Semana del 26 de noviembre al 3 de diciembre

ADVIENTO

Entre la espera y la esperanza, por Angel Martín sj

Iglesia y Estado, ¿a la greña? (I)

De la cárcel hizo camino, por Emilio Martínez sj

Fundación Entreculturas

GUA

II Asamblea Red Ignaciana de Canarias

 

IGLESIA Y ESTADO, ¿A LA GREÑA? (I)   Lucas López sj . Palmero de Breña Baja, aunque crecido en Santa Cruz de La Palma. Actualmente, tras algunas idas y vueltas, director general de Radio ECCA Fundación Canaria.

Felipe Fernández, el obispo de Tenerife, con frecuencia suele comentar que es el “capitalismo” y no precisamente el “secularismo” o el “laicismo”, la principal dificultad de la fe cristiana en occidente. No sin cierto pesimismo, D. Felipe entiende que, actualmente, el capitalismo es un fenómeno sin rival, sin alternativa. Cosa que se hizo evidente tras la caída del muro. Además afirma que los encomiables esfuerzos de la teología de la liberación no tuvieron los resultados esperables, como señaló en su día la Congregación para la Doctrina de la Fe, y como, la nueva situación latinoamericana muestra con frecuencia: la apabullante sustitución del capitalismo inicial por un neocapitalismo sin piedad, en medio del abandono masivo del catolicismo por parte de no pocos grupos.

Probablemente, en diálogo más profundo, podríamos mostrar muchos y muchas algunos puntos de encuentro con esta opinión de Don Felipe, al igual que también podríamos encontrar, seguro, puntos de desacuerdo. Sin embargo, para el propósito de este encuentro con ustedes, quiero resaltar la primera afirmación: es el capitalismo, no el laicismo, la principal dificultad para el cristianismo de occidente. La resalto por dos motivos:

  1. Primero, porque si uno repasa la doctrina social de la Iglesia, sobre todo, la que a lo largo del último tercio del siglo XX propuso Juan Pablo II, percibiremos que la opinión de D. Felipe es una postura casi oficial de la Iglesia, hasta donde la Iglesia tenga posturas oficiales en materia de moral social.
  2. En segundo lugar, porque, me parece, que esa afirmación es clave para entender muchos de los conflictos que la Iglesia mantiene hoy con el Estado y con otros grupos de la sociedad civil.

 

El valor de las cosas es un valor de cambio, un valor comercial. Las leyes de la oferta y la demanda, en el mundo capitalista, no son sólo las leyes que rigen el modo de funcionar en la plaza del mercado o en la bolsa, son leyes que acaban por impregnar todas las relaciones sociales y todas las formas culturales. Cuando hablamos de amor, de arte, de literatura, de música, de Dios, de ética, acabamos hablando también de un inmenso supermercado donde las cosas están en las estanterías y la gente las recoge. Del mismo modo que sucede con las galletas, el chocolate, tal marca de pasta de dientes, nuestras opciones culturales y, permítanme decirlo así, espirituales, dependen de las leyes de oferta y demanda. Y, como sucede en el capitalismo desarrollado en el que vivimos, la demanda, a su vez, se crea a partir del poder de los medios de comunicación y de las campañas de publicidad. En el fondo, buena parte de lo que sucede, habría que entenderlo, en mi opinión, como una confrontación que se da en el campo de la comunicación y con las reglas del juego del mercado.

 

A la greña con el Gobierno

 

Muchos y muchas de los que están aquí habrán votado a alguna de las fuerzas que apoyan al gobierno actual. Muchos y muchas de los que están aquí se sienten parte de la comunión católica, de la Iglesia. Los tiempos de controversia entre el Gobierno que apoyan y la Iglesia a la que pertenecen no son nada simpáticos. Incluso sucede con miembros de este gobierno que son, a su vez, miembros de la Iglesia y que se sienten parte de la misma activamente: Don José Bono, ministro de Defensa, que, les recuerdo, fue derrotado en el congreso que nombró a Zapatero como secretario general del Partido Socialista Obrero Español, por apenas un puñado de votos.

