gua cumple años
NAVIDAD 2004 Y EPIFANÍA 2005

ADVIENTO

Refugiados en cinco golpes de vista (I), por Elías López

Qué espero de este adviento, por José Guillermo Rodríguez

Unas pocas esperas, por Kesia

El Evangelio está completo, por Luis Cobiella

Derechos humanos, por Esteban Velazquez

Derechos humanos (II), por Esteban Velazquez

Fundación Entreculturas

Grupo Universitario Anchieta

II Asamblea Red Ignaciana de Canarias

 

NAVIDAD

La violencia de marzo, con tantas personas muertas en las vías de los trenes de Madrid, nos llenó de una tristeza enorme. La reacción de todos y todas fue una demostración de servicio y solidaridad que saca lo mejor de las personas cuando nos enfrentamos a situaciones de dolor y tragedia como aquellas.

Desde entonces, los acontecimientos se han sucedido en medio de no pocas perplejidades, alegrías y tristezas. Las urnas legitimaron el cambio de mayoría parlamentaria y, con él, el cambio de gobierno del Reino de España. Una comisión de investigación que cada uno juzga en función de la perspectiva con que mirar la política, más que para echar luz sobre la verdad, ha servido, como nos recordó hace unos días Pilar Manjón, para usar el dolor como arma arrojadiza entre los partidos. “¿De qué ser reían, señorías, qué jaleaban, qué vitoreaban?” Las fuerzas de seguridad han detenido a muchas personas. Unas acusadas de haber participado en los acontecimientos de aquellos días, otras acusadas de preparar nuevos atentados. Incluso en nuestras islas se han producido detenciones que siempre siembran algo de inquietud.

Con todo esto, cada vez más, muchos y muchas asocian en nuestra sociedad la imagen de ISLAM con la de Terrorismo fanático. Sin embargo, la tradición musulmana tiene en su haber, como todas las tradiciones religiosas históricas, la semilla de la paz y la fraternidad universal, sueño de cuantas personas viven en nuestro mundo. El terrorismo es un invento occidental, europeo, del que un grupo de radicales islámicos es ahora no más que un seguidor terrible. Para los musulmanes, según el Corán, Jesús es el profeta de los tiempos finales, aquel que vendrá el último día. Exactamente igual que sucede en la fe cristiana, él vendrá al final de los tiempos. Estos días, a las personas de buena voluntad se nos invita a volver los ojos hacia Belén, hacia las figuras quietas que nos devuelven al misterio de Dios Con Nosotros. Como seguidores de aquel pequeño sembrador de un mensaje de fraternidad, también nosotros y nosotras, en nuestras islas, podemos mirar a tantas personas que viven en nuestras ciudades con los ojos de los hermanos, de las hermanas. Alá, Yahweh, Dios, son nuestro padre y nuestra madre. Igual que lo son de aquel niño, el del pesebre, cuyo misterio recordamos esta Navidad.

Refugiados en cinco golpes de vista (I)

Quiero invitaros a bajar a un encuentro mediado por la palabra y la imaginación, un pequeño encuentro con los refugiados burundeses en Tanzania con los que he compartido la mayor parte de mi tiempo en África, tres años.

Ignacio Ellacuría, uno de los jesuitas asesinados en el Salvador (en 1989) ahora hace 15 años decía que nuestra sociedad necesita hacer coproanálisis de sus propias heces para diagnosticarse y así poder acertar con el tratamiento que nos sane. Por desagradable que sea analizar nuestras heces intentemos hacer Coproanálisis del dolor, del sufrimiento, de la muerte que producimos en tanto conflicto armado en el mundo.

Derechos humanos (II)

Para los que se decantan por este planteamiento, una sociedad justa es aquella que satisface el mayor número de preferencias del mayor número de personas. Es un esquema de pensamiento consecuencialista (la justicia consecuencia de la satisfacción de deseos), bienestarista (su objetivo es lograr el máximo de bienestar) y que realiza la jerarquización de la justicia en función de la suma de deseos.

Elías López Pérez sj comparte su reflexión sobre la situación de los refugiados en África Esteban Velazquez sj es grancanario. Anima y alienta iniciativas como la de Asociación de Estudios de la Globalización o el Patio de Las Culturas.

