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Revista digital de reflexión y diálogo. Del 10 al 16 de Abril

Primera Palabra

Pobres

Primera Palabra. Pobres

Hace unos años, en el lenguaje de todos los partidos políticos y en los programas de actuación de la mayoría de las organizaciones civiles y religiosas, los “pobres” (hoy diríamos “las personas pobres”) figuraban con enorme protagonismo. Incluso, de manera más o menos estrafalaria, imaginábamos una línea política a favor o contra los pobres por la que indicábamos que un partido era de derechas o izquierdas. En la Iglesia repetíamos que “los pobres nos evangelizan”.

Hoy por hoy, somos gente rica. Es decir, tenemos de lo que no necesitamos para vivir y, además, sorprendentemente, contamos con mecanismos que aseguran nuestros bienes para hoy y para mañana. ¿Existen los pobres, las pobres? Claro que sí. Entre escándalos más o menos mediáticos nos hemos enterado de que existe África y de que nuestros vecinos viven en la pobreza. No sé en qué habrá quedado la historia de ese barco que fue eficazmente rechazado en acción conjunta entre nuestra armada y nuestra fuerza aérea. Decían, cuando me ponía a escribir esto, que también las autoridades mauritanas habían conseguido rechazarlo. Esas personas que son rechazadas en ese barco no son las “mafias” que comercian con la desgracia ajena; el rechazo expulsa directamente a gente pobre.

Claro está que, sin necesidad de salir de nuestra frontera, los pobres existen. Aunque, en nuestro caso, tendremos que cambiar los términos. Más que personas pobres, encontramos gente marginada o excluida del acceso a la renta, la participación social y la distribución del poder a la que, se supone, tenemos derecho en nuestra sociedad. Los mecanismos de protección –pensiones, ayudas, desempleo, servicio de salud- evitan que la cosa resulte demasiado chocante a nuestros ojos.

El caso es que, si nos descuidamos, las personas pobres son, para quienes vivimos a este lado de la brecha digital, más bien virtuales. Ni conocemos su hambre, ni sabemos a qué huelen, ni somos capaces de reconocer su mirada, ni hemos escuchado su nombre. A veces, trabajamos en instituciones que se dedican a luchar contra la pobreza y que lo hacen con cierta eficacia y, sin embargo, la pobreza real no toca nuestra piel.

En cierto sentido, pienso que todos y todas somos pobres. Nos defendemos de la pobreza con un montón de mecanismos y un montonazo de “cosas”. Efectivamente, amontonamos cosas. Pero, si somos realistas y atendemos a lo que nos dice la piel, sabemos que ninguna cosa nos protege suficientemente y que es mucho más lo que nos une a quienes, desde nuestra atalaya ilusionista, denominamos pobres.

Colaboraciones

Foto de Elias López

Elías López, sumándose a la línea de trabajo marcada por Ángel Mercado, nos habla de cuestiones concretas de Medio Ambiente. Nos anima a reaccionar.

El calentamiento global: ¡No te rías, (pre)ocúpate!
Por Elias López sj.

Hace dos años yo también me reía a la cara de un amigo jesuita cuando me hablaba del calentamiento global. Me parecía pesimista, alarmista, profeta de desventuras, insultantemente catastrofista. Y entonces me salía la risa irónica de defensa-ataque típica que se nos pone cuando ves que te quieren pegar una bola gorda y de muy mal gusto. Me decía: “El calentamiento global tiene su culpa. El hielo Polar se está derritiendo más rápido que nunca. El nivel del agua sepultará pueblos. Por otro lado, más y más zonas en el mundo son devastadas por la sequía. El clima a nivel mundial está imprevisible y descontrolado. No se trata simplemente de que unas pocas especies estén desapareciendo del planeta y tengamos menos biodiversidad. Hay una seria amenaza a la sociedad humana. Elías, preocúpate.

Foto de José Rodríguez Escudero.

José Guillermo Rodríguez Escudero nos presenta una de las imágenes más emblemáticas de la Semana Santa de Santa Cruz de La Palma.

El Cristo de la piedra fria.
Por José Rodríguez Escudero.

Se trata indudablemente de una magnífica pieza, una de las más antiguas venidas de Indias que existen en el Archipiélago Canario. Actualmente se encuentra entronizada en la Iglesia de San Francisco de Asís, iglesia del Ex Real Convento de la Inmaculada Concepción de la capital de La Palma.

Esta impresionante y sobrecogedora efigie se ciñe al tipo iconográfico gótico del “Cristo de la Humildad y la Paciencia” (modelo pagano – mitológico), siendo el más antiguo exponente de esta advocación en las Islas.

Convocatorias

Programa de actividades del Centro Loyola.
Anchieta. Red Ignaciana de Canarias. Revista digital de reflexión y dialogo.