Desde que el actual Gobierno del Reino de España alcanzó el necesario respaldo parlamentario, las relaciones entre los gobernantes y las autoridades de la Iglesia Católica, según se plasma en comunicados, prensa, radio y televisión, están jalonadas por múltiples conflictos y una tensión creciente. Teniendo en cuenta la clave de interpretación que proponíamos a partir de las palabras de D. Felipe, quiero compartir con ustedes algunas reflexiones que me hago. Se trata, como verán, de reflexiones inacabadas y que pronuncio en voz alta con la esperanza de que podamos encontrar pistas para este tiempo que vivimos.

La primera, muy corta, es decir que no es nuevo . Quiero que recordemos juntos al Papa Juan Pablo II tratando de impedir que el Presidente José María Aznar apoyara la decisión de ir a la guerra en Irak. Lo recibió, le habló, y publicaron tantas cosas sobre el tema. Ahora, es cierto que, por más que entonces aquello fue una postura masiva de la jerarquía católica, siguiendo al papa, también es cierto que siempre daba la impresión de que había menos conflicto que ahora, con el actual gobierno.

La segunda es un mapa de los contenidos del conflicto . Aunque les imagino suficientemente al día de las noticias publicadas, me parece que no está de más el que hagamos un elenco de los conflictos. No puede tratarse de un desarrollo largo de cada uno de los puntos, puesto que daría para una longitud mucho más amplia de la que disponemos ahora. Pero sí nos servirán de mapa para reconocer los lugares por los que vamos pasando.

 

  1. Las cuestiones familiares como la facilitación del proceso de divorcio y el matrimonio de los homosexuales y lesbianas , incluyendo la posibilidad de la adopción de niños y niñas nacionales (la adopción internacional se seguirá rigiendo por las leyes de los países de donde provienen las criaturas que han de ser adoptadas).
  2. La legislación sobre las fronteras de la vida, con el caso todavía oficialmente no planteado por el gobierno (pero sí por sus socios) de la denominada eutanasia activa (puesto que la eutanasia pasiva o indirecta tiene un suficiente consenso entre los legisladores y la moral cristiana). En el otro lado, el aborto será tratado con una denominada “ley de plazos”, frente a la actual legislación de supuestos éticos (a los que las formulaciones actuales de la moral católica también se oponen). Todavía encontraremos otro punto de conflicto en este ámbito de la ética de la vida. Me refiero a la legislación sobre la experimentación con células madre, ingeniería genética sobre humanos, etc. Sin decir mucho, diremos que es una consecuencia de lo anterior: la Iglesia entiende que todo acto hecho a un embrión humano atenta contra los derechos de la persona humana.
  3. En el campo de la educación, hay, igualmente, un frente abierto. Son dos los temas fundamentales. Por una parte, la clase de religión . Se trata de una cuestión sobre la que hay muchas idas y vueltas (hasta el punto de que la suspensión de la LOCE afecta a muy pocos puntos, y, concretamente a este, y con una discusión legal de fondo: la interpretación de la norma constitucional). El otro punto de fricción está en el campo de la red de escuelas y colegios concertados , mayoritariamente (no totalmente), pertenecientes a diferentes entidades religiosas. Este último punto, ha tenido un enfrentamiento menos directo con los obispos, que más bien se han mostrado conciliadores con el Estado frente a las entidades titulares de los colegios.
  4. La cuestión de la financiación de la Iglesia a través de los presupuestos generales del Estado. Conviene decir que la fórmula española es intermedia entre dos extremos que se dan en Europa Occidental: Francia, que es la propietaria de todos los bienes histórico culturales y los sede gratuitamente a la Iglesia Católica para su uso por las comunidades; y Alemania, que financia a las Iglesias a través de un porcentaje muy alto del IRPF y que permite, a su vez, a la Iglesia alemana, ser una de las principales donantes de ayudas a los pueblos que sufren la pobreza.
  5. Finalmente, y un poco como paño a donde remiten todas las otras cuestiones en algunos momentos, está la postura sobre la aconfesionalidad o laicidad del Estado. Mientras que la tradición francesa hablará de laicismo, hasta el punto de que la postura oficial del Estado es la NO-RELIGIÓN, en Alemania, la tradición es ACONFESIONAL, donde el Estado es lugar de encuentro de todas las posturas religiosas (iglesias de la reforma, católicas, agnósticos, no creyentes…). En Alemania a nadie se le ocurre prohibir que una niña vaya a la escuela con un símbolo ostentoso de su condición religiosa. En Francia, sí.