Qué espero de este adviento

Indudablemente estamos nuevamente en otra de estas repetitivas épocas anuales de nuestra vida en las que existe una gran contradicción entre lo que “se debe, se quiere y se hace”. El aspecto externo y festivo profano está muy lejos de lo que originalmente se entendía como “Adviento” por sus precursores allá por el siglo IV después de Cristo, claro. Realmente se constituyó como un tiempo litúrgico de preparación para la Navidad, un rito romano que empieza el primer domingo después del 26 de noviembre. Este año celebra su inicio en la onomástica del Papa San Gregorio III, 28 de noviembre y finaliza el 24 de diciembre.

 

Unas pocas esperas

Queridos amigos de la Red Anchieta:

Hace unas semanas me pidieron junto a otras personas que escribiera algo sobre mis esperanzas para el adviento de este año. No sé muy bien qué importancia pueden tener mis esperanzas para otras personas, por eso quiero compartir mi oración de adviento del año pasado por esta época.

 

José Guillermo Rodríguez Escudero comparte su vida profesional con una intensa pasión por la historia y por su tierra, la isla de La Palma. Nos cuenta algunas cosas. Kesia trabaja en el colegio San Ignacio de Loyola de Las Palmas de Gran Canaria y es miembro de la CVX

El evangelio está completo

El Evangelio está completo: es suficiente para suscitar el espíritu de Jesús que inhabita toda criatura que lo recibe. No todas las vivencias de cada criatura en las que vive Jesús han sido escritas: en tal sentido el Evangelio está incompleto. Tal vez eso quiso indicar San Juan cuando al final de su Evangelio dijo que otras muchas cosas hizo Jesús.

Derechos humanos

Al preparar esta ponencia he tenido un “vuelco interior” que me ha hecho cambiar radicalmente el contenido de la misma. Me explicaré. Después de hacer algunas lecturas sobre el tema y hacerme varios posibles esquemas de la ponencia, pensé que, en realidad, todas las reflexiones llevaban a un mismo ”nudo gordiano” condicionante del conjunto de las reflexiones y que no merece la pena ningún esquema que no ponga en primer lugar ese nudo gordiano y se posicione claramente ante él, dedicándole todo el pensamiento necesario antes que tocar otro aspecto de la amplia problemática de los Derechos Humanos en relación con el desarrollo

Esteban Velazquez sj es grancanario. Anima y alienta iniciativas como la de Asociación de Estudios de la Globalización o el Patio de Las Culturas.
Luis Cobiella es palmero. Muchas cosas hay que agradecerle.

ENTRECULTURAS

es una ONGD vinculada a la Compañía de Jesús. Aquí puedes encontrar información sobre sus programas y actuaciones. En concreto, la presentación de la delegación en Tenerife y la visita de los directores de Institutos Radiofónicos de Fe y Alegría, destacan como actividades.

GUA

es una asociación dedicada a la prestación de servicios a los alumnas y alumnos de la Universidad de La Laguna. Nació ahora hace 15 años. Aquí encontrarás algo de su agenda y la descripción de algunas de sus actividades. En concreto, tienes el album fotográfico del recorrido que hicieron por Anaga a finales de octubre.

II ASAMBLEA DE LA RED IGNACIANA DE CANARIAS tuvo lugar el fin de semana del 13 y 14 de noviembre. Abordó fundamentalmente el tema de la inmigración. A parte de una interesante ponencia a cargo de Esteban Velazquez, una mesa redonda y diferentes grupos de trabajo permitieron llegar a algunas conclusiones que te presentamos en esta página junto con el album de fotos.

 

                 
 
 



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Qué espero de este adviento

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El Evangelio está completo, por Luis Cobiella

Derechos humanos, por Esteban Velazquez

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Grupo Universitario Anchieta

II Asamblea Red Ignaciana de Canarias

 

 

DERECHOS HUMANOS Y DESARROLLO DESDE LA PERSPECTIVA DE LOS EXCLUIDOS (II)
Esteban Velazquez sj es grancanario. Vive actualmente en La Isleta. Anima y alienta iniciativas como la de Asociación de Estudios de la Globalización o el Patio de Las Culturas.

SOBRE LOS BIENES QUE DEBEN DISTRIBUIRSE Y LOS CRÍTERIOS DE DISTRIBUCIÓN.

