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Revista digital de reflexión y diálogo. Del 15 al 21 de Mayo

Primera Palabra

Hospital

Hospital

Permítanme que, por esta vez, les hable de mi experiencia. No soy especialista en salud pública ni tampoco conozco los intríngulis de nuestro sistema sanitario. Por eso, sería poco prudente que me empeñara en hacer una crítica o valoración del Servicio Canario de Salud. No es esa mi intención. Sin embargo, sí puedo hablarles de mi experiencia. Viví durante unos cuantos años en Paraguay y conocí sus hospitales. Estas últimas semanas, la enfermedad de una persona de mi familia me ha llevado a dedicar buena parte de mi tiempo al hospital.

La primera reflexión que me hacía es la siguiente: si lo que nos ha pasado hubiera sucedido en Paraguay, una familia como la mía, de clase media, hubiera tenido, probablemente, que vender su automóvil, hipotecar su casa y hacer una colecta entre familiares y amigos. Vivimos, en Europa, un privilegio: aunque algunos servicios estén privatizados –al menos en su gestión-, hemos conseguido generalizar la financiación pública de la salud. Tendrá mil defectos –listas de espera incluidas-, pero eso permite a ricos, medios y pobres gozar de un servicio que en otros lugares del mundo –en la mayoría- hubiera sido impensable.

El segundo sentimiento es ese que se nos anuda en torno al ombligo cuando el misterio hace su aparición. Estos días he sido testigo del sufrimiento, la enfermedad, la sanación y, también, de la muerte. Ha habido momentos para las lágrimas. También para acompañar y sentirse acompañado de quienes también compartían de una u otra manera esta débil condición humana que nos recuerda una y otra vez que nuestra vida, llena de gozos y fiestas, es, también, como el esplendor en la hierba, un viento que pasa. Muchas amigas y amigos han estado pendientes, han ayudado a hacer del dolor y la incertidumbre un momento de encuentro con el gozo, con la esperanza, con la vida.

Finalmente, en tercer lugar –aunque probablemente, lo más importante-, el equipo de personas del hospital general de La Palma, tanto el que atiende a la UCI, como el que sigue al enfermo en la planta, ha mostrado una dedicación y una cercanía que quiero agradecer. En todo momento nos han mantenido informados, y han facilitado -en cuanto estaba en su mano- que la persona enferma se sintiera arropada por los suyos. No se han contentado con intentar curar, han querido también cuidar. Por eso, el agradecimiento a auxiliares, enfermeros y enfermeras, médicos, capellanes, administrativos, a todas y todos, gracias. Han conseguido que estos días hallamos vivido su centro como algo más que un hospital.

Colaboraciones

Un cronista nos cuenta la visita de Luis, Javier y Sonia, de la sede central de Entreculturas.

Crónica de una visita: Entreculturas en Canarias.
Por Entreculturas Canararias.

“No es cierto que todas y todos seamos buenísimos y solidarios y que, sin embargo, tengamos la mala suerte de contar con unos políticos malas personas, las peores personas de nuestra sociedad. En realidad, se nos parecen”, algo así decía Luis Arancibia durante su charla. El patio del Centro Loyola, en Las Palmas de Gran Canaria, fue el escenario de su muy interesante charla.

Foto de José Escudero.

La fiesta de la cruz, en Santa Cruz de La Palma, es el objeto de este escrito de José Guillermo Escudero.

Cruz de Mayo en Santa Cruz de la Palma .
Por José Guillermo Escudero.

El día tres de Mayo, la capital de La Palma celebra la onomástica de la Santa Cruz, primer símbolo cristiano, desde que el Adelantado Don Alonso Fernández de Lugo lograra fundar la ciudad en esa misma fecha en el año 1493. A partir de entonces, Santa Cruz de La Palma conmemora anualmente esta efeméride, engalanando profusamente todas las cruces que salpican todo su territorio y declarando ese día festivo en la localidad. Este año se festejará en ese día el 513 aniversario de la fundación de la Muy Noble y Leal Ciudad.

Anchieta. Red Ignaciana de Canarias. Revista digital de reflexión y dialogo.