LOS LAICOS PIDEN PASO
Ahora que cobran fuerzas las quinielas sobre el sucesor de la cátedra de Pedro, los cristianos de base prefieren dejar esta responsabilidad en manos del Espíritu Santo y se decantan por pasar a la acción. El principal reto pasa por predicar con el ejemplo a pie de calle y desarrollar el Concilio Vaticano II.
Aún con la resaca del solemne funeral del Papa Juan Pablo II celebrado el pasado viernes en la plaza de San Pedro y casi sin tiempo para reponerse de cara al cónclave que, a partir del lunes 18 de abril acaparará la atención mundial a la espera de que la fumata blanca anuncie al 265 sucesor de San Pedro, EL DÍA dedica el debate dominical de esta semana al futuro que le espera a la Iglesia Católica. Tanto el segundo de abordo de la Diócesis de Tenerife, el vicario general Bernardo Álvarez, como el representante de la Confederación de Religiosos de esta provincia, el misionero claretiano Francisco González, coincidieron en apostar por la evangelización a pie de calle. Desde el ejemplo y la proximidad.
Esta visión, definida por Bernardo Álvarez como la necesidad de "transmitir la fe a las nuevas generaciones", fue ratificada al cien por cien por el resto de contertulios, especialistas y partícipes en la fe viva de la Iglesia, caso de Inés Cobo, profesora de Derecho Canónico de la Universidad de La Laguna, o de Mayte Ortega, farmacéutica, madre de ocho hijos y licenciada en Ciencias Religiosas, que próximamente leerá su tesina sobre "El sentido del sufrimiento, según Juan Pablo II". También, participaron miembros de diferentes movimientos de base, en su mayoría surgidos al amparo del Concilio Vaticano II, caso de Pedro Cruz, de la Renovación Carismática; Rafael Agudo Suárez, de Comunión y Liberación, o del matrimonio formado por Marisa Santos y José Manuel Vargas, del Camino Neocatecumenal.
Justo cuando se alimenta el debate sobre la conveniencia de uno u otro "papable", según su lugar de procedencia o la edad que tengan, los participantes prefieren dejar el futuro en manos de Dios y centrarse en lo que a ellos le compete en primera persona.
Lejos de buscar culpas fuera de la Iglesia, este debate se plantea como un análisis de autocrítica. Para Inés Cobo, a su vez también sobrina segunda del cardenal camarlengo de la Iglesia Católica, "el Papa que venga debe seguir poniendo en marcha el Concilio Vaticano II. No en balde, no podemos olvidar que los laicos tenemos alma sacerdotal".
La necesidad de evangelizar.- Junto a los laicos, también para los religiosos parece claro que ha llegado la hora de pasar a la acción, al trabajo de campo. Es fundamental predicar con el ejemplo. "La sociedad se encuentra cómoda con una Iglesia que se recluya en las sacristías", reflexionó el claretiano Francisco González, también párroco de la iglesia de Nuestra Señora del Pilar, en Santa Cruz de Tenerife. Y puso un ejemplo gráfico. "Pablo VI ordenó construir un aula para celebrar en ellas las audiencias. Llegó Juan Pablo II y las sacó a la plaza de San Pedro. ¿Qué justificó este cambio de decisión? Quizás estuvo motivado porque Karol Wojtyla procedía de Polonia, donde la Iglesia Católica estaba perseguida y replegada y los cristianos salían a la calle jugándose el pellejo".
Ante este panorama, Pedro Cruz, de Renovación Carismática, dejó en el aire una reflexión: ¿No será éste el tiempo del espíritu?".