 

Existen, al menos, cuatro teorías, sobre esta cuestión, según se sitúen las respuestas desde la perspectiva de los deseos, de los derechos, de las necesidades o de las capacidades . Analicemos cada una.

2.1. DESEOS Y PREFERENCIAS

Para los que se decantan por este planteamiento, una sociedad justa es aquella que satisface el mayor número de preferencias del mayor número de personas. Es un esquema de pensamiento consecuencialista (la justicia consecuencia de la satisfacción de deseos), bienestarista (su objetivo es lograr el máximo de bienestar) y que realiza la jerarquización de la justicia en función de la suma de deseos. Tiene muchos atractivos pero también tiene problemas : a) Subordina lo distributivo de la justicia a lo agregativo de los deseos. Puede llegarse a la situación de lograr una suma alta de deseos satisfechos pero que deje fuera de la satisfacción a minorías o mayorías importantes según los casos. b) Iguala todos los deseos pero genera comparaciones distorsionantes puesto que en una sociedades se desean muchos bienes y en otras muchos menos. En unas el deseo de consumir es devorador mientras que en otras el deseo es simplemente sobrevivir. Este planteamiento puede herir la equidad. En todo caso, habría que discernir entre las preferencias y deseos para priorizar unas sobre otras, o sacar algunas del ámbito de la justicia o, incluso, prohibir algunas en función de la equidad. Si queremos ser imparciales, nos vemos abocados a descubrir en primer lugar cuales sean las necesidades objetivas fundamentales entre el amplio mundo de los deseos. c) Por otro lado, este planteamiento solo sería fiable si pudiera predecir razonablemente lo que sucedería con la satisfacción de las preferencias, dado el juego de intereses, sobre todo políticos , existentes. Pero eso es predecible a niveles de cada estado y no lo es a nivel mundial. Más bien podremos predecir que si se satisfacieran a nivel mundial todos los deseos de consumir que actualmente reflejan nuestras sociedades del Norte, no habría posibilidad de consumo para todos. Y, como bien decía Ignacio Ellacuría, lo que no es universalizable, no es ético.

 

2.2. EL ENFOQUE DE LOS DERECHOS INTANGIBLES.

Para tratar de salvar algunas de las dificultades expuestas a la anterior teoría, otro hablan de la necesidad de ver la distribución de bienes no tanto desde la satisfacción de deseos como desde la exigencia de derechos que se reconocen, se respetan y se hacen reales. Un sistema o sociedad justa es la que hace eso posible. La justicia se identifica con la realización de los derechos humanos. Pero hay dos versiones distintas de esta exigencia de derechos, según la diferente concepción que se tenga de los derechos humanos:

•  Para el liberalismo propietarista , como Nozic, solo existen derechos “negativos”: los que no interfieran en mis “libertades” y las propiedades que yo consigo sin dañar la libertad de otros. Esta propuesta supone: a) Que son legítimas todas las propiedades que conseguimos en la libre competencia, aunque eso instaure una gran diferencia en las posesiones. b) Que no estamos obligados por justicia a ningún tipo de reparto de esas propiedades. Lo contrario sería quebrantar nuestra libertad. La asistencia a las necesidades de otros forma parte de las opciones voluntarias. c) Que debemos tener la movilidad geográfica necesaria para hacer valer el derecho a esa propiedad. d) Que, sin embargo, debemos por justicia restituir o compensar por aquellas propiedades que hemos conseguido con daño directo a las libertades de otros. Esto plantea el problema de sí sólo debemos restituir lo conseguido con un daño hecho directamente por mí o si se aplica también a los daños que yo he heredado. Las consecuencias de esta última cuestión es decisiva a la hora de establecer el margen de una justicia global. Todos los daños causados a la libertad de muchos pueblos en la época de las colonizaciones ¿deben ser reparados de forma efectiva aunque no hayan sido realizados directamente por nosotros? El problema es complejo pero no por eso debe dejar de ser estudiado en profundidad. La reparación de esos daños podría formar parte del derecho al desarrollo de los pueblos perjudicados. Y obligaría a una “inversión” del problema de la deuda externa. Somos nosotros los endeudados .

