Nunca como hoy se ha hablado, escrito, reflexionado tanto a propósito de la mujer y a propósito de su promoción. También en el seno de la Iglesia la mujer siempre ha aparecido misteriosa y ambivalente, en forma que aún hoy se puede dudar que haya alcanzado su auténtico puesto en la Iglesia.
Quizás hayan sido estos los interrogantes que nos llevan a buscar información a cerca de nosotras mismas, que hoy seguimos siendo Iglesia, como todas las que nos han precedido... desde tiempos de Jesús, nuestros tiempos también.
Así, el viernes 4 de Marzo, tuvimos la gran suerte de escuchar a una mujer de la Iglesia que además sabe mucho de eso: las mujeres, la iglesia, la Biblia... y Jesús: MARIOLA ( PORFA TERMINA DE PONER AQUÍ SU NOMBRE )
Es difícil intentar expresar en palabras las sensaciones, sentimientos, y emociones que se despiertan al escuchar a una mujer desmembrar el evangelio, interpretarlo y dar a conocer la Buena Noticia. Las emociones son muchas pero confluyen en una: alegría.
Quizás aún más bonito fue escuchar hablar de las mujeres de la Biblia y sentirse identificada con sus rasgos, sus acciones, su forma de comportarse.
Siempre que había oído hablar o comentar relatos de la Biblia en los que habían mujeres nunca habían aparecido como “protagonistas” del acontecimiento, en fin: nunca “ habían sido ”.
Lo más curioso es ver como los rasgos de determinación, capacidad de ver más allá, no estar presente, no sentirse imprescindible, sino simplemente ser, estar, vivir con nosotras mismas, pero a la vez hacer sentir a los demás la seguridad de que somos felices y hacer felices a los otros, siguen estando presente en las mujeres de hoy en día, como en la mujer pagana,la que padecía hemorragias, la que perfumó a Jesús y la que limpiaba en el pasillo de las modelos.
Sin embargo, a pesar del paso del tiempo, seguimos sin aparecer en los noticieros de la época, nuestra época; salvo como ELLAS por algo increíble, ya sea por malo o por bueno. Porque criticamos que en la Biblia no aparecen mujeres, que su papel es irrelevante, incluso algo despreciativo... perobuscando noticias de mujeres en periódicos, revistas, internet...para decepción, casi casi seguimos igual... no aparecemos.
Porque a pesar de todo seguimos estando sin importar no ESTAR, porque seguimos caminando sin importar no dejar HUELLA visible, porque seguimos sirviendo sin importar no SOBRESALIR... seguimos dando testimonio de Jesús y su parte femenina... ja! Algo de bueno tenía ser hijo de Dios: parecerse a una mujer. ( es broma ¿? )
De hecho, es una mujer, hablando a otras mujeres, quien resume todo el testimonio bíblico presentando a la humanidad, cuando Isabel le dice a María:
-“ ¡ Feliz la que ha creído que se cumplirían las cosas que le fueron dichas de parte del Señor ¡ ” ( Lucas 1:45 ). |