Rafael Agudo, de Comunión y Liberación y asesor fiscal, indicó la necesidad de predicar con el ejemplo. Y no escurrió el bulto sino que habló en primera persona. "Yo soy de los que pertenecía a la Iglesia y me marché. Retorné cuando tenía 23 años porque encontré entre mis amigos el testimonio de quienes, en semejante situación que en la mía, afrontaban la vida con alegría y felicidad. Por ejemplo, en la relación de novios, en la vida laboral... Mientras yo no era feliz, otros disfrutaban en mi misma circunstancia. Eso me interpeló". Ante esta situación, Rafael, insistió: "Debemos pedir a Dios que nos ponga cerca de nosotros este tipo de testigos".
Pedro Cruz, de Renovación Carismática, recordó la reedición del libro de Víctor Frank "El hombre en busca del sentido último", para asegurar que "el hombre, por naturaleza, tiene el germen de buscar a Dios". Ahora bien, el reto pasa por "predicar con el ejemplo".
¿Crisis de vocaciones?- El vicario general de la Diócesis alertó de la falta de vocaciones que se detecta en la Iglesia española. "La edad media del clero canario está en los 55 años y, sin embargo, es de las Diócesis más jóvenes de España, máxime cuando se compara con otras donde la media ronda los setenta años".
Para la profesora de Derecho Canónico Inés Cobo, "puede haber crisis de vocaciones, pero no hacen faltas tantos curas". Para ello, apostó por desarrollar el Concilio Vaticano II: "Los seglares pueden atender a los enfermos, explicar el evangelio... como sucede en otras partes del mundo donde hay menos clero que en España". Cobo insistió: "Creo que no hay crisis de vocaciones, sino que veremos una Iglesia en una situación parecida a los primeros años del cristianismo, cuando la mayoría eran laicos".
Francisco González, de El Pilar, recordó que los seglares también pueden desarrollar tareas que la Iglesia reserva en la actualidad para presbíteros, como sucede en asuntos de derecho canónico.
El vicario de la Diócesis aseguró que, aunque ahora hay menos vocaciones, las que surgen en la actualidad nacen en el seno de los movimientos de bases, comunidades muy numerosas y fieles al magisterio de la Iglesia.
El futuro se llama América.- "Europa tendrá que levantarse de sus propias cenizas y mirar hacia América, Asia y África", comentó de forma categórica Bernardo Álvarez, en referencia al proceso de descristianización que ha vivido el Viejo Continente. "Europa no estaba preparada para un Pontífice que hablara tan claro; estaba acostumbrada a una Iglesia más tímida y miedosa", añadió el párroco de la iglesia de El Pilar.
Pero, para el misionero claretiano, es necesario que la Iglesia encare su futuro y que no baile al son de la sociedad. José Manuel Vargas, del Camino Neocatecumenal, haciendo suya una frase del párroco de las iglesias Beato José de Anchieta y San Roque, en Residencial Anaga y el barrio de La Alegría, respectivamente, recordó que "el cristianismo creció en los primeros siglos por envidia", justificada por la búsqueda de un modelo para ser feliz entre aquellos que en condiciones similares no se encontraban realizados.
La bioética.- Junto a la división Norte-Sur del planeta que parece afrontar la Iglesia en función de las cifras de participación de la nueva evangelización, el debate sobre los avances de la ciencia planea sobre los retos que deberá encargar el magisterio de la Iglesia con el nuevo Papa al frente.
Mientras el vicario de la Diócesis consideró que el debate de quién será el sucesor de Juan Pablo II como un hecho "irrelevante" -"será el que Dios quiera"-, no valoró de la misma manera los avances de la ciencia. "Para la Iglesia, ése es un tema nuevo dentro de la moral". No piensa igual Inés Cobo, quien asegura que "se trata de un tema zanjado ya por los expertos: "El ser humano existe desde el primer momento de la concepción". Esta visión se completó desde la perspectiva de una madre de 8 hijos, farmacéutica y licenciada también en Ciencias Religiosas, caso de Mayte Ortega: "El hombre nunca puede ser utilizado como un medio; es un fin en sí mismo". Un debate que forma parte de la nueva civilización: la moral social.
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