Estos son los puntos principales del conflicto publicado entre la jerarquía de la Iglesia y el Gobierno del Estado. Uso estos términos de un modo consciente:

  1. Conflicto publicado : en un doble sentido, probablemente no son los únicos puntos del conflicto, sino sólo los que tienen la publicidad de los medios de comunicación; y, por otro lado, el hecho de que se publiquen les hace mucho más “reales” que otros puntos de conflicto que no aparecen tan publicados y que están siempre de fondo. Por ejemplo, la postura de D. Felipe, diciendo que es el capitalismo el problema de fondo para la fe cristiana, no se publica. Por más que, sin duda, resultaría conflictiva si apareciera en todos los medios de comunicación. Pero es que hay una larga lista de puntos en los que las reivindicaciones católicas no tienen la respuesta deseada por parte del gobierno del Estado: a) políticas de armamentos, b) leyes de inmigración, c) cooperación internacional, d) tratamiento a las personas con desventajas físicas o psíquicas, e) políticas de control ético sobre la televisión… y más que no me extiendo.
  2. Jerarquía de la Iglesia y Gobierno del Estado del Reino de España. Es importante caer en la cuenta de que se trata de eso. Hay muchos cristianos y cristianas, que se sienten miembros activos de la vida de la Iglesia y que, hoy por hoy, no sienten especial conflicto con las posturas del Gobierno actual. Hay otros que sí. Igual que hubo muchos cristianos y cristianas que se sintieron en conflicto profundo con algunas decisiones del Gobierno del Partido Popular . Además, también es muy importante decir que estos puntos de conflicto no los plantea toda la administración pública , ni que todos los representantes del Estado viven la situación actual como especialmente conflictiva. No debemos olvidar que el Estado tiene múltiples facetas y que, la mayor parte de los conflictos de los que hablamos tienen que ver con una parte únicamente, aunque importante, del mismo: el Gobierno central.

Pero, además, probablemente, el conflicto tenga también una base social importante. Quiero decir que la jerarquía de la Iglesia Católica , y el Gobierno central , por otra, tienen detrás de sí dos grandes grupos sociales que tienen posturas divergentes. A esto, me parece importante, también, hacer dos anotaciones:

  1. Ni todos, ni todas, las que votaron PSOE, o cualquiera de los partidos que le apoyan, están de acuerdo con la legislación que plantea el gobierno, ni todos, ni todas, los que se consideran miembros de la Iglesia católica, están de acuerdo con las posturas que se reflejan en las manifestaciones publicadas de la jerarquía. Un dato curioso: las comunidades autónomas donde gobierna el PSOE, no son las comunidades autónomas donde el porcentaje de gente en apoyar a la Iglesia a través del IRPF es menor. Sin embargo, comunidades autónomas gobernadas por el PP u otros de signo más bien centro derecha, como Madrid, Galicia, Canarias… encabezan la lista de los que menos ponen la crucecita.
  2. Sin embargo, sin duda, se está dando un cambio cultural que marca tendencias en España en la dirección marcada por las propuestas del Gobierno. En ese sentido, basta ver cómo las posturas del Partido Popular en el último congreso van acercándose mucho a lo que el PSOE propone: en el tema de matrimonio homosexual, donde ya sólo les separa la, por otra parte importante, cuestión de la adopción; en el tema del aborto, donde el PP nunca ha planteado la retirada de la actual legislación despenalizadota; en el tema del divorcio, donde sólo se pide que se hagan algunas correcciones de tipo más bien técnico. Hay grupos de Iglesia que defienden las posturas del Gobierno, como hay grupos del PSOE que se sentirían mucho mejor si el Gobierno no colocara estos temas en su agenda más inmediata.

En conclusión, lo primero que podemos decir es que, efectivamente, hay unos contenidos centrales de un conflicto . Igualmente, hay sujetos diferenciados de ese conflicto: el Gobierno central y la jerarquía de la Iglesia. A parte de esto, más nuclear, más claro, lo demás queda matizado. El poder de los medios de comunicación, la permeabilidad ideológica de la actual sociedad española, hacen que no sea tan fácil decir exactamente cuál es el verdadero conflicto y quiénes son claramente los contendientes.

 

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