•  En todo caso este planteamiento adolece de un fallo fundamental: reduce los derechos a la negatividad de respetar la libertad y la propiedad. Existe otro enfoque que incorpora también los derechos positivos , sobre todo, económicos, sociales y culturales. Desde este enfoque se afirma lo siguiente; a) la dignidad de todo ser humano sólo es respetada si se realizan indivisamente todos los derechos. Los derechos sociales son tan inherentes a la dignidad humana como los civiles y políticos. b) Las libertades humanas solo son posibilidades reales cuando se da una igualdad de oportunidades que pide que todos tengamos cubiertos los derechos sociales básicos (salud, educación, ingresos...). c) las necesidades objetivas deberían ser convertidas en derechos y los derechos debería inspirarnos nuestras necesidades objetivas.

Este último enfoque tiene una gran fuerza lógica y ética de grandes consecuencias si se implementara a nivel mundial. Pero también tiene un peligro: el fomentar cierta pasividad que limita la tarea a una mera exigencia sin mayor creatividad y autoexigencia. Pero ese peligro puede ser sorteado si se crea una correcta dinámica de derechos y deberes para todos.

A su vez, este planteamiento plantea ciertas consecuencias a la institucionalización del voluntariado de las O.N.G. Este sólo tendría sentido si se plantea como transitorio hasta que se creen las instituciones públicas que puedan exigir el cumplimiento de esos derechos, no desde la voluntariedad sino desde la obligatoriedad. Si esas instituciones aparecen se plantearía el sentido de la existencia de las O.N.G. Al menos nunca deben ser de forma permanente sustituto de las instituciones públicas ni deben retrasar el que estas se creen.

 

2.3. EL ENFOQUE DE LAS NECESIDADES HUMANAS

Algunos piensan que el planteamiento anterior (el de los derechos) es muy ambicioso y poco operativo. Habría que remitirse a las necesidades básicas de las personas. Realizar la justicia sería satisfacerlas. Derechos y justicia estarían asi mas plenamente relacionados.

En ese sentido habría que distinguir deseos y derechos. Citamos aquí textualmente la distinción que hace Martínez Navarro: “ Las necesidades básicas serían los factores objetivos indispensables para la supervivencia y la integridad psicofísica de los seres humanos. Lo que diferencia a la necesidad del deseo es que la primera está ligada a la autorreproducción (física o moral) de la vida del sujeto, mientras que el deseo es más ocasional, no está ligado a la autorreproducción del sujeto y tiene un grado superior de libertad”. A pesar de las diferencias culturales pueden señalarse una serie de necesidades comunes aunque después ciertos contenidos de las mismas y los medios para cubrirlas cambien a través de los tiempos y las culturas.

Algunos autores, a la hora de concretar esas necesidades básicas transculturales, hablan de cuatro campos de aplicación: bienestar material básico, seguridad frente a la violencia, autonomía e identidad.

Para la realización efectiva de la tarea de cubrir esas necesidades habría que contemplar algunos principios o criterios : a) Suficiencia: debe ponerse al máximo número posible de personas a salvo de los males y sufrimientos provocados por las carencias más básicas proporcionándoles acceso a los bienes necesarios para ello .b) Prioridad: hay que dar preferencia a la satisfacción de las necesidades de los peor situados. C) Solo son legítimos aquellos deseos cuya satisfacción no impide la satisfacción de las necesidades básicas de otros seres humanos. De este principio surgiría una gran tarea de justicia internacional: combatir la satisfacción de deseos de los mas desarrollados que impiden la satisfacciones básicas de los subdesarrollados. Pero no de forma de llamada al altruismo sino de exigencia jurídica penalizable. Una cultura de la sobriedad fomentada desde las mismas instituciones públicas incluidos los tribunales.

Marx dió una sugerente definición de justicia: “dar a cada uno según sus necesidades pidiendo de cada uno según sus capacidades o posibilidades”. El punto delicado de esta definición es el de la correcta articulación de necesidades y capacidades. Para evitar todo paternalismo en la aplicación de este principio, Etxeberría añade que “un agente (persona o institución) justo en el trabajo de satisfacción de las necesidades de otros es aquel que deja un espacio eficaz para las posibilidades de rechazo o de negociación de su iniciativa, que comienza incluso por crear sus condiciones de posibilidad cuando no se dan.(...) De lo contrario su actuación puede hacer más vulnerable a los vulnerables”

 

