Los registros dicen que ya son en torno a tres mil personas. El martes, 14 de marzo, en los tres primeros meses ya triplicaban la cifra de todo el año anterior. La mayoría proviene de la costa Mauritana aunque, en realidad, son originarios de países situados más al sur. Nos advierten diferentes medios, suponemos que bien documentados, que medio millón de ellos esperan en Nouakchott y Noaudhibou el momento oportuno para avanzar hacia nuestras islas.
En Tunte, sin que todavía se esclarezcan las causas, un incendio arrasó una preciosa aula de la naturaleza. La policía científica investiga bajo la sospecha de que hubo una mano negra –probablemente de color blanco- en el origen de las llamas. Precisamente allí quería trasladar el Gobierno de Canarias a un grupo de estas personas recién llegadas.
Las autoridades, lo podemos dar por supuesto, buscan solución al problema. Pero saben y sabemos que no es algo con fácil solución. Podemos aumentar el número de albergues y también podemos trasladar cada vez más personas a centros de retención, acogida o concentración –no hay nombre bueno- en la Península o, si lo acaba por asumir la Unión Europea, a Glasgow, Copenhague o Varsovia. Podemos extremar las medidas de seguridad de las costas -ya casi no llegan embarcaciones irregulares a Lanzarote o Fuerteventura-. También podemos pagar a las autoridades Mauritanas para que un contingente policial mayor reprima a los mercaderes de personas y, de camino, disuada a quienes sólo tienen hambre, nada que perder y mucha esperanza. Podemos incluso conseguir que, “con todas las garantías” –así lo dice nuestra vicepresidenta- Mauritania readmita a cientos de estos permanentes buscadores de alguna esperanza.
Dice el diccionario de la Real Academia de La Lengua que Patera es una embarcación pequeña, de fondo plano y sin quilla. El término Cayuco, por su parte, es definido casi igual: añade que se trata de una embarcación de origen indio americano. No parece, por tanto, muy apropiado el uso que estos días los titulares de prensa hacen de esta palabra. Sea lo que sea, tenemos razones para sospechar quepateras y cayucos no fueron inventados para atravesar el Atlántico. Por eso, podemos preguntarnos cuántos cadáveres se ha tragado nuestro inmenso azul ahorrándonos puestos en los albergues ya abarrotados.
La sabiduría bíblica nos advierte que Dios es el que derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes, despide a los ricos de vacío y a los pobres los colma de bienes. Me parece que si no colaboramos con Dios en hacer un mundo más solidario tendremos que colocar alambradas en el mar. No sé si así pararemos a las pateras y a los cayucos.
En este año javeriano, José Rodríguez Escudero nos cuenta la historia de la ermita de San Francisco Javier, situada en el solar de la familia Arce Rojas, en Santa Cruz de La Palma.
La ermita fue fabricada por orden del sargento mayor don José de Arce y Rojas, Regidor Perpetuo de La Palma, con “licencia del Diocesano(Obispo don Bartolomé García Ximénez) y expedida en Santa Cruz de Tenerife el 26 de febrero de 1674”. Esta capilla, citada por Cámara y Murga en sus “Sinodales” y edificada en el ala sur de su casa, fue bendecida por el Lcdo. Don Juan Pinto de Guisla, Beneficiado de la Parroquia de El Salvador y Visitador General de la Isla.
Recientemente, la CVX de Canarias ha tenido su asamblea. Nos la cuenta Carmelo Casanova.
Asamblea de CVX de Canarias: la crónica.
Por Carmelo Casanova.
En tiempos no muy lejanos, la ceremonia para elección del Pontífice se iniciaba con el desfile de los príncipes de la Iglesia, entonando el tradicional Veni Creator Spiritus, mientras se dirigían en procesión hacia su encierro en el lugar de cónclave. Su escenario no era otro que la singular Capilla Sixtina. Allí, bajo la solemne mirada de sibilas, profetas y protagonistas de la historia de la salvación -asomados al completo en los inspirados frescos de Miguel Ángel-, tenían lugar sus oraciones, graves reflexiones y posterior votación.
Lucas López tuvo esta conferencia en Las Palmas de Gran Canaria. Fue solicitada como homenaje, reflexión y recuerdo de los 25 años transcurridos tras el asesinato de Oscar Arnulfo Romero. Muchos otros nombres se encuentran en este listado de dolor y gloria. Tercera entrega.
No fueron los únicos. No sé si quiera si fueron o no la mayoría. Porque otros muchos hermanos y hermanas, que no compartían su fe en el Cristo, si compartieron la Pasión y la Muerte. También dieron su vida. Fueron asesinados. No es una cuestión de reivindicar a unos muertos frente a otros, como de alguna manera parece que sucede en nuestra tierra con los fallecidos en el conflicto con que se clausuró la experiencia de la segunda república.