Juan Antonio Hernández Cordovez es miembro de GUA. Nos hace la crónica de un retiro tras los carnavales.
Después de la “resaca” carnavalera y ya comenzando la cuaresma, los del grupo universitario Anchieta (GUA) nos hemos ido de retiro. En tiempos en los que la palabra “DIOS” suena más bien como a cosa de personas mayores o anticuadas, parece cuanto menos curioso que un grupo de jóvenes nos hallamos reunido para hablar de ÉL.
Aunque, si bien es verdad, que en la juventud de hoy en día se han perdido algunos valores que antes si que existían, creo que siguen habiendo jóvenes con inquietudes, preocupados por el mundo en el que viven y con ganas de llenar la vida de significado y no quedarse sólo en la superficie.
Bueno, después de haber roto esta lanza a favor de la juventud, vamos a lo que realmente nos atañe: el retiro.
El sábado 11 de marzo, bien temprano, con más sueño que otra cosa, nos fuimos desde la Laguna rumbo a La Sabina Alta (Fasnia), lugar donde tuvimos el retiro. Juan Ramón, jesuita de la comunidad de las Palmas de Gran Canaria, fue la persona que nos acompaño en esta experiencia. La idea era tener momentos de oración personal partiendo de unos textos, y luego compartir ya entre todos un poco la experiencia vivida: que nos había dicho a cada uno los textos, que dificultades habíamos encontrado al hacer oración,…y por supuesto, saciando nuestra curiosidad, haciéndole mil preguntas a Juan Ramón. También tuvimos momentos más distendidos donde pudimos regalarnos alguna que otra carcajada, que nunca vienen mal.
Al día siguiente, continuando con el retiro celebramos la eucaristía, momento más comunitario donde pudimos compartir reflexiones y dar gracias por el fin de semana vivido. Después seguimos con la dinámica del día anterior, para concluir con un almuerzo y finalizar de esta manera nuestro retiro de cuaresma, el cual nos sirvió para prepararnos para esa fecha tan importante para los cristianos: La pascua.
Para mí, la experiencia vivida en el retiro fue muy positiva; fue un volver a pararme tan necesario a veces en mi vida. En ocasiones, tengo la sensación de que la vida nos va llevando a un ritmo tan alto que apenas nos concede tiempo para pensar o reflexionar el porque hacemos las cosas. Por eso, siempre veo necesario aprovechar la oportunidad que me brinda un retiro o una convivencia de desenfocar un poco la vida, y verla desde otra perspectiva e intentar desde ahí, ver que es lo que DIOS me esta queriendo decir.