14 A 21 DE ENERO DE 2005

Refugiados en cinco golpes de vista (II), por Elías Lopez sj

 

Derechos humanos (III), por Esteban Velazquez sj

 

Tuvo que lavarse la cara, por Fernando Ledesma

 

ENERO

Enero y su cuesta, por supuesto. Este año, la cuesta de enero, viene sobrecargada de cosas que me impresionan.

El término “sunami”, desconocido para muchos de nosotros y nosotras hasta hace apenas unas semanas, se ha convertido en sinónimo de dolor y sufrimiento desmedido. Tanto dolor arrancó nuestros ojos de las imágenes más o menos bondadosas, tiernas y brillantes de los días de navidad y nos hizo navegar en medio de un mar que, para los hombres y mujeres que vivimos de sus bondades, se mostró desconocido y fiero. En un oriente no tan lejano, la mano del hombre sigue empeñada en colaborar pintando de negro luto el mundo a través de la violencia de la guerra y el terror. Con no poca perplejidad, con no poco escepticismo, observamos el derrotero sangriento de la situación en Irak.Más cerca, en el ámbito de ciudadanía que marca nuestra constitución, nos encontramos con conflictos políticos que desearíamos poder abordar de modo más agradable. Algo de vértigo domina un panorama marcado por las demandas nacionalistas, cuando los políticos que representan a los intereses de todos y todas parecen no saber lidiar con la cosa pública si no es a través de la polémica, las palabras calientes y la descalificación a la totalidad. Los pastores de la Iglesia Católica, de la que me siento hijo, lejos de ser un ejemplo de buen criterio y de serena firmeza afrontando las dificultades, parecen sumar confusión y tensión al circo de nuestros dirigentes.

Claro que Enero viene también con la frágil esperanza de una oportunidad para la paz en las tierras de Palestina. Reconozco que es una esperanza frágil y que el escepticismo tiende a ocupar del mismo modo ese espacio. Enero viene igualmente teñido de solidaridad. La respuesta de muchas personas a la tragedia del sunami ha sido espectacular: dinero, personas, instituciones, todas se han volcado en acudir en ayuda de tantos y tantas cuya historia ha quedado marcada para siempre por las olas de una mañana de navidad.Y en nuestra tierra, aunque a veces los medios y los políticos consiguen trasladar a la ciudadanía la ruptura social y política en la que viven, estoy convencido de que, la mayoría de los ciudadanos y ciudadanas, no alientan el enfrentamiento, sino que esperan de aquellos y aquellas a los que dimos la responsabilidad de guiar las instituciones, que lo hagan con paciencia, tolerancia y fortaleza. Al fin y al cabo, estamos en plena cuesta de Enero.

Refugiados en cinco golpes de vista (II)

En los últimos años un cuarto de los países del continente Africano se encontraban involucrados en guerras . Hoy se hace referencia a 18 países africanos en distintos momentos de transformación de sus conflictos:

(África Central: Burundi, RD Congo, Rwanda, Uganda, Chad

Cuerno de África: Etiopía, Eritrea, Somalia, Sudán. África del Sur: Angola, Zimbabwe. África del Oeste: Costa de Marfil, Guinea Conakry, Liberia, Sierra Leona, Nigeria. África del Magreb: Argél, Sáhara).

 

Derechos humanos (III)

Parecería lógico que si el ámbito de la distribución de bienes mundiales se fundamenta en unos derecho humanos de aplicación universal, también debería ser universal, global o mundial el ámbito de aplicación de estos derechos y la institucionalización de los mismos. Pero varias teorías se oponen a ese paso decisivo: a) Unos argumentan que solo habrá predisposición a asumir lo costoso de compartir los bienes de la tierra si se da un sentimiento de comunidad entre los que comparten.

Elías López Pérez sj comparte su reflexión sobre la situación de los refugiados en África Esteban Velazquez sj es grancanario. Anima y alienta iniciativas como la de Asociación de Estudios de la Globalización o el Patio de Las Culturas.

Tuvo que lavarse la cara

Tuvo que lavarse la cara; la sal de las lágrimas hacía que escocieran las heridas que aquel animal le había dejado. Se miró al espejo y pudo reconocerse; no como la hermosa mujer que había sido, y que seguiría siendo si los golpes y el miedo no le hubieran deformado la cara y el alma, sino como..

Fernando Ledesma Machado es licenciado en Químicas y vive en el Puerto de la Cruz