Elías López, sumándose a la línea de trabajo marcada por Ángel Mercado, nos habla de cuestiones concretas de Medio Ambiente. Nos anima a reaccionar.
Hace dos años yo también me reía a la cara de un amigo jesuita cuando me hablaba del calentamiento global. Me parecía pesimista, alarmista, profeta de desventuras, insultantemente catastrofista. Y entonces me salía la risa irónica de defensa-ataque típica que se nos pone cuando ves que te quieren pegar una bola gorda y de muy mal gusto. Me decía: “El calentamiento global tiene su culpa. El hielo Polar se está derritiendo más rápido que nunca. El nivel del agua sepultará a pueblos. Por otro lado más y más zonas en el mundo son devastadas por la sequía. El clima a nivel mundial está imprevisible y descontrolado. No se trata simplemente de que unas pocas especies estén desapareciendo del planeta y tengamos menos biodiversidad. Hay una seria amenaza a la sociedad humana. Elías, preocúpate.”
Esta semana, la revista TIME está dedicada a un informe especial sobre calentamiento global titulado:“Preocúpate. Preocúpate Mucho.” Merece la pena echarle una ojeada. Dice lo que mi amigo me decía entonces. Han pasado dos años y yo, ahora, me empiezo a preocupar. Esa preocupación me ha hecho comentarles a otros amigos la gravedad del tema, y ahora son ellos los que se ríen como yo me reía hace dos años. Nos da miedo pensar que lo de la película Ice Age 2, aunque en dibujos animados y entre broma y broma, pueda ser cierto un día. Como defensa sicológica y social no queremos pensar y nos da por reír y bromear pensando que es ciencia ficción, que al final no es tan fiero el lobo como lo pintan. No queremos preocuparnos, normal.
¿Se preocupan los científicos?
Ruth Curry del Woods Hole Instituto Oceanográfico en Massachussets dice: “El mormullo que se corre entre la comunidad científica es evidente.” Hoy, cada vez más científicos dicen que no es ciencia ficción para reírse sino preocuparse. Unos dicen que llegamos ya tarde a las soluciones, que hemos cruzado un punto de no retorno, otros que aún hay tiempo. Pero muchos de los científicos que han sido escépticos acerca del calentamiento global ahora reconocen que la Tierra se está calentando más y más y que al menos parte de eso es debido a causa humana.
¿Qué te parece si le hechas una ojeada a la página web del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) conectado a la Organización Meteorológica Mundial (OMM) y el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA)? Este grupo de expertos climáticos analizan, de forma exhaustiva, objetiva, abierta y transparente, la información científica, técnica y socioeconómica relevante para entender los elementos científicos del riesgo que supone el cambio climático provocado por las actividades humanas, sus posibles repercusiones y las posibilidades de adaptación y atenuación del mismo. Para conocer la base científica del cambio climático clic sobre http://www.ipcc.ch/pub/un/ipccwg1s.pdf .
Bill Chameides, científico jefe del grupo de Defensa Medioambiental y antiguo profesor de química atmosférica, dice que “las cosas están sucediendo mucho más rápido de lo previsto.” Para estabilizar las emisiones los científicos creen que necesitaremos medio siglo, y, luego, para reenfriar los océanos otra vez otro medio siglo. 100 años parece que no nos los quita nadie. Cuando leemos en la prensa referencia a estos estudios científicos u otros parece que no nos lo acabamos de creer. A mí me cuesta creerlo ¿Me lo creo?
¿Se preocupan los ciudadanos como tú y yo?
En Marzo pasado en esta misma revista digital Anchieta, Ángel Mercado hablaba del desarrollo sostenible como base de preservación de nuestro entorno. Y nos animaba al atrevimiento de formarnos una opinión sobre el tema medioambiental para actuar adecuadamente. Como Ángel decía, desde 1987 con el informe Brundtland (Nuestro futuro común) y la Cumbre de Río en 1992 hemos tenido tiempo de concientizarnos.
¿Han logrado los medios de comunicación pasarnos el mensaje de la urgencia de tomar las medidas necesarias para parar el calentamiento global y el cambio climático? ¿Está esta revista Anchieta ayudándote a crear una opinión sobre el cambio climático y lo que puedes hacer?
La información ya lleva tiempo ahí fuera, en los periódicos y en la calle. Pero algunos piensan que ese ha sido precisamente el problema, que se nos ha asustado con desastres ecológicos y la gente ya tiene fatiga de tanto desastre. Algunos piensan que la gente ha escuchado demasiado y está cansada de seguir escuchando. ¿Es esa fatiga lo que nos ha llevado a no estar convencidos de que tenemos que hacer algo? ¿O quizás se trata de una campaña orquestada para crear confusión sobre la urgencia del tema en la opinión pública? El periodista Ross Gelbspan, Premio Pulitzer, echa la culpa a 15 años de deliberada campaña de misinformación llevada a cabo por los intereses de la industria del petróleo y el carbón. “El punto de esta campaña no fue necesariamente el persuadir al público de que el calentamiento global no es algo que está ocurriendo. Más bien fue para persuadir al público en general de que hay un estado de confusión entre los científicos.” Y digo yo: si nos han presentado a los científicos confundidos no lo vamos a estar nosotros también. Al final yo y quizás también tú acabas pensando: ya tengo bastantes preocupaciones como para tener otra que no está clara y además me desborda.
