Macu Becerra nos muestra algunas cosas reales del Evangelio

:::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::: Cuantas veces le hemos echado la culpa de lo que nos pasa a otras personas: los males que padecemos son por culpa de que otros no reciclan y no cuidan el medio ambiente, que la economía vaya mal es culpa de los políticos y de los que tienen cargos de poder, la educación va mal porque los profesores tienen muchas vacaciones…

En el Evangelio encuentro esto que Jesús dice: “Nada de lo que entra de fuera puede hacer impuro a la persona. Lo que sale del corazón de la persona es lo que le hace impuro”. Él lo decía para explicar a los judíos que todos los alimentos son puros; a nosotros hoy nos puede servir para saber que todos somos responsables de la vida de las demás personas.

Es cierto que no podemos controlar que vaya a venir una tormenta como la de estos días y poner a salvo todos nuestros bienes, por lo tanto tampoco podemos hacer responsables a otros, ya que nadie quiere que se vivan situaciones como estas. Todo lo que sale de nosotros, de nuestro pensamiento, de nuestras palabras y de nuestras acciones eso es lo que debemos controlar y procurar que no haga mal a nadie.

Un pequeño cuento titulado “Los clavos y el amor":  Había un niño que tenía muy mal carácter. Un día su padre le dio una bolsa de clavos y le dijo que cada vez que perdiera la calma debería clavar un clavo en la cerca de atrás de la casa. El primer día el niño clavó 37 clavos en la cerca...Pero poco a poco fue calmándose porque descubrió que era mucho más fácil controlar su carácter que clavar los clavos en la cerca. Finalmente llegó el día en el que el muchacho no perdió la calma para nada y se lo dijo a su padre y entonces el papá le sugirió que por cada día que controlara su carácter debería sacar un clavo de la cerca. Los días pasaron y el joven pudo finalmente decirle a su padre que ya había sacado todos los clavos de la cerca..., entonces el papá llevó de la mano a su hijo a la cerca de atrás... Mira hijo, has hecho bien... pero fíjate en todos los agujeros que quedaron en la cerca... Ya la cerca nunca será la misma de antes... cuando dices o haces cosas con coraje, dejas una cicatriz como este agujero en la cerca... Es como meterle un cuchillo a alguien, aunque lo vuelvas a sacar, la herida ya quedó hecha... No importa cuántas veces pidas disculpas, la herida está ahí... Una herida física es igual de grave que una herida verbal...

Los amigos, los amores son verdaderas joyas a quienes hay que valorar... Ellos te sonríen y te animan a mejorar... Te escuchan, comparten una palabra de aliento y siempre tienen su corazón abierto para recibirte... Demuéstrales cuánto los quieres..