2.4. EL ENFOQUE DE LAS CAPACIDADES Y REALIZACIONES

Pero la justicia significa también la creación de las bases adecuadas para las convenientes realizaciones, de lo contrario se puede caer en lo que Amartya Sen, el indio Premio Nobel de Economía en 1998, llamaba “el fetichismo de los bienes”. Los bienes, las necesidades cubiertas, no son un fin en sí mismo sino medios para realizaciones libremente decididas por las personas y los pueblos en función de sus propias capacidades. “ La calidad de vida- lo que debe garantizar un desarrollo justo- está ligada a la capacidad de conseguir realizaciones que la persona considera valiosas . “Puede decirse en este sentido que la libertad es la principal finalidad del desarrollo, de un “desarrollo como libertad”, título de una de las obras de Sen”, afirma textualmente Etxeberria,

El desarrollo justo no solo hay que medirlo por los bienes que se posee, ni por la satisfacción de los deseos, ni por las realizaciones objetivas, sino también, de modo especial, por las capacidades que se han tenido para elegir un determinado modo de vida. A esta capacidad de elegir le llama Sen “libertad de bienestar”. A la sociedad le compete ofrecer igualdad de oportunidades, pero a las personas y los pueblos responsabilizarse de sus elecciones. La pobreza y la tiranía reduce, y a veces elimina, las capacidades y la libertad. La justicia debe apuntar a generar instituciones que eviten las desigualdades potenciando la igualación de capacidades. En este sentido, el mercado no solo ha distribuido mal las rentas sino también la libertad como oportunidad

 

RESUMEN

A mi manera de ver, los cuatro enfoques citados son complementarios entre sí: los bienes a distribuir deben responder a deseos, pero deseos mirados desde la óptica de los derechos intangibles y no de lo aleatorio o voluntario. Lo cual lleva consigo la tarea de delimitar el campo de aquellos deseos que responden a las necesidades básicas de todo pueblo, sin renunciar a un listado común de necesidades mínimas de todos los colectivos humanos, aunque con flexibilidad a los matices que a este elenco común pueden aportar las diferentes situaciones culturales. El objetivo no solo es cubrir necesidades y bienes sino crear el espacio real de libertad para que las personas y pueblo puedan elegir libremente el tipo de calidad de vida que responde a sus capacidades reales en función de las realizaciones a que aspiran. En un primer esbozo general de cuales sean esas necesidades comunes que hay que distribuir equitativamente entre todos los pueblos de la tierra (esa comunidad humana universal que es el nuevo sujeto histórico) podíamos decir que esas necesidades se refieren a cuatro campos prioritarios: bienestar material básico (salud, educación, vivienda, alimentación...), seguridad frente a la violencia y a otros obstáculos al ejercicio de la libertad colectiva y personal, autonomía y libertad de elección y decisión. La tarea de cubrir esas necesidades transculturales lleva consigo otra doble tarea, por parte de la comunidad internacional, de determinar el grado de suficiencia de necesidades a cubrir para evitar el sufrimiento a la mayoría de personas posibles y las prioridades para satisfacer a los peor situados. Este es camino para la equidad e imparcialidad verdaderas en el ejercicio del derecho de los pueblos al desarrollo. Es lo que yo llamo “el desarrollo visto desde los excluidos del mismo, que son mayoría, frente a otras concepciones que lo ven desde la minoría que disfrutan del beneficio del actual desarrollo”. Estas minorías no tiene prisa por establecer en la práctica ni en teoría estas prioridades básicas a cubrir por la humanidad. El neoliberalismo actual pretende que esto sea fruto de un “rebose” espontaneo de un mundo de libre juegos de competencias y mercados. Pero los derechos humanos no pueden admitir un planteamiento de renuncia, en el presente, a derechos definidos por la comunidad internacional para personas y pueblos, en virtud de ningún cálculo histórico o ideológico de bienestar futuro. El ejercicio de los derechos no se puede aplazar ni en virtud de los sacrificios que requiere un futuro “paraíso comunista” ni de un “paraíso neoliberal”. “Queremos todos nuestros derechos y los queremos ahora” decía Luther King.

 

 

                 
 
 



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ADVIENTO

Qué espero de este adviento

Unas pocas esperas

El Evangelio está completo, por Luis Cobiella

Derechos humanos, por Esteban Velazquez

Fundación Entreculturas

Grupo Universitario Anchieta

II Asamblea Red Ignaciana de Canarias

 

 

DERECHOS HUMANOS Y DESARROLLO DESDE LA PERSPECTIVA DE LOS EXCLUIDOS
Esteban Velazquez sj es grancanario. Vive actualmente en La Isleta. Anima y alienta iniciativas como la de Asociación de Estudios de la Globalización o el Patio de Las Culturas.

