Todos los niños y niñas necesitan “profes”. Esta mañana, mientras paseaba por mi ciudad, además de dejarme acariciar por la brisa marina, los ojos se me llenaban de carteles. En unos anunciaban un café calentito, en otros me indicaban cómo llegar al centro de la población; un papelito, que me entregó un joven, daba la información precisa para asistir a un espectáculo. Compré, en un establecimiento en el que se leía “farmacia”, unas pastillas para el resfriado que arrastro los últimos días. Abrí la cajita y leía meticulosamente un pequeño documento en el que se me informaba de las cantidades y las horas en que debía tomar la medicación y, también de los cuidados que debía tener.
Saben, todo esto lo pude hacer gracias a mis “profes”. Pienso en doña Blanca y doña Julia, mis maestras de lengua. En don Claudio, que ponía todo su empeño en que yo aprendiera Matemáticas; en don Paco, el maestro de Ciencias Naturales o en don Gustavo, el profe de Ciencias Sociales. A mis “profes” debo tanto, que no puedo menos que estar agradecido y recordarlos cada vez que leo o escribo. ¡Qué suerte tuve con mis profes!
La semana del 24 al 30 de abril fue la semana de acción de la CAMPAÑA MUNDIAL POR LA EDUCACIÓN. Millones de personas de ciento quince países se están movilizando por una sola causa: que todos los niños y niñas del mundo puedan tener sus profes. En el conjunto de España, cuatrocientos centros escolares, con una participación aproximada de cuarenta mil niños y niñas, se ha sumado a la iniciativa de reclamar la importancia del profesorado. Alboan, Entreculturas, Intermón, Educación Sin fronteras, Ayuda en Acción, Comisiones Obreras, Fete UGT, la Confederación de sindicatos de la Enseñanza… Se suman también.
Me parece a mí que todos y todas podemos sumarnos: reconozcamos la suerte de haber contado con nuestros “profes” y además, apoyemos con nuestro dinero y con nuestra palabra, esta campaña. ¿O no estás de acuerdo en que todos los niños y niñas necesitan profes?
Sergio Rosa Caballero nos hace la crónica del decimosexto encuentro de jóvenes de la diócesis canariense.
Crónica de unos días junto al señor (EDJ-06).
Por Sergio Rosa Caballero.
Agüimes se convirtió el pasado 8 y 9 de abril en el punto de encuentro de los jóvenes católicos de nuestra Diócesis con motivo del decimosexto Encuentro Diocesano de jóvenes.
La experiencia del ciego Bartimeo, de su encuentro con Jesús (Mc 10, 46-52) fue el eje alrededor del cual se desarrolló la dinámica de todo el Encuentro: así la villa de Agüimes se constituyó como el Jericó del joven de hoy, los cuales, al igual que el ciego Bartimeo sentado al borde del camino, analizaron sus cegueras en los talleres de experiencia la mañana del sábado; gritaron junto con Bartimeo “¡Hijo de David, ten compasión de mi!” en los talleres de creación que siguieron esa misma tarde; fueron llamados al igual que el ciego y buscaron la sanación a sus cegueras durante la Vigilia de esa noche y por último se comprometieron con Jesús al día siguiente en la misa del domingo de Ramos.
Lucas López sj comparte con REDANCHIETA su reflexión sobre la tumba abierta en la que estaba depositado el cadáver de Jesús; esta es la segunda entrega.
Una tumba abierta (II).
Por Lucas López sj.
La experiencia del resucitado se da en el camino hacia Emaus.
¿En qué creemos? ¿Cuál es pues nuestra fe?
Muchas veces nos pasó también a nosotros lo que aquellos dos discípulos que marcharon hacia Emaus. A lo largo de estos años, no en pocos momentos nos hemos encontrado charlando con otros sobre qué fue lo que nos pasó, dónde perdimos la esperanza, en qué momento se nos quitaron las fuerzas y, de algún modo, renegamos de una fe que nos lanzaba al compromiso con el Reino de Dios y su justicia. También nosotros hemos sentido las ganas de dejar la comunidad, el grupo con el que nos comprometimos.