|
||||||||||
Arizete Miranda Dinelly csa es religiosa, brasileña, indígena de la etnia sateré, miembro del Equipo Itinerante de la Amazonia. Fernando López es jesuita, canario, palmero, miembro también del Equipo Itinerante de la Amazonia. Al equipo itinerante de la Amazonia lo vamos conociendo poco a poco en nuestra revista. Decir de ellos que son el objetivo de ayuda por parte de la Delegación de Entreculturas en La Palma.
|
|
|||||||||
| Lula, ¿culpable? La demarcación indígena | ||||||||||
A finales de marzo se formalizó una denuncia contra el gobierno brasileño en la Organización de los Estados Americanos - OEA. El gobierno del presidente Lula no ha aprobado la demarcación de la Tierra Indígena Raposa Serra do Sol. Con esta indefinición el Gobierno está estimulando la violencia y la agresión a esos pueblos indígenas. Ni respeta la Convención 169 de la OIT ni a la propia Constitución Federal Brasileña que garantiza a los indios el derecho a la tierra que tradicionalmente ocuparon (Art. 231). La ratificación de la Tierra Indígena Raposa Serra do Sol es una de las mayores polémicas del Gobierno Lula. Es esencial para la supervivencia de los pueblos el que se delimite como “área continúa” - y no en "islas". El próximo día nacional del Indio, 19 de abril, será la ocasión para que Lula abandone la indefinición y tome una posición clara y comprometida a favor de los pueblos indígenas. Muchas personas tomaron postura y llevaron a Lula a la presidencia de Brasil: era una apuesta por cambios sociales profundos. Si no se produce a homologación de la tierra de Raposa Serra do Sol, la credibilidad de Lula quedará en solfa. La Tierra Indígena Raposa Serra del Sol se localiza en el nordeste del Estado de Roraima, en la frontera con Guyana y Venezuela. Su extensión es de 1.678.800 kilómetros cuadrados. En ciento setenta aldeas, Viven allí, unos quince mil indígenas pertenecientes a las etnias Macuxi, Wapichana, Ingaricó, Taurepang y Patamona. La población total del Estado de Roraima es de trescientos veinticuatro mil trescientos noventa y siete (324.397) habitantes. Cuarenta mil (40000) son indígenas de nueve etnias diferentes y que representan 40% de la población rural del Estado de Roraima. ¡Con el grito "Ratificación, ya! " y el eslogan "Tierra Libre: Vida y Esperanza", inició la 33 Asamblea General del Consejo Indígena de Roraima (CIR). Tuvo lugar en la aldea Maturuca de la Raposa Serra do Sol, en los días 6-10 / fevereiro / 2004. Participaron 1.300 personas. Mayoritariamente líderes indígenas de las etnias: Macuxi, Wapichana, Ingaricó, Taurepang, Wai-Wai, Waimiri-Atroari, Yanomami, Patamona, Yekuana. También estuvieron presentes representantes indígenas de otras regiones del Amazonas (Tukano, Sateré-Mawé, Guaraní, Patamona, Galibi) y algunos aliados/as y amigos/as de diferentes países (Brasil, Italia, Alemania, Venezuela, España y Canadá), que mostraron su solidaridad con los pueblos indígenas. Jacir, jefe Macuxi y coordinador del CIR, dio la bienvenida a los participantes y ya envió un primer recado para el Presidente Lula: Ustedes son nuestros amigos que vinieron de muy lejos... Por eso nosotros estamos contentos y tenemos motivos para celebrar y hacer fiesta, aunque el Presidente Lula no haya firmado la Ratificación, en área continua, de nuestra Tierra Indígena Raposa Serra do Sol. Justo un año antes, en la 32 Asamblea del CIR (Pium, febrero/2003) y en la fiesta conmemorativa de los "26 años de la Decisión” (Uiramutã, abril/2003), las esperanzas de los indígenas en el nuevo Presidente Lula eran muy grandes. En aquella ocasión el Jefe Macuxi Orlando, de la aldea Uiramutã, manifestó: Esperamos con confianza en Lula, porque en todas las elecciones en las que él se presentó nosotros siempre trabajamos y votamos creyendo en él. Por fin hoy, nosotros conseguimos que Lula sea Presidente, nuestro Presidente que conduce nuestro Gobierno. Decimos nuestro Presidente y nuestro Gobierno porque nosotros siempre teníamos esa gran fe en que Lula y su gobierno conseguirá ayudar para que nuestros pueblos se liberen de la esclavitud… Nosotros no sólo esperamos que Lula apoye