INTRODUCCIÓN Y PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA : EL NUDO GORDIANO DEL DESARROLLO COMO DERECHO HUMANO UNIVERSAL

Al preparar esta ponencia he tenido un “vuelco interior” que me ha hecho cambiar radicalmente el contenido de la misma. Me explicaré. Después de hacer algunas lecturas sobre el tema y hacerme varios posibles esquemas de la ponencia, pensé que, en realidad, todas las reflexiones llevaban a un mismo ”nudo gordiano” condicionante del conjunto de las reflexiones y que no merece la pena ningún esquema que no ponga en primer lugar ese nudo gordiano y se posicione claramente ante él, dedicándole todo el pensamiento necesario antes que tocar otro aspecto de la amplia problemática de los Derechos Humanos en relación con el desarrollo. Incluso, si solo nos quedáramos en ese punto en el breve espacio de una ponencia, no habríamos perdido el tiempo sino todo lo contrario.

Cuando hablo de nudo gordiano me refiero al hecho de que toda la actual práctica y reflexión sobre los derechos humanos en las relaciones entre los pueblos y en especial en las relaciones económicas y políticas, están sustancialmente condicionadas por un status de los poderes fácticos económicos y políticos que impide no solo la realización efectiva de esos derechos, entre otros el derecho al desarrollo que constituye el objeto de esta ponencia, sino que además, y sobre todo, impide un replanteamiento de la misma concepción de los derechos humanos y su institucionalidad. El sistema de poder que vivimos desde hace siglos a nivel mundial y, especialmente en la actualidad, ha formado una “cultura” mundial en torno a los derechos humanos que no solo se siente orgullosa de sus logros y avances como sistema conceptual e institucional (aunque el mismo poder reconozca las incoherencias prácticas) sino que considera utópico, ácrata o irreal un replanteamiento radical de ese sistema conceptual e institucional. El avance vendrá, según el poder dominante, por un avance cuantitativo y cualitativo del mismo sistema existente de los derechos humanos pero nunca por un “vuelco radical” que pondría en peligro los avances conseguidos, especialmente después de la segunda guerra mundial.

Me viene a la mente, en este sentido, la respuesta que me dió el representante de ACNUR en España cuando le pregunté en una conferencia qué razones había para no eliminar el antidemocrático sistema de votación del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. “La reacción de los países, especialmente los “grandes”, que perderían poder con una democratización de las Naciones Unidas, seria tan negativa que produciría una situación caótica e ingobernable mucho peor que la actual”. Esta respuesta refleja perfectamente la mentalidad que estoy describiendo: la de aquellos que piensan que fuera de la actual organización del poder planetario, fuera del actual sistema de gobernabilidad mundial, solo existiría el caos, también en el terreno de los derechos humanos.

Pero pienso que, en primer lugar, este modo de pensar encierra en sí mismo una “perversión ética”, puesto que implícitamente lo que está diciendo es que para conseguir un fin bueno: la justicia y la libertad, es necesario ser injusto y eliminar la libertad. Es el mismo pensamiento con el que se han pretendido justificar todas las dictaduras y totalitarismos. Sólo que aquí se utiliza con unas dimensiones mundiales que la globalización existente hace mayor que nunca. Nos están diciendo que el mundo es “un menor de edad” que no sabría digerir una libertad real y total con igualdad de oportunidades para todos. El mundo necesita ser ”tutelado” por los que tienen más poder para así evitar el “desmadre” mundial. Solo esa “tutela” es el camino correcto para lograr el pleno “desarrollo sostenible mundial”. Es la misma reflexión a nivel mundial, de lo que oíamos con frecuencia, a nivel nacional o estatal, en la España de Franco: “el pueblo no está preparado para la democracia”. Pero los hechos demostraron lo contrario: los que no estaban preparados eran los que hacían esas acusaciones al pueblo español.

