Padre bueno, abre con estrépito las puertas tras las que nos atrincheramos y que nos encierran en nosotros mismos. Abre todo aquello que en nosotros y en nuestras comunidades huele y sabe a miedo, protección, ceguera, orgullo y autosuficiencia,...
Haz que nos abramos al aire fresco de la confianza
y que sean muchos los que traspasen con nosotros las puertas de un encuentro de amistad contigo en la Compañía de Jesús.
Danos el sentido recobrado de la esperanza y de la vida que siempre procede de ti. Envía, Señor, operarios a tu mies.
Te lo pedimos por Jesucristo Nuestro Señor, amén. |