a los pueblos indígenas sino que ayude a todos las personas del Brasil: a los pobres que no tienen tierra, a los que no tienen casa, a las personas sin trabajo y sin nada. Nosotros tenemos la gran fe de que éste será un gobierno que librará a los pobres del Brasil de la esclavitud y la miseria. Pero un año después, la “neutralidad” del nuevo gobierno, se suma a la larga historia de sufrimiento y acumula frustración y desengaño. El día 24/12/2003 el Ministro de Justicia, Sr. Márcio Thomaz Bastos, anunció públicamente que la ratificación de la Tierra Indígena Raposa Serra do Sol en área continúa, saldría en el mes de enero de 2004. El anuncio no cumplido (una vez más!) del Ministro de Justicia, trajo como consecuencia la reacción violenta de los sectores y políticos anti-indígenas del Estado de Roraima. Enredaron a un grupo de indígenas para invadir y destrozar la Misión Surumu, en la madrugada del día 06/enero/2004. Tres misioneros de la Consolata fueron secuestrados como rehenes: el P. Ronildo Pinto França (brasileño), el P. César Avellaneda (colombiano) y H. Juan Carlos Martínez (español, coordinador de la Misión). Con ellos fueron también detenidos un grupo de jóvenes estudiantes de Manaus (AM) que estaban haciendo una experiencia de convivencia solidaria con las comunidades indígenas de la región. La Misión de Surumu está dentro de la Tierra Indígena Raposa Serra do Sol y en ella funciona un centro de formación de líderes indígenas. En febrero/2003, Mons. Jaime, Presidente de la Conferencia de los Obispos de Brasil (CNBB), visitó oficialmente la Iglesia Católica de Roraima para conocer sus problemas y desafíos. En la comunidad Macuxi de Maturuca (en la Raposa Serra do Sol) escuchó las denuncias presentadas por los líderes indígenas de la región. Algunos días después, Mons. Jaime manifestaba proféticamente: Quedé fuertemente impresionado con la realidad de Roraima. ¡La Iglesia de Roraima es una Iglesia Martirial! Como Iglesia tenemos que fortalecer nuestro compromiso y apoyo a esta sufrida y violenta realidad. El proceso de “ratificación” de una tierra indígena es un acto formal simple: el Presidente firma un documento ratificando el hecho de la Demarcación Física de la Tierra Indígena Raposa Serra do Sol ya ejecutado y consumado por el Ministerio de la Justicia en el año 1998 (Portaria 820/98). Han pasado cinco años y un nuevo presidente tiene el decreto sobre la mesa desde hace más de un año. Frente a los hechos de la invasión de Surumu y el secuestro de los misioneros varios líderes indígenas se pronunciaron en la XXXIII Asamblea del CIR. El propio Jefe Macuxi de la región de Surumu, el Sr. Dionisio, manifestó: Desde enero nosotros vivimos en clima de mucha tensión. Nadie consigue trabajar. Los indios engañados por los hacendados y políticos anti-indígenas no saben lo que están haciendo. Ellos compran a nuestros hermanos indígenas y les obligan a decir que no quieren la ratificación de nuestra tierra en “área continua”; que quieren la tierra dividida en “islas”. Estos hermanos indígenas no piensan en el futuro de sus hijos... Ellos invadieron Surumu, dónde estudian nuestros hijos. Destruyeron todo y robaron los alimentos que nosotros habíamos llevado para que nuestros hijos pudieran comer y prepararse bien para fortalecer nuestro pueblo indígena. Ya son más de treinta años de sufrimiento y lucha contra los hacendados, plantadores de arroz, buscadores de oro, ejército y político(a)s corruptos anti-indígena. Treinta años exigiendo al gobierno que reconozca y haga cumplir y respetar sus derechos ancestrales sobre la tierra tradicional de sus antepasados. Sólo quieren que nadie más invada su tierra sagrada para explotar sus recursos naturales y esclavizar a su pueblo. La líder Macuxi, Sra. Lavina, Coordinadora de la Organización de las Mujeres de la región, contó su experiencia: Hace treinta años, la situación de nuestro pueblo macuxi era muy sufrida. Nosotros éramos esclavos de los blancos. Muchos hacendados y buscadores de oro usaron a los indios para trabajar en sus haciendas y minas. Nos pagaban con bebidas alcohólicas que nos emborrachaban y