| BEBÉ
Las portadas de los periódicos del pasado martes, 9 de noviembre, a la vez que nos hablaban de la ciudad de Faluya, nos regalaban con la fotografía de un lindo y pequeño bebé de piel oscura. Decía el pié de foto que se trataba de uno de los tres bebés rescatados por la Guardia Civil a unas seis millas de Antigua.
Mientras en nuestro país las mamás ya no tienen tantos hijos e hijas como tenían antes y nuestros colegios amenazaban con quedarse vacíos, las mamás de otros continentes sueñan con traer a sus bebés para quedarse a vivir entre nosotros y nosotras.
No quiero hablar ahora de la Ley de Extranjería o de la política migratoria que tienen las diferentes administraciones públicas. Las consideraciones sobre la necesidad o no de una ley de Residencia para Canarias o la conveniencia de ser más duros y represivos en la persecución del fenómeno migratorio o de proponer una ley más amplia y receptora, no son el tema que quiero proponer.
Quiero mirar a los ojos de esa criatura que desde la foto me mira. Quiero mirar el rostro de su madre que acompaña al Guardia Civil. Quiero invitarnos a todos y todas a pensar el mundo desde esa mirada de pequeño rescatado en mitad del mar, junto con cuarenta y un inmigrantes más, a, decíamos, seis millas de Antigua.
Este fin de semana, los hombres y mujeres de la red ignaciana de Canarias, se reúnen en el colegio de los jesuitas, en Las Palmas, para compartir experiencias sobre la inmigración. La oración y la palabra tendrán su hueco especial en estos dos días. Del mismo modo, las personas de la HOAC de la diócesis Canariensis tendrán una asamblea en la que abordarán también la situación de los más desventajados en nuestras sociedades. Igualmente, en Tenerife, Cáritas organiza este fin de semana su octava escuela de formación social, con la pretensión de ayudar a todos y a todas a comprender más y mejor el modo de ser y de hacer las cosas que tiene Caritas.
Para ellos que se reúnen en esta tarea, para todos y todas los que en las islas vivimos, no queda mal mirar a los ojos de ese bebé pequeño, oscuro, rescatado. Y luego, tratar de mirar el mundo con sus ojos.
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