Recientemente, la CVX de Canarias ha tenido su asamblea. Nos la cuenta Carmelo Casanova.
En tiempos no muy lejanos, la ceremonia para elección del Pontífice se iniciaba con el desfile de los príncipes de la Iglesia, entonando el tradicional Veni Creator Spiritus, mientras se dirigían en procesión hacia su encierro en el lugar de cónclave. Su escenario no era otro que la singular Capilla Sixtina. Allí, bajo la solemne mirada de sibilas, profetas y protagonistas de la historia de la salvación -asomados al completo en los inspirados frescos de Miguel Ángel-, tenían lugar sus oraciones, graves reflexiones y posterior votación.
En comparación nada pretenciosa, y menos irreverente, algún paralelismo queremos ver en el inicio de nuestra Asamblea de Comunidades de Vida Cristiana (CVX) de Canarias. Dejando atrás el marco sin par de la Ciudad Eterna, nuestra reunión tuvo lugar en otro más humilde: el Internado S. Antonio; una casona del emblemático barrio de Vegueta, en Las Palmas de Gran Canaria. Aseveramos que su comienzo, en la noche del viernes 10 de febrero, se dio con idéntica oración, al mismo Espíritu que invocaran nuestros cardenales romanos; solo que en diferente lengua y más sosos –claro-, que ni cantamos, ni desfilamos. Semejante o no –dependerá de quien lo cuente- la severidad y largueza del encierro que guardábamos para deliberar. Entrados ya en comparación, a nadie le esconderemos que los motivos y personajes que decoraban las paredes de nuestra particular capilla sixtina eran bien otros. Cazadores, un taimado lobo, una niña con capa y caperuza rojas, su abuelita y otros motivos del conocido cuento infantil son los que pueblan ahora los frescos de nuestro naif salón de cónclaves. Tan profusos eran los dibujos que no permitían ningún espacio de pared libre donde proyectar los power-point preparados para compartir el estado de nuestras comunidades. Tal fue nuestro primer objetivo del sábado en la mañana, justificado por el hecho de que no nos veíamos desde hacía más de dos años. Nuestro último encuentro en Asamblea fue en diciembre 2003, en La Laguna; el presente trascurriría el fin de semana del 10, 11 y 12 de febrero.
Al Encuentro-Asamblea estábamos convocados la CVX de Tenerife, la de Gran Canaria y el incipiente grupo de La Palma. Los objetivos: compartir evolución de nuestras comunidades, Proyectos Apostólicos incluidos, y tomar decisiones que pautarán la marcha de la Comunidad Canaria CVX en su futuro próximo. La principal: si nos desligábamos de las CVXs andaluzas para reforzar nuestra coordinación canaria, o por el contrario, hacíamos primar la coordinación con Andalucía, simplificando, o incluso, suprimiendo la Coordinadora Canaria; buscando con ello evitar duplicidades innecesarias y lo que más ayudara a nuestra misión. Con esos motivos, más el que supone en sí mismo el propio encuentro fraternal entre miembros de una comunidad cristiana para la misión, llegamos a juntarnos hasta 37 componentes de la misma.
Los Protagonistas:
Los pequeños: A los 37 adultos se sumaron 10 niños menores de 6 años. El dato nos indica el protagonismo que han ido tomando los pequeños en nuestra vida comunitaria. No solo supone que cada vez que nos reunimos tenemos que prever un servicio de guardería para que puedan acompañarnos. Nos indica también –y así se valoró- que para próximos encuentros hemos de adaptarnos mejor a sus ritmos, en vez de ser ellos los que soporten nuestros maratónicos tiempos de deliberación personal y comunitaria. Igualmente interesante será que podamos organizarnos de tal guisa que tengan su espacio de participación en alguno de nuestros momentos, especialmente en la eucaristía. Sea como fuere, su presencia dimensionó y dio alegría a nuestra reunión. Gracias, Álvaro, Ángel, Dani, Marina, a las dos Martas, las dos Paulas, Pedro, Sara; y –cómo no- a sus progenitores por traerles.
El Grupo de La Palma brilló en la Eucaristía de la mañana del sábado. En ella nos dimos un tiempo para celebrar juntos los pasos que han ido dando en su evolución hacia CVX. Recordamos su trayectoria hasta el momento presente; nos contaron de sus búsquedas futuras; y las comunidades CVX oficialmente establecidas reconocimos su proceso, expresando con el símbolo de las velas encendidas, que se les entregaron, el carisma que queremos seguirles transmitiendo y la Luz para el Mundo que ya son.