Hoy día, hay un consenso muy alto entre científicos sobre el calentamiento que lleva más y más a periodistas y editores a abandonar la idea de que el tema aún es un tema en discusión. El que haya saltado a la prensa que la Administración Bush, junto con compañías petroleras como ExxonMobil, hayan alterado informes medioambientales pagando a expertos “escépticos” para crear un estado de confusión e incertidumbre en los últimos años entre la ciudadanía ha hecho en estos últimos meses, que la opinión pública norteamericana vaya cambiando. De acuerdo a una encuesta reciente realizada por la Universidad de Stanford el 85 % de los americanos están de acuerdo con el hecho de que el cambio climático inducido por la actividad humana es una realidad; y el 65% piensa que el gobierno debería hacer más para pararlo. Así que si los americanos tienen la crisis ecológica hasta en la sopa. También la tenemos o la tendremos nosotros.
¿Qué pensamos en España? ¿Sabías que España es el país de la UE que menos toneladas de dióxido de carbono (CO2) emite a la atmósfera por habitante, y a pesar de ello es el que más se aleja de los objetivos que persigue el Protocolo de Kioto de lucha contra el cambio climático? Al ratificar el Protocolo, España se ha comprometido a que sus emisiones a la atmósfera de gases de efecto invernadero no superen en el año 2012 en un 15% los niveles que tenía en 1990, fecha marco que establece el Protocolo de Kioto. Pero al acabar el 2005 ya sus emisiones eran un 50 % superiores a las de 1990. Canarias es la Comunidad Autónoma española donde más aumentó la emisión de gases de efecto invernadero, con un 81 por ciento, el doble que el resto del país, desde el año 1990.
¿Qué podemos hacer con la preocupación?
Conviene decir que tener una sana preocupación es bueno. Para esta sanación de la preocupación personal y social se necesita:
1º Querer mirar, leer, informarse y hablar del tema para tener una actitud crítica y lúcida, profundamente humana y profundamente cristiana. Ojos que no ven corazón que no siente. Hay que mirar y ver; hay que sentir y preocuparse. El leer estas líneas sobre el tema ya es un paso. Intenten estar pendientes de estos temas en los medios de comunicación.
2º Ganada la lucidez del mirar, hay que seguir sanando la preocupación. Los científicos climáticos se encuentran en una posición delicada para encontrar el equilibrio entre la desesperanza de algunas evidencias científicas y la esperanza que quieren transmitir al público en general. La preocupación cristiana no es catastrofista porque siempre se sabe profundamente en las manos de Dios, no se ríe irónicamente sino que se con-mueve, se mueve con otros, ama en esperanza: con la confianza de poner el futuro de los hijos y nietos en las manos de Dios, sabiendo que el Señor de la vida y la creación nos acompaña.
3º Una sana preocupación no vive instalada en el catastrofismo, sino en el difícil equilibrio de la confianza esperanzada al tiempo que pragmática, activa. Se trata de pasar del preocuparse al ocuparse pragmático: “a Dios rogando pero con el mazo dando.” ¿Qué hacer?
Algunos científicos nos recomiendan conducir menos y comprar coches de bajo consumo, usar de forma eficiente la calefacción en nuestras casas. Al tiempo que dicen que es importantísimo el esfuerzo individual (de un 10 a un 50% del camino) dicen que no vamos a llegar lo lejos que se necesita con estos esfuerzos individuales. Que requiere una acción grupal y gubernamental.
La publicación anual “Estado del Mundo 2006” como observatorio mundial dice que EE.UU. (el emisor de CO2 mayor del mundo) junto con la comunidad internacional tiene que trabajar con China e India en particular para asegurar un adecuado suministro de energía mientras al tiempo nos movemos hacia energías alternativas a los combustibles fósiles. Estas energías alternativas como bio-combustibles, energías eólica o solar están creciendo del 20 al 30 por ciento cada año, mientras que el petróleo y gas sólo un 2 %. Algunos son optimistas al pensar que el incremento en apoyo político a energías renovables junto con altos precios de petróleo y gas pueden provocar una verdadera revolución de energía en los años que vienen.
La opinión de Tony Blair no es muy optimista con nuestro deseo de afrontar el tema incluso aceptando sacrificios. Blair dice: “la verdad es que ningún país va a recortar sustancialmente su crecimiento económico o su nivel de consumo a la luz del a largo plazo problema medioambiental.” Sin embargo, Blair puso el cambio climático, tras África, en las prioridades de la agenda de la Cumbre del G8 en Gleneagles. ¿Vamos a pedir a nuestro gobierno que incluya medidas ambientales más fuertes en España que es el país de la Unión Europea que se aleja más del acuerdo de Kioto? ¿Vamos a exigirles a nuestros políticos que todos incluyan ayudas a energías alternativas en sus programas políticos de cara a nuevas elecciones? ¿Cómo nos podemos organizar para que esto ocurra?
En Europa y USA tenemos muchas contradicciones a los ojos del Dalai Lama: “tenéis casas más grandes que en el resto del mundo, pero sin embargo las familias son más pequeñas; tenéis más facilidades y comodidades para hacer y moverse rápido, pero sin embargo nunca parece que estéis con tiempo para nada; podéis viajar a cualquier lugar del mundo, pero sin embargo no os preocupáis en cruzar la calle para saludar al vecino de enfrente; tenéis más comida que la que posiblemente podríamos comer, pero sin embargo os sentís miserables cuando estáis un poco gordos.” Hay otras contradicciones quizás más serias: En los países desarrollados producimos la mayor parte del CO2 del calentamiento global, pero sin embargo los pobres en los países en desarrollo son las primeras victimas, los más vulnerables e indefensos. Con nuestras contradicciones hacemos injusticias a los pobres del planeta de hoy, no sólo a nuestros hijos y nietos del mañana.
No es para reírse, es para (pre)ocuparse pro-activamente y no reactivamente. (Pre)ocuparse es con-moverse o moverse con otros. Moverse solos… es un chiste y de mal gusto. Dicen que cada pueblo tiene los gobernantes que se merecen ¿Es cierto?