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Esteban Velázquez Guerra es jesuita y gran canario. Vive en la Isleta, barrio de Las Palmas de Gran Canaria y trabaja en diferentes actividades de animación social y cultural. El escrito que presentamos a continuación lo elaboró de cara al encuentro de Trabajadores Sociales celebrado en Las Palmas a partir del 18 de octubre de este año. |
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Evolución General del Pensamiento hacia la construcción de la Interculturalidad
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INTRODUCCIÓN: EL MARCO GLOBAL E HISTÓRICO DE LAS MIGRACIÓNES
El fenómeno de las migraciones se puede abordar desde una perspectiva cortoplacista y superficial o desde una perspectiva histórica y profunda. Si intentamos la segunda aproximación, creo que más allá de los problemas inmediatos que este fenómeno nos plantea, nos encontramos con cuatro grandes retos de fondo: El fortalecimiento de los derechos ciudadanos de todas las personas o la clasificación de personas en diferentes categorías en relación a su acceso a esos derechos. El derecho de los Estados/pueblos a regular la vida en su territorio de acuerdo con otros estados/pueblos o el dominio de los grupos económicos internacionales sobre el derecho de los pueblos en función de sus propios intereses. La posibilidad o imposibilidad de construcción de una identidad nueva en base a las diferencias culturales mutuamente enriquecidas en una realidad intercultural común. La construcción de una sociedad globalizada que permita y favorezca el desarrollo de todos los pueblos y la posibilidad, por tanto, de cada ciudadano de quedarse en su lugar de nacimiento o el proceso actual de una globalización excluyente que obliga a la expulsión de las personas de sus entornos de origen o libremente elegidos. Quizás, los dos últimos retos sean los de mas calado y complejidad además de más condicionantes del conjunto del fenómeno migratorio, pero, precisamente por eso, a la vez, los mas necesitados de un tratamiento en profundidad. En este trabajo haremos algunas reflexiones acerca del tercer reto: la posibilidad o imposibilidad de construcción de una nueva identidad intercultural. Entre las muchas perspectivas desde las que se puede reflexionar sobre la identidad intercultural nosotros tomaremos el camino a la vez histórico y filosófico o, dicho de otra forma: la historia del pensamiento humano que ha ido condicionando las diferentes maneras de situarse ante la diversidad cultural. Creemos que ese recorrido histórico del pensamiento humano puede ser muy iluminador para situarnos acertadamente ante la situación presente. Y creemos también que sin un análisis del pensamiento que se esconde detrás de las diferentes posturas ante las migraciones y un cambio de nuestro propio "chip mental", no habrá nunca el ambiente social necesario para una convivencia justa y humana entre las diferentes culturas.
1.- DE PLATÓN A KANT Seguiré fundamental mente el magnifico estudio realizado por José Luís Mora García en su trabajo "Filosofía, educación e interculturalidad" (Revista de Occidente nº 263, Abril 2003) Tomaremos como punto de partida el pensamiento de la filosofía griega y, mas en concreto, de Platón porque creemos que en él está una buena parte del origen de nuestro pensamiento occidental actual. Con Platón nació un afán de unidad que a través de posteriores desarrollos ha sido fundamental para la construcción de Europa. La filosofía griega en su afán de búsqueda de la verdad total, asentó las bases de una organización política con pretensiones de totalidad. No olvidemos que la filosofía siempre se resuelve en acción política. La política es "la continuación de la filosofía por otros medios". Las tres grandes religiones monoteístas también participaron durante mucho tiempo de este interés en construir una unida armónica e integral de todo su pensamiento e, incluso, de tratar de armonizarlo con la razón filosófica en una unidad total. En la misma línea es curioso observar como Aristóteles en su libro "Política" define y defiende la naturaleza justa y solidaria de los hombres, pero a la misma vez hace una defensa de la esclavitud como un estado natural. En su visión unitaria y pretendidamente justa de la realidad no se incorpora ese "elemento distorsionante" de los esclavos. Pero ya desde la Edad Media, comenzó a resquebrajarse este edificio tan "total y armónico". En parte por los descubrimientos científico y en parte por los primeros "roces" entre fe y razón. Posteriormente fue el llamado descubrimiento del Nuevo Mundo el que supuso otro desafió sustancial al pensamiento totalizador y unificador. Bartolomé de las Casas y Francisco de Victoria al hablar del derecho de gentes, predecesor del actual derecho internacional, atisbaban ya el problema de la validez del viejo modelo unitario. El siglo XVI con el comienzo de los nacionalismos y la ruptura de la cristiandad, llevó consigo que los europeos empezaran a experimentar con una fuerza inusitada que los procesos externos, especialmente los de los pueblos, eran autónomos respecto al deseo y la voluntad. España inventó un género para explicar la naturaleza de esta crisis: la novela. Cervantes, en el Quijote, alegoriza la tragedia de quien pretende mantener un mundo en orden de acuerdo a los principios de las leyes de la caballería, en definitiva de una leyes pretendidamente naturales y universales ante las que se rebela la cotidianidad, la realidad mostrenca y tozuda de la vida del pueblo. Los cabreros, los mesones y hasta los molinos se rebelan y deciden no responder a los deseos irreales del caballero. Cervantes pone en confrontación una pretendida moralidad y lo que podemos llamar el divertimento, situando este segundo en un lugar preferente mediante los relatos intercalados. Con ello está apuntando a la única manera que, desde entonces, la unidad será posible: con una nueva estructura de relaciones y convivencia.
