Semana del 3 al 10 de diciembre

ADVIENTO

La ermita de San Francisco Javier en La Palma, por José Guillermo

Una espera con ventaja, por Raúl Chinea

Iglesia y Estado ¿a la greña? (III), por Lucas López sj

Ave María, por José Juan Romero

Los transgénicos

Fundación Entreculturas

Grupo Universitario Anchieta

II Asamblea Red Ignaciana de Canarias

 

 

RESUMEN INTERVENCIÓN OSCAR MARTÍN LÓPEZ SJ, DIRECTOR FE Y ALEGRÍA PARAGUAY

Oscar Martín López es un jesuita saucero que lleva dieciocho años en Paraguay. Los días 9 y 10 de noviembre intervino en dos actos en La Palma y en Tenerife. En ellos presentó la realidad de la educación en la sociedad latinoamericana, centrándose en el ejemplo de Paraguay. Al fin y al cabo, es allí donde Oscar Martín desempeña una interesante tarea en la dirección de Fe y Alegría

Paraguay es un país desconocido para la gente de nuestro país. A veces, recordamos acontecimientos poco agradables, como el desastre que el pasado mes de agosto costó la vida a más de cuatrocientas cincuenta personas clientes del supermercado Ycua Bolaños, en Asunción. Los aficionados al fútbol lo recuerdan por las actuaciones de Gillabert, el portero que tiraba las faltas en los partidos de la selección nacional.

Paraguay ocupa una superficie similar a las cuatro quintas partes de España. Sin embargo, su población no llega a los seis millones. Además, el territorio paraguayo está divido en dos grandes regiones naturales y sociales. En el occidente tenemos el gran Chaco Paraguayo. Se trata de más de la mitad del país y, sin embargo, la más despoblada. El Chaco es una gran reserva natural, con vegetación de matorrales, palmerales y árboles resistentes a situaciones áridas. El oriente, donde se acumula la inmensa mayoría de la población es mucho más fértil y vive volcado en la agricultura. Hoy por hoy, aunque la emigración hacia las ciudades continua, el campesinado paraguayo es apenas un poco menos de la mitad de la población total del país.

La reciente historia política del país es muy dura. La segunda mitad del siglo XX estuvo marcada por la dictadura de Alfredo Stoëssner, quien cerró el país sobre sí mismo propiciando un aislamiento internacional que le permitió, lejos de la mirada de las instituciones internacionales, hacer y deshacer a su antojo, como auténtico amo de la hacienda. La persecución política y las estrategias de corrupción moral permitieron al dictador prolongar su actuación por treinta y nueve años y aumentar su fortuna hasta cifras equiparables al conjunto de la deuda externa del país. Por otro lado, la sociedad paraguaya quedó descabezada y desestructurada. A la dictadura sobrevivieron pocos movimientos ciudadanos y la población quedó fácilmente manipulable en manos de los grandes partidos políticos tradicionales que, de un modo u otro, representan intereses no tan democráticos y populares.

La situación económica viene marcada por algunos elementos importantes. La corrupción política que generó una pésima capacidad de negociación para la explotación de las dos grandes empresas hidroeléctricas: las actuaciones sobre el río Paraguay en Itaipú y Yasyretá. Se trata de dos grandísimas plantas de producción hidroeléctrica con una producción sobrante y, sin embargo, negociada por los políticos paraguayos sin grandes beneficios para el conjunto del país.

La agricultura campesina retrocede ante la presión, no siempre con métodos legítimos, de las grandes opciones a favor de la soja. La introducción de los cultivos transgénicos, teóricamente defendidos como remedio ante las plagas y la baja producción, acaba por ser un poderoso medio de expulsión del campesinado que se queda sin tierras y sin trabajo en una explotación marcada por la mecanización y el requerimiento de muy poca mano de obra sin cualificar.

En un país así, Fe y Alegría inició su obra hace ahora más de una década. Aborda su tarea en dos grandes programas: las escuelas presenciales y la formación radiofónica de personas adultas.

La actuación de Fe y Alegría no pretende expulsar o competir con la escuela pública, sino prestar un servicio público de calidad. Por eso, Fe y Alegría alcanza convenios con el Ministerio de Educación para la financiación de sus programas y para el reconocimiento de sus estudios. La escasez de recursos por parte de las autoridades educativas del país, siempre pendientes del Banco Mundial o del Banco Iberoamericano de Desarrollo, obliga a buscar financiadotes complementarios. Entreculturas es, para Fe y Alegría, el principal vehículo de financiación procedente desde España. Otras organizaciones aportan, igualmente, ayudas económicas de tremenda importancia.

En el empeño por llevar adelante una acción educativa de calidad, Fe y Alegría no pone tanto el acento en la cobertura, cuanto en las posibilidades reales de llevar adelante su misión. No son pocos los lugares del país donde la población y sus autoridades reclaman la presencia de Fe y Alegría. Sin embargo, el crecimiento de la institución en Paraguay, que llega hoy a unos veinte mil alumnos y alumnas, sumando el programa presencial dirigido a niños y niñas y el programa radiofónico dirigido a personas adultas, no se acelera de forma descontrolada. La formación de los maestros y maestras, el establecimiento de principios pedagógicos y opciones educativas claras, la incorporación de medios suficientes son una opción por la calidad educativa necesarias si pretendemos ayudar a las personas y propiciar una transformación social hacia un país cada vez más justo y solidario.

En este empeño, Fe y Alegría tiene, en Paraguay, algunas líneas de actuación que quieren responder a la realidad del país y a la demanda social.

En primer lugar, Fe y Alegría ha desarrollado un sistema de formación bilingüe, pionero en la sociedad paraguaya, que permite a los niños y niñas, y a las personas adultas, iniciar los estudios en su lengua materna, e ir avanzando progresivamente hacia el bilingüismo del que participa la mayoría social paraguaya.

En segundo lugar, Fe y Alegría despliega su acción educadora intentando abarcar las necesidades culturales de toda la familia y de toda la comunidad. No se entiende al alumno o a la alumna aislada, sino que se propicia su encuentro crítico y esperanzado con la realidad del país, de la comunidad en que vive y del contexto familiar concreto en el que crece. La potenciación de las organizaciones y la vertebración social de las comunidades es, también, un objetivo buscado pretendidamente por Fe y Alegría.

Las dificultades, imaginables para quien escucha este relato, aunque apenas propuestas en el mismo, son enormes. La colaboración económica, pero también la colaboración personal, servirán para tender puentes. La fe que inspiró a los fundadores de la institución nos lleva a buscar permanentemente el lugar donde debemos trabajar y la misión que debemos desempeñar. La alegría, en medio de no pocas zozobras, es, sin embargo, el regalo que recibimos todos y todas los que trabajamos en esta institución y observamos, día a día, que educar es, de verdad, dar oportunidades.