hacían dependientes. Nuestros hombres cultivaban sus huertas, ni iban a pescar, ni querían trabajar más. Sólo vivían borrachos y tirados por el suelo. En las haciendas y minas, los blancos hacían siempre muchas fiestas donde llevaban a nuestras hijas para bailar, para emborracharlas y después embarazarlas... Los blancos nos engañaban y nosotros aceptábamos todo lo que nos daban a cambio de nuestras hijas. En aquel tiempo, el ganado de los blancos invadía y destruía nuestras plantaciones. Por eso nosotros pasábamos hambre… Ese fue durante muchos años nuestro sufrimiento. La tierra es fundamental para la supervivencia y la vida sociocultural de los pueblos indígenas. La tierra tradicional es el lugar dónde viven sus antepasados y los espíritus que dan vida y sentido a toda la existencia y cosmovisión del pueblo. Por eso, la tierra es sagrada, es Madre que debe ser cuidada y defendida. Así lo denunció el jefe macuxi Orlando: Nuestra Madre Tierra está triste, contaminada por los no-indios. Los buscadores de oro, los hacendados y plantadores de arroz, se hacen ricos con nuestros recursos naturales, con el sudor, trabajo y sangre de nosotros, los indios. Yo pregunto a las autoridades: ¿Y todavía van a indemnizar a los blancos que nos explotaron? ¿No debería ser al contrario: ser nosotros los indemnizados por el uso y abuso que los blancos hicieron de nuestra Madre Tierra? Nosotros exigimos nuestros derechos. Exigimos respeto. Yo sufro desde pequeño en las manos de los hacendados y buscadores de oro. Hoy ya yo soy viejo y no veo mucho cambio. ¿Hasta cuándo nosotros tendremos que aguantar esa violencia y discriminación? ¿Cómo será el mañana de nuestros hijos? Estamos muy preocupados. Nosotros queremos la ayuda de nuestros amigos para conseguir que el Presidente Lula ratifique, en área continua, nuestra tierra Raposa Serra do Sol. ¡No queremos nuestra Madre-Tierra dividida en islas! La propuesta de los grupos y políticos anti-indígenas del Estado de Roraima es demarcar en "islas" la tierra indígena. Así instalarían municipios, cuarteles, minas, haciendas, dentro de las tierras tradicionales indígenas. Con eso continuaría el proceso de violencia, exclusión y exterminio de los pueblos de la región, que constantemente son acusados de ser un “impedimento para el desarrollo del Estado de Roraima". La demarcación en "islas" sería la muerte cultural y física de estos pueblos. La experiencia de otras regiones dónde los intereses económicos y políticos vencieron, recortando la tierra en "islas" y recluyendo en ellas a las poblaciones indígenas, confirma lo dicho. La propia violencia sufrida por los indígenas de la Raposa Serra do Sol en estos treinta años, muestra que la propuesta en "islas" defendida por los hacendados, mineros, militares y políticos anti-indígenas, llevaría, en pocos años, al exterminio de estas poblaciones indígenas. Llevamos más de veintidós homicidios, veintiún intentos de asesinato, cincuenta y cuatro amenazas de muerte, cincuenta y una agresiones físicas, ochenta casas indígenas destruidas, setenta y una prisiones ilegales, cinco plantaciones destruidas. Si el presidente Lula y su Gobierno ratifican la demarcación indígna como “islas”, estará legitimando el exterminio de los pueblos indígenas. Seguirá la larga tradición de quinientos años de “encubrimiento”. La presencia de los acuartelamientos militares en el área indígena es motivo de preocupación. El jefe macuxi Orlando, nos presenta así las consecuencias de esa presencia en su aldea Uiramutã: Los indios no fueron consultados para hacer los cuarteles dentro de sus tierras. Por eso, nosotros no aceptamos el cuartel de Uiramutã. El cuartel tiene que salir de nuestra Tierra Indígena Raposa Serra do Sol. Este cuartel ya trajo muchos problemas para nosotros. Los militares no respetan nuestras autoridades tradicionales, ni nuestras costumbres. ¡Los militares no respetan a nuestras hijas! Cuántos casos tenemos de mujeres indígenas violentadas y embarazadas por los militares. Ellos después de ensuciar a nuestras hijas son destinados y se van a otros lugares sin asumir su responsabilidad con las madres que