2.- KANT Y LA ILUSTRACIÓN Pero Kant posteriormente tomó un camino bien diferente al de Cervantes. Ambos pretendían superar el relativismo y el escepticismo. Pero siguieron un camino muy distinto. El de Kant fue la búsqueda y la reducción de la realidad a un Sujeto Trascendental mientras que Cervantes no olvidaba los "vericuetos" de la realidad cotidiana: caminos, mesones y los riesgos de la vida en general. La Ilustración, en un nuevo marco político (albores de los nacionalismos, aparición de las clases sociales y primeros afanes descolonizadores) hacia resurgir con más fuerza el dualismo idealista que amenazaba a Platón y la filosofía griega, especialmente en su percepción de la realidad social. Nos lo describe magistralmente el siguiente texto de una de las teóricas actuales de la interculturalidad:
“La Ilustración nos transmitió la existencia de una "Cultura", con mayúsculas, que se caracteriza por ser única, racional, universal y permanente. Habría sido desarrollada, según esta última orientación de la filosofía, bajo una comprensión metafísico-esencialista, semejante a un todo homogéneo y estático, hipostasiada y reducida de un modelo ideal: la cultura occidental. Este modelo proveyó las normas para juzgar toda realización cultural de nuestro sistema-mundo, interpretando las diferencias como fallo, déficit o retraso cultural" (Diana Vallescar Palanca, "Coordenadas de la interculturalidad", diálogo filosófico, 51,2001) El sujeto trascendental de Kant, base del desarrollo de la ciencia y la tecnología moderna, pero incapaz de mantener la unidad en el orden de los acontecimientos reales, tenía un espacio geográfico y un grupo social bien determinado: algunos países o regiones de Europa. De la misma manera que las democracias griegas y romanas excluían del ejercicio de los derechos democráticos a esclavos y plebeyos, Kant habla con claro desprecio y sentido excluyente de no pocos pueblos. De los españoles dice que se sienten "orgullosos de no tener que trabajar", y, más significativo aún, que el pueblo español "revela en su gusto, en parte, un origen extraeuropeo". De Rusia dice que "todavía no es". De Polonia que "ya no lo es”. Y lo más significativo de todo: de Turquía dice que "nunca ha sido ni será " (¿que pensaría Kant de la actual incorporación de Turquía a la UE.?). Es decir, hay un modelo predeterminado y excluyente que se permite juzgar todo según su propio rasero. Pero también Montesquieu, Voltaire y otros autores del siglo XVIII hablaban de forma semejante de los pueblos de la periferia. Veamos lo que nos dice agudamente sobre el particular el novelista mejicano Carlos Fuentes: "El mundo de la Ilustración limitó la cultura, y aún la naturaleza, a un sólo centro que era el europeo. Hume y Locke proponen que la naturaleza humana es una sola y la misma para todos los hombres, aunque escasamente desarrollada en los niños, dementes y salvajes. Es decir, la verdadera naturaleza, en su grado más alto de desarrollo, se localiza en Europa y en las elites europeas. Solo Europa es capaz de vivir históricamente, escribe el romántico alemán Herder. ¿Como es posible ser persa?, se pregunta un personaje de Montesquieu. América, pontifica Hegel, es Aún no " (Carlos Fuentes. "Geografía de la novela" Madrid 1993)
3.- DESDE LAS PRIMERAS CONTESTACIONES AL RACIONALISMO UNICULTURALISTA DE LA ILUSTRACION HASTA EL MULTICULTURALISMO DE LA POSTMODERNIDAD.
