Amazonía, por Fernando López sj

Los pueblos de la selva, por Inés

Los otros matrimonios, por José A. Morillas

 

  Del 25 de febrero al 4 de marzo  

AMAZONÍA, TIERRA DE TODOS (IV)

Entreculturas La Palma ha montado una exposición de apoyo a su proyecto Amazonía Tierra de Todos. Los textos son de Inés. Las fotos de Fernando López sj.

LOS PUEBLOS DE LA SELVA

A este paraíso amazónico de densos bosques tropicales alimentados por las abundantes lluvias (2.300-6.000mm/año), llegaron los genuinos pobladores hace más de 10 mil años. Las distintas comunidades se diseminaron por la pluviselva y desarrollaron sistemas sociales y formas de vida que han perdurado hasta el día de hoy. Se aferraron a su trozo de mundo natural como a una valiosa fuente de alimentos, de salud, de espiritualidad y de identidad.

Gentes nómadas cuyos asentamientos suelen estar cerca de los ríos, construyen una gran vivienda comunal circular con una apertura en medio del tejado de hojas de palmera, denominadas “maloca” o “yano”. La comunidad cohabita en estas peculiares casas, cálidas durante la noche y frescas por el día. En ellas están previstos los espacios necesarios para cocinar y dormir cada una de las familias, pero lo que no tiene cabida es la intimidad.

La vida en la selva no debe ser fácil, la temperatura media es de 25º C y llueve más de 130 días al año, pero el entorno es generoso y dependen íntimamente de la caza, la pesca y la recolección de frutos y plantas. Para capturar a sus presas se valen de arcos, flechas y largas cerbatanas que disparan las puntas envenenadas; la destreza que demuestran en el manejo la practican desde la niñez, pues estos objetos son los juguetes de los niños nativos.

Algunas tribus más sedentarias, desbrozan pequeñas áreas de bosque y cultivan plantas medicinales y alimentos como mandioca, maíz, bananas, frijoles, arroz y árboles frutales.

Los extensos bosques y todo los que en ellos habita es objeto de culto, éstos proveen a la comunidad de cobijo, alimentos, medicinas y otras necesidades básicas. Para los indígenas todo tiene vida, la naturaleza guarda un torrente de sabiduría que los pueblos de la selva llevan milenios descifrando y transmitiéndola a las nuevas generaciones.

La artesanía es parte de las labores cotidianas de la comunidad, son capaces de elaborar todo lo que necesitan. Tejen hamacas para dormir usando fibras vegetales, trenzan multicolores cestos de hojas de palma o corteza de caña en tiras y modelan cuencos de arcilla. De madera son sus viviendas y las canoas con las que navegan ríos y lagos, los huesos de animales se pueden transformar en una flauta o en cuentas de collar y una simple calabaza se torna maraca.

Las mujeres y los hombres tienen los mismos derechos, pero tradicionalmente ellos son los encargados de “leer” las huellas de los animales e imitar sus sonidos con el fin de atraerlos. Las mujeres además de cuidar a los niños, cocinar, recolectar frutos y atender los cultivos, entretienen constantemente sus manos con las artesanías.

La cooperación es esencial en las sociedades indígenas, hasta los ancianos ocupan un lugar relevante puesto que son los miembros más sabios de la tribu.

 

AMAZONAS, TESORO NATURAL