violentaron y sus hijos. Por todo eso, el cuartel tiene que salir de aquí! David Kopenawa, líder Yanomami, añade: En nuestra tierra indígena Yanomami hay varios cuarteles. En Surucucu, en la frontera con Venezuela, el cuartel está creando problemas. En Aguaris hay otro cuartel. En Maturacá hay otro cuartel. Todos los cuarteles están creando problemas para nuestro pueblo Yanomami. Nosotros Yanomami no queremos cuarteles en nuestra tierra. El cuartel es cosa de blancos; que los blancos hagan cuartel en la tierra de los blancos. Los Yanomami están preocupados porque están creciendo y creciendo cuarteles en tierras indígenas. Nosotros Yanomami estamos enfadados por eso. En Surucucu los militares hicieron cuartel y dijeron que era para vigilar y defender la frontera. Ellos llevaron más de 60 soldados y no llevaron las mujeres de ellos. Los soldados usaron nuestras mujeres Yanomami. Ellos ensuciaron a nuestras mujeres. Ellos las engañaron dándoles comida y ofreciéndoles alguna cosa: cuchillo, camisa, jabón… Después ellos hicieron hijos en nuestras mujeres y les dejaron con enfermedades... Nosotros Yanomami estamos enfadados por eso. Pero eso no sólo ocurre aquí en nuestra tierra Yanomami. Los militares están acostumbrados a abusar de las indias del Brasil. Los abusos sexuales de los militares con las indias ocurren en muchas áreas indígenas. ¡Que ellos usen las mujeres de ellos y respeten a nuestras mujeres! Los líderes indígenas denunciaron ya varias veces ante las autoridades nacionales e internacionales la reiterada violación de los derechos de sus pueblos por parte del Gobierno del Estado de Roraima. El pasado año, en febrero, ante la XXXII Asamblea General del Consejo Indígena, en presencia de muchas autoridades civiles y militares, los participantes desgranaron una vez más todas estas denuncias. La doctora Débora, miembro de la Cámara Federal, reaccionó así: No es la primera vez que ustedes están denunciando estos hechos. Ya hace tiempo (años!) que esas denuncias fueron hechas y hasta ahora no se tomaron las medidas necesarias. Ustedes tienen derecho a exigir que se haga justicia. Muchos de las denuncias hechas por ustedes muestran acciones criminales hechas por el Estado de Roraima. Por eso el Estado debe ser procesado y condenado. Para poner fin a tanta injusticia y violenta, el camino tiene un punto obligatorio: la ratificación de la Tierra Indígena Raposa Serra do Sol. Esperábamos que esta decisión hubiera sido una de las primeras acciones del presidente Lula. ¿Será que el antiguo militante del Partido de los Trabajadores (PT) olvida su promesa de actuar a favor de los pueblos indígenas? ¿Será que el Presidente y su Gobierno Federal van a ser cómplices del Gobierno de Roraima en la violación de los derechos ancestrales de los pueblos de la Raposa Serra do Sol? El próximo 19/Abril/2004, es Día Nacional del Indio, el Presidente y su Gobierno tienen la posibilidad de salir de su indefinición, y dar respuesta positiva a los sueños de las personas y sectores populares que creyeron y votaron en él. Si se mantiene en la indefinición o toma partido a favor de los que destruyen a los pueblos indígenas, las consecuencias pueden ser irreparables... Hoy, con tantos años de resistencia y lucha, los indígenas de Raposa Serra do Sol son más fuertes y más duros. Son capaces de exigir sus derechos y harán que sean cumplidos y respetados. Los indígenas ya están cansados de esperar. Exigen soluciones del gobierno. Así lo expresó el jefe macuxi Jacir: Las autoridades siempre dicen: "Yo vine aquí para escuchar", “Vamos a buscar soluciones despacio…” Mientras tanto, los políticos, hacendados, buscadores de oro, militares e invasores de nuestras tierras se organizan y planean la manera de acabar con nosotros, los indios. ¡Así no aguanta más mi gente! ¡Necesitamos ya una solución! Los indios no bromean. Son claros. Están firmes en su posición. Al cerrar la XXXIII Asamblea del CIR, el jefe macuxi Jacir, lleno de convicción y determinación, terminó con un grito de libertad y rebelión: ¡Nosotros vamos a luchar hasta el fin, hasta cuando el último indio resista! |
||||||||||