La pretensión inicial de Kant y la Ilustración, como la filosofía griega, era buena: buscar la unidad y la universalidad. Pero el camino es el que nos parece errado. Fundamentalmente por dos razones: a) Se le escapaba todo lo que no era fruto de la facultades "racionales", de la hipotética "razón emancipadora". b) Reducía la realidad a un solo centro de referencia frente al que los otros son ex-céntricos. Es precisamente de los pueblos excluidos o periféricos desde donde surge la contestación y el pensamiento alternativo a esta visión racionalista. Ya había surgido una primera "rebeldía" desde los pueblos más pobres del sur de Europa: la generación de 1870 en Portugal y la del 98 en España. Unamuno y Ganivet, por ejemplo, reivindicaban el valor de las identidades y las diferencias, incluida la española. No era todavía multiculturalismo, pero se estaban poniendo las bases del mismo. Se estaba disolviendo lo que algunos han llamado los "modelos profundos", aunque las "diferencias" todavía se limitaban excesivamente al marco de los estados. Posteriormente la psicología social y la antropología jugó un papel importante en cuanto que trató de mostrar que la unidad no era monolítica y que las culturas son tanto más genuinas o espurias en la medida que generen creatividad y futuro o repetición y pasado. El pragmatismo fue la vía de superación del debate de identidades que se produjo en no pocos países en el siglo XX. Y en base a él se construyó el enorme potencial de América del Norte en el siglo pasado. Pero algunos piensan que ese pragmatismo era eficaz solo donde se daba un suficiente nivel de desarrollo que permitía corregir sin traumas los excesos unificadores de la razón científica. Europa respondió a esta tensión entre unificación impuesta y afirmación de identidades con un conflicto en dos tiempos de devastadoras consecuencias. Zambrano describe con rasgos apocalípticos pero certeros y proféticos esta tragedia de "la unificación sin vida" de la Europa del siglo XX: "¿Que ha sido Europa? ¿Que es de su compleja y riquísima realidad, lo irrenunciable? Hoy la nostalgia nos haría tomarla por entero sin renuncia a cosa alguna, si la evocamos en sus tiempos de gracia y plenitud, rememorando lo que nos dicen que ha muerto. Ningún remedio mejor, por otra parte, para entretener al roedor desconsuelo. Sumergirse lo más lúcidamente posible en el curso de la vida que acaba de pasar, adivinar su estructura íntima, su secreto alimento. Cuando retiran el frió cadáver de nuestro lado, el don precioso de evocación, mas que la razón, es el encargado de traernos el consuelo (...) Somos prisioneros, a un tiempo, de lo pequeño y de la unidad que hizo posible esa rica diversidad, tan amplia y tolerante que lleva consigo la contradicción (...) Y tan vencedores en esa unidad que nos atemoriza. No puede ser ya la unidad de la vida. Mientras hay vida hay dispersión, contradicción. Nada vivo alcanza la unidad sino la muerte. Esta unidad en que Europa se parece a nuestra nostalgia nos hunde en la sospecha de que haya de verdad muerto " (subrayado mío) (Maria Zambrano. "La agonía de Europa". Madrid 2000) Ya Ortega y Gasset había apuntillado en 1949 en una conferencia tenida en Berlín: "Era un curioso internacionalismo aquel que en sus cuentas olvidaba siempre el detalle de que hay naciones" La razón unificadora no solo fracasó sino que se corrompió en Auschwitz y Gulag. Zambrano propone convertirla en una razón vital y poética. Quizás fueron los exilados españoles en América, tras la Guerra Civil, una buena muestra del nuevo camino de abrirse a lo diferente y al otro. Especialmente los poetas, como muy bien nos dice Adolfo Sánchez Vázquez: "Al abrirse a lo distinto, a lo diferente, tienen que alcanzar también raíces profundas que, no obstante la suma de destrucciones, afloran en la realidad actual. Y a esta mentalidad han contribuido en el exilio, tanto o más que los filósofos, los poetas" ("Exilio y poesía. La aportación de los exilados españoles al filosofar latinoamericano". Cuadernos Americanos, 30, Noviembre-Diciembre 1991)
