A lo mejor, a ustedes no les interesa nada el fútbol y el nombre de Florentino Pérez les resulta tan cercano como pueda resultar para mí el de cualquier pintor de acuarelas chinas del siglo XII de nuestra era. Sin embargo, permítanme que me cuele, por esta ventana, para hablar de este hombre que ha protagonizado un hecho no tan normal: ha dimitido como presidente del Real Madrid Club de Fútbol, el equipo más laureado de toda la historia de este deporte y que, según los datos de este último año, es, hoy por hoy, la entidad de fútbol más rica del mundo.
Puede ser, siempre puede ser, que los motivos para la dimisión estén escondidos y que haya alguna trama que desconocemos. Sin embargo, este hombre de negocios, dice que dimite porque el equipo no está consiguiendo buenos resultados y que, a su juicio, él es el único responsable de esa situación. ¿No son los entrenadores y los jugadores los responsables del resultado? El ya ex presidente dice que él se ha equivocado al cambiar a los entrenadores y que, además, los jugadores se comportan como si hubieran sido mimados en exceso y que eso es exclusivamente culpa suya. Es decir, dice que se marcha por que él se ha equivocado, porque él ha cometido errores.
Reconozco que me encanta escuchar esto. Vivimos, me parece a mí, en un mundo donde, con mucha facilidad, todas y todos encontramos motivos para excusarnos de lo que pasa, para explicar por qué razón hicimos lo que no debíamos hacer. A veces nos refugiamos en la buena intención que teníamos, otras apelamos a lo mal que se comportan los demás, la mayoría de las veces acaba por resultar que lo que hacemos mal es culpa de cualquiera menos de quienes hemos hecho lo que hicimos.
Por eso, entre sorprendido y encantado, traigo hoy esta reflexión: un hombre que dimite porque sencillamente cree que se ha equivocado y que hace falta que otra persona ponga remedio a lo que él no fue capaz de hacer bien. No está mal tenerlo por ejemplo, es posible que después de muchas cosas bien hechas y algunas no tan buenas, esta sea una espléndida lección del ex presidente Florentino.Joana Martínez Mora leyó el artículo sobre las diferentes posturas ante el dolor y el sufrimiento y quiere compartir su punto de vista: el dolor, entre la evasión y el masoquismo.
Dolor: entre la evasión y el masoquismo.
Por Joana Martínez Mora.
Yo vivo en una sociedad que me viene diciendo desde que nací, de mil maneras distintas, que el dolor hay que evitarlo a toda costa. Que ni el dolor físico ni el psíquico sirven para nada.
¿Para qué incidir en la raíz de un problema si con un pastillita podemos eliminar los dolores de cabeza, las migrañas por stress, el insomnio o la depresión? ¿Para qué estar triste pasando un duelo sentimental si podemos olvidarlo con copas, alcohol, sexo y drogas?
Lucas López tuvo esta conferencia en Las Palmas de Gran Canaria. Fue solicitada como homenaje, reflexión y recuerdo de los 25 años transcurridos tras el asesinato de Oscar Arnulfo Romero. Muchos otros nombres se encuentran en este listado de dolor y gloria. Segunda entrega.
A lo largo de este rato quiero compartir con ustedes tres cosas: en primer lugar, que el martirio de tantas personas cristianas de América Latina, los hace, si cabe, más parientes de aquel Jesús que inspiró sus vidas. En segundo lugar, que ellos y ellas murieron como mueren muchas otras personas, creyentes y no creyentes, de una religión u otra, por motivo de alguna de las formas de violencia que tenemos establecida en nuestro mundo. En tercer y último lugar, que su testimonio y la esperanza que los llevó a vivir y morir así nos llevan modestamente a preguntarnos por cuál es el sentido de nuestra esperanza y a dejarnos tocar cada día por eso que vivimos como regalo que hemos recibido y qué podemos dar a su vez, gratuitamente, en este mundo nuestro, con sus continuidades y sus cambios.
Ángel Mercado inicia una serie de colaboraciones con el tema del MEDIO AMBIENTE como centro. En esta primera expone su plan de trabajo a partir del concepto desarrollo sostenible.
Del desarrollo sostenible a la contemplación en la acción.
Por Angel Mercado.
¿Es imprudente hablar del Medio Ambiente? La primera respuesta que me viene es: ¡por supuesto que sí! ¡¿qué osadía?!, ¡¿qué atrevimiento?!. Lo cierto es que, después de un cierto recorrido trabajando en temas alrededor del “medio ambiente”, llego a la conclusión de que cualquiera parece saber y se permite opinar en torno a este tema. Por lo demás, se trata de una postura totalmente lógica, puesto que todos vivimos en un entorno y que, por tanto, tenemos derecho a formarnos una opinión sobre el mismo y, lo que es más importante, sobre el uso que hacemos de él.