| ¿Pudieron acercarse a ver la película Los chicos del coro ?
Se trata de la historia de un internado francés para chicos con dificultades sociales en la inmediata posguerra, a finales de los años cuarenta.
El guionista nos regala una historia que, sin alejarse de las dificultades reales de la vida, nos llena de esperanza. El protagonista principal, el nuevo vigilante, un músico frustrado, es un hombre que afronta las dificultades de su tarea y las de su vida con creatividad y oportunidad. Sus habilidades musicales se convierten en el instrumento más eficaz para transformar el internado y a los propios chicos. El ambiente carcelario y la violencia reactiva de unos y otros se van dulcificándose con el sonido de las voces del coro.
No se puede hacer una generalización sobre el cine español.
Sin embargo, sí que hay cierta parte de la industria que, cuando monta una historia introduce elementos provocadores y de dudoso gusto. Me imagino que, si el guionista de Los Chicos del Coro hubiera sido alguien diferente de la industria cinematográfica nacional, probablemente la historia tendría algunos cambios más, digamos, comerciales.
Probablemente, el director del internado hubiera sido un cura homosexual que abusaría a ratos de los mismos chicos a los que sometería a castigos indiscriminados y extremadamente violentos. Probablemente, el vigilante tendría una escena de sexo explícito y apasionado en la mesa de la cocina con la madre soltera de uno de los chicos del coro.
No se trata de abogar por un cine melifluo o edulcorado, pero sí es cierto que el cine patrio –y también el extranjero- ama en demasía lo truculento y lo comercial. Las historias que venden suelen ser proporcionales al escándalo que puedan producir. A ese tipo de historias y películas, se las suele llamar valientes.
Los chicos del coro alientan lo mejor de nosotros, de nosotras. Nos divierten, nos llenan señalan caminos de esperanza. Para eso, no necesitan negar la dura realidad de la posguerra, les basta plantear la historia desde la óptica de quien tiene capacidad de gozar de las oportunidades bellas de la vida.
Así da ganas de ir al cine.
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