4.- LA MULTICULTURALIDAD E INTERCULTURALIDAD DE NUESTRO TIEMPO Entre el final de las grandes guerras europeas del siglo XX y los años noventa surgen las nociones de multiculturalidad e interculturalidad. La psicología social y el conductismo eran utilizados para tratar de modificar las conductas colectivas, desde uno u otro lado del espectro político que en realidad pretendían lo mismo: frenar los pluralismos culturales e imponer un autoritarismo que se presentaba con carácter "científico-técnico" Como reacción a la estrechez del discurso técnico-científico y sus modelos pedagógicos, sociales y políticos surge la postmodernidad, mas apegada a lo concreto, cotidiano, a los famosos "pequeños relatos" supuestamente alejados de las ideologías. Pero algunos califican esta reacción postmoderna como "el imperio de lo efímero" o "una nueva superficialidad" en el sentido que no aborda ni descubre los fines, solo produce una nueva fragmentación o desfragmentación de la realidad. Como toda reacción, olvida lo válido de aquello frente a lo que reacciona. Y en esta caso, lo válido de lo moderno, heredero de la Ilustración era su intento de racionalidad y universalización, aunque como ya hemos dicho se equivocara en el camino para lograrlo. En la postmodernidad el individuo queda tan inerme y desprotegido como lo había estado antes ante los viejos discursos. Por eso se refugia en lo más próximo, en lo diminuto, en lo cotidiano. Pero en una fase más avanzada y más compleja del pluralismo, las diferencias tienen que enfrentarse con un modelo con muchos centros, en continua auto producción y que no renuncia a su diferencias. El término "multiculturalidad" que surgió, sobre todo en medios sajones, hablaba de culturas distintas y autónomas pero sin revisar modelos de organización política ni saberes escolares. El esteticismo dominante convirtió este proceso en materia de escenario con la filosofía de fondo del "todo vale". Pero hablar de interculturalidad se refiere a un tiempo diferente y que está aún por construir. Es un nuevo reto para la filosofía, para la educación y, sobre todo, para el orden y la práctica social. Se trata de la transformación hacia un modelo más transversal que organiza el poder de otro modo y descubre valores haya donde los haya. Creo que los siguientes párrafos del trabajo de José Luís Mora que hemos tomado como inspiración básica definen con mucha precisión lo que lleva consigo la intercultarilidad: " La interculturalidad puede ser considerada como el ideal democrático proyectado no ya sobre las viejas naciones sino a nivel general e iniciado en cada comunidad sobre la base de las relaciones personales o grupales .Nos queda formar los individuos que la practiquen y la forma de organizar el poder sobre el que esto se sustente. Para ello se necesita ser conscientes de que esta revisión no hubiera sido posible al margen de lo que ha sido la construcción de la razón en más de dos mil años de historia y sin la anticipación de quienes detectaron sus excesos o defectos sin renunciar a ese proceso en lo que tenia de mejora de la sociedad humana. Frente al agotamiento que muestran algunos procesos de la vieja Europa, la incorporación de culturas emergentes constituye un punto muy positivo, así como la eliminación de purismos o exclusiones reduccionistas que ya sabemos adonde nos conducen. El riego, como en todo proceso, es la ingenuidad" . (Pg.85. Obra citadas subrayados míos) El flujo de migraciones, por motivos varios, es una oportunidad para Europa y para el mundo. El circuito de relaciones múltiples supone un potencial emergente que nunca fue posible tener simultáneamente en circulación. Pero para ello hace falta cambiar ciertos supuestos, mentales y sociales. Hacen falta prácticas culturales como ejercicio concreto de un pensamiento nuevo que se hace cargo de la nueva contextualidad e historicidad que envuelve a la humanidad. Estamos en un "tiempo eje", en lenguaje de Jaspers, en que se está forjando un cambio radical de paradigma uno de cuyos cimientos es la interculturalidad, un nuevo nombre de la democracia internacional, como hemos visto, o de la "internacionalización de la vida" que diría Joaquín García. Sería miope situarse en planteamientos solo defensivos y de corto alcance cuando se está construyendo el nuevo sujeto histórico, alejado de los excesos del sujeto trascendental de Kant, como base de la nueva Ciudadanía Mundial. Por supuesto, hay que evitar un relativismo que se base en un igualitarismo ingenuo. Pero tampoco hemos de caer en una "universalidad ya constituida" en la que lo particular siempre tiene que estar justificándose ante lo universal, apriorísticamente concebido como el orden de la convivencia o