El soplo del Espíritu, la Comunidad: La tarde del sábado y la mañana del domingo estuvo presidida por la deliberación de la cuestión central de la doble coordinación. Independientemente de los resultados, valoramos el proceso, sobre todo, del sábado por la tarde. El modo y orden seguido partía de la oración y deliberación personal antes de pasar a la del grupo. Las tres resultantes posibles eran: 1) mantener la doble estructura de las dos coordinadoras, 2) inclinarnos solo por la de Andalucía-Canarias, 3) optar únicamente por la coordinación canaria. Sobre ellas, únicamente hubo común sentir acerca de la primera: los miembros de las comunidades (desde el criterio de ordenar estructuras hacia lo que más ayude a ser Cuerpo Apostólico) no deseábamos la doble coordinación. Sin embargo, aún no habiéndola elegido, ese fue el resultado final al no conseguir mayoría ninguna de las otras dos opciones. Se refrendaba, con ello, la ligazón con la coordinadora de Andalucía-Canarias y la coexistencia paralela de la estructura de la Coordinadora Canaria. Ese resultado para algunos resultaba frustrante; otros vieron en él el reflejo de nuestra actual situación en la que no sentimos madurada ninguna de las otras dos opciones; probablemente todos, el soplo del Espíritu que mueve nuestra nave a lugares, tantas veces, sorprendentes.
Un quiebro de timón, buscando tomar nuevos vientos, nos esperaba en la mañana del domingo. La Coordinadora Canaria había previamente meditado y diseñado las consecuencias que se habrían de derivar de cada una de las tres situaciones posibles (pertinentes cambios de estatutos, asunción de tareas, etc.). Cuando valoró las consecuencias de la que salió, tenían claro algunos criterios que les llevaron a plantear las propuestas que ofrecieron a las comunidades al inicio del domingo. Los criterios eran: 1º recoger el sentir común de simplificación de estructuras; 2º imposibilidad de modificar la de Andalucía-Canarias (que a su vez ya pasó por un proceso de simplificación y ordenación para la misión), por quedar fuera de nuestras competencias; 3º la experiencia de trabajo de la Coordinadora Canaria aportaba que se podía simplificar la misma; 4º aparición de nuevas plataformas apostólicas en las que participamos (La CAL y la propia RAI inciden en uno de los encargos a la coordinadora: promover campos de misión comunes en Canarias). Todos estos previos les llevaron a ver que la propuesta a elevar a la Asamblea habría de suponer una flexibilización en la estructura de coordinación canaria que posibilitase la descarga estructural. Así se hizo y fueron aceptadas -por mayoría de 2/3 o más- medidas como la reducción de miembros de la coordinadora; reducción de periodicidad de nuestras asambleas, de 2 a cada 4 años; dejar sencillas Recomendaciones a la nueva Coordinadora, etc.
La Comunidad agradeció y valoró a la Coordinadora su dedicación al trabajo. Nos hacemos eco del sentido agradecimiento a Piyi y Diego, quienes en sus funciones de vocal y Coordinador Canario, respectivamente, han prestado un valioso servicio a la CVX Canaria. Nuestro ánimo a los miembros que siguen en la Coordinadora: Ana, Carmelo, Alicia, y como asistente, Pedro Cambreleng, S.J.
Y Veguetala nuit…y la Fiesta: Como en cualquier encuentro CVX que se precie, no podían faltar los momentos lúdico-celebrativos. Tuvieron su espacio en la salida del sábado noche a callejear y tapear en la noche veguetense. De la cual vuelve, ya de madrugada, sin mayor perjuicio ni daño el grupo íntegro de los que salieron.
A mediodía del domingo echamos de menos el tiempo para una eucaristía como Dios manda; aunque pudimos acabar con la lectura del Evangelio y una evaluación que se convertiría en verdadera acción de gracias. Sí traemos memoria de la eucaristía del sábado como verdadero momento festivo; pues siempre la eucaristía –así la vivimos- es “celebrar alegre de fraternidad”, haciendo presente y anticipando a nuestra realidad esa otra gozosa que es el Reino de Dios.
Por último, retomando el paralelismo con el que se inició esta crónica, déjame que suponga que cuando nuestros hermanos cardenales se reúnen para hacer cónclave se alegran del Encuentro, que les ha hecho más hermanos y másamigos en el Señor... Nosotros.., también.