En segundo lugar, hay que preguntarse, desde el punto de vista pragmático y no solo ético: ¿es verdad que hoy por hoy, es inviable un replanteamiento radical del enfoque de los derechos humanos, especialmente el derecho al desarrollo, sobre todo en su relación con el ejercicio del poder económico y político existente?. Creo que esta es una cuestión básica, condicionante fundamental de toda la práctica de los derechos humanos. Merece la pena detenerse en ella. De nada nos serviría hacer una brillante exposición o análisis de la historia o del presente del derecho al desarrollo si no nos situamos claramente ante este “nudo gordiano” que lo condiciona todo.

Pero el primer paso creo que sería replantearse seriamente que queremos decir cuando afirmamos que el desarrollo es un derecho humano de los pueblos. Vamos a dedicar nuestra ponencia a este pilar o punto de partida. Creo que no hemos sacado todas las consecuencias de esta afirmación y, con frecuencia, le damos un contenido light muy lejos de lo que debe implicar el hecho de que el desarrollo haya sido elevado a la categoría de derecho humano universal. Veamos.

 

1 .- EL DERECHO AL DESARROLLO COMO INTERNACIONALIZACIÓN DE LA JUSTICIA DISTRIBUTIVA

Digámoslo claramente desde el principio: aceptar que el desarrollo es un derecho universal de los pueblos es una afirmación que implica, ante todo, la aceptación de que el desarrollo es una cuestión de justicia internacional o, mejor aún, de internacionalización de la justicia y que en este campo, y no en otro, hay que situarlo. Y más en concreto, de justicia internacional distributiva . Analizemos con detención las consecuencias de esta afirmación. Para ello seguiremos fundamentalmente, a partir de ahora, el pensamiento de Xabier Etxeberria, profesor del Instituto de Derechos Humanos de la Universidad de Deusto.

Entendemos por justicia distributiva aquella dimensión de la justicia que se ocupa de la distribución correcta de los bienes.

A nivel internacional o planetario se han de plantear las dos grandes cuestiones de toda justicia distributiva: 1) ¿Qué bienes hay que repartir? Y 2) ¿ Con que criterios?. Y puesto que hablamos de derechos y no de otra cosa, nuestra reflexión obliga a concretar tres puntos: ¿quién está obligado por ese derecho? ¿a que acciones le obliga? Y ¿a favor de quien?. Por supuesto las respuestas habrá que darlas desde la perspectiva de la mayor equidad e imparcialidad posible.

Hay una tercera cuestión especialmente relevante en el caso que nos ocupa. ¿A que ámbitos poblacionales ha de dirigirse la aplicación de esta justicia internacional distributiva?. Todas las teorías que se pronuncian sobre el tema parecen referirse a un ámbito universal (todos los pueblos), pero si analizamos realmente los ejemplos que ponen esas teorias, las estructuras de aplicación que proponen y los sobrentendidos que se deducen, comprobamos que, por una parte, ignoran en la práctica el hecho de la miseria absoluta de la quinta parte de la humanidad, como fuente de revisión del derecho internacional. Y, por otra parte, comprobamos que, en realidad, ponen el ámbito de aplicación en los estados - nación ya existentes y no en la comunidad universal de los pueblos. Los estados - nación, para esas teorías, son los sujetos de derechos y deberes y los propietarios de las instituciones que han de ejecutar la distribución de bienes a nivel mundial.

Incluso las O.N.G. que teóricamente son de corte “universalista”, buscan “de facto” satisfacer a una población determinada desde la perspectiva del “voluntariado” y no tanto desde la dimensión de la justicia internacional. De hecho las O.N.G. pueden potenciar una distinción negativa entre un ámbito estatal donde se tratan los temas desde la perspectiva de la justicia con todas las instituciones necesarias para llevarla a cabo y un ámbito internacional donde los asuntos de tratan desde la perspectiva de la ayuda voluntaria. En el primer caso, la justicia va alcanzando altos niveles de perfección (tribunales, impuestos etc) mientras que, en el segundo caso, la distribución internacional de bienes tiene un bajisimo nivel de avance, prácticamente inexistente. Podemos decir que la justicia distributiva, en sentido estricto, sólo existe a nivel de los estados – nación. ¿hay alternativa a esta situación?. Vayamos por parte. Respondamos primeros a las grandes preguntas que formulábamos anteriormente. En la respuesta a ellas ya está implícita una buena parte de la respuesta a la cuestión de sí hay o no alternativa.

 

 

 

                 
 
 
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