Semana del 10 al 17 de diciembre

ADVIENTO

La ermita de San Francisco Javier en La Palma, por José Guillermo

Una espera con ventaja, por Raúl Chinea

Iglesia y Estado ¿a la greña? (III), por Lucas López sj

Ave María, por José Juan Romero

Los transgénicos

Fundación Entreculturas

Grupo Universitario Anchieta

II Asamblea Red Ignaciana de Canarias

 

 

UNA ESPERA CON VENTAJA
Raúl Chinea es un GUAMIGO, como él se define. Nacido en La Dama, isla de La Gomera, hace ya en torno al cuarto de siglo, nos propone su visión de este tiempo de Adviento.

Allá por el siglo IV empezó a celebrarse el aniversario de la venida del Señor. Algunos dicen que para combatir las fiestas paganas que se celebraban el día 25 de diciembre (Roma) y el 6 de enero( Egipto). Lo cierto es que la celebración fue tomando cuerpo, sobre todo en España y Francia, y ya en el siglo VII se extiende a Roma, naciendo así el tiempo litúrgico que conocemos como Adviento.

Adviento significa “tiempo de espera”, esperamos que Jesús llegue al mundo, vemos en Él la esperanza de un cambio hacia un mundo mejor. Además, desde una óptica cristiana se puede asegurar que este cambio llegará. Nos es así en otras religiones, así, los Judíos viven en continuo adviento, pues no reconocen la llegada de Jesucristo y siguen esperando al Mesías.

Por lo tanto, se puede pensar que “los cristianos”, contamos con ventaja, ya que sabemos que esa espera está delimitada, es decir, sabemos que El Padre viene de verdad a través de su hijo y que por lo tanto nuestra espera alcanza su recompensa.

Sin embargo , la espera( desde la óptica cristiana), puede ser una trampa para encontrarse con Dios, pues a veces queremos que el Señor venga a solucionar las injusticias del mundo, que arregle de un plumazo esas cosas que nos preocupan: nuestros problemas familiares, económicos, de salud, y muchos otros. Vemos a Dios como un sujeto Activo que nos va llevando por la vida, a nosotros y al mundo, caemos en la trampa, en la trampa de esperar que todo este cambio puede suceder sin nuestra colaboración, sin nuestra participación activa .

Dios llega al mundo de una forma personal, entra en el corazón de cada ser humano (siempre que lo dejemos entrar) y además, lo suele ser de la forma más humilde e inesperada, esta es la característica principal de los escenarios que El Padre elige para hacerse presente: un pesebre, una patera, la cárcel, nuestro barrio, nuestra casa, nuestro metro cuadrado...

En este tiempo de adviento, de espera, un cristiano tiene la alegría y la fuerza del que sabe que al final del túnel hay luz, la luz de Jesús. Les invito a que desde esta perspectiva, se planteen cual es la actitud que cada uno toma dentro del túnel, la de esperar que la luz entre, o la de caminar para encontrar la salida, teniendo la certeza de que hay salida.