experiencia de lo que "de hecho existe". Hay que sacar a flote todas las fuerzas y las riquezas humanas que los diferentes racismos habían olvidado. Hay que descubrir una nueva forma de hacer política. Se trata nada menos que de construir la "justicia con dignidad" entre todos los pueblos. No podemos caer ni en globalizaciones simplificadora ni en neoprovincianismos. Al menos deberíamos esforzarnos por cometer el menor número posible de errores, situando como el debate más central el que afecta a los fines más que a los medios. El debate que afecta al tipo de sociedad de futuro que queremos construir. Y la relación intrínseca que existe entre democracia e interculturalidad. En esa tarea ha de tener un lugar privilegiado la educación y el trabajo cultural de todo tipo. Las ciencias sociales, naturales y, especialmente la literatura y las artes, que son el vehiculo que mantienen la continuidad de las experiencias colectivas, tienen un papel privilegiado en esta tarea. Por tanto tiene pleno sentido hablar de este esfuerzo en un Congreso, como este, de trabajadores sociales. Pero ¿estamos preparados los agentes educativos y sociales para esta tarea? No lo sé. En todo caso, el dialogo que se establece como base de construcción de la interculturalidad requiere el estudio acerca de aquello de que hablamos y no solo del procedimiento acerca de como dialogamos. Conocer al otro pasa por estudiar su cultura y su tradiciones, simplemente por no asentarnos en la superficialidad. Pero no se trata solo de un estudio teórico sino "vivo" en un contacto directo con los "otros diferentes", especialmente a través de lo que son sus maneras cotidianas de vivir, de expresar su pensamiento espontáneo, sus alegrías y sus tristezas. Es en esa línea donde se presenta nuestro modesto esfuerzo del Patio de las Culturas en esta ciudad de Las Palmas. Difícil tarea pero llena de esperanza y con afán de multiplicar nuestro esfuerzo en otros lugares dentro y fuera de nuestras Islas. Terminemos con unas frases de alguien tan intercultural como Juan Goytisolo: "El contacto con la música, la cocina y diversas expresiones artísticas del Magreb, Oriente Próximo y África subsahariana favorecen una percepción más amplia del mundo y de su diversidad. Acostumbrado como estoy a esta variedad común en las ciudades en donde ha transcurrido la mayor parte de mi vida (Paris, Nueva York, Maraquech), confieso que el carácter homogéneo y compacto de las ciudades hispanas las excluía a mis ojos hasta fecha reciente de la idea de "cives" en la que caben voces, lenguas, aromas, indumentarias, y ritmos de vida nuevos y estimulantes. Por fortuna, las cosas han cambiado y en algunos barrios de Barcelona y Madrid me siento ciudadano de un mundo más vasto y diverso. La experiencia histórica nos enseña que debemos siempre sumar y no restar" ("Convivencia con el Islam".Revista de Occidente. Abril 2003.Nº 263. PG.17) Como también nos canta Serrat a propósito de la Interculturalidad: "Puede que a ti te guste o puede que no, Pero el caso es que tenemos mucho en común Bajo un mismo cielo mas o menos azul Compartimos el aire y compartimos el sol. Los dos tenemos el mismo miedo a morir, Idéntica fragilidad, Un corazón, dos ojos y un sexo similar Y los mismos deseos de amar y De que alguien nos ame a su vez Te guste o no, me caes bien por ambas cosas, Lo común me reconforta, lo distinto me estimula"
BIBLIOGRAFIA CONSULTADA: 1.- Revista de Occidente. Abril 2003. Nº 263. "La difícil convivencia de las culturas". Varios autores 2.- Revista de Occidente. Septiembre 2003. Nº 268. "Inmigración. La ruptura de las fronteras". Varios autores 3.- Documentación Social. Revista de estudios sociales y de sociología aplicada. Enero marzo 2004. "Migración. Hacia un modelo de integración social." 4.- "Inmigrantes, integración, religiones".Varios autores. Universidad de Comillas.1999. 5.- "Las políticas sociales en las sociedades complejas". Manuel Herrera Gómez y Pedro Castón Boyer. Ariel sociología. Octubre 2003 6.- "Migraciones y globalización: los derechos humanos como marco de referencia" .Editorial de la Revista Fomento Social. Octubre Diciembre 2001 7. "Las Migraciones...a lo claro" De la editorial "A lo claro". Material en preparación Esteban Velázquez Guerra Las Palmas de G.C. 20 Octubre 2004. Congreso Estatal de Trabajadores Sociales
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