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Revista digital de reflexión y diálogo. Del 6 al 12 Febrero
El incendio o el olvido.
Por José Rodríguez Escudero.
Foto de José Rodríguez Escudero.

José Rodríguez Escudero nos presenta su reflexión sobre el patrimonio histórico artístico de La Palma. Lo hace a partir del triste incendio del obispado.

Las imágenes de San Agustín y de Santa Mónica, obras de Maragliano, escultor de la Escuela Genovesa de 1734, se habían salvado casi milagrosamente del feroz incendio de la iglesia del convento agustino de La Laguna en 1964. Formaban grupo con la bonita talla de la Virgen de la Consolación o de la Cinta, destruida por el fuego. Hace de esto 42 años, mi edad. Muchos dijeron que los santos nacieron ese día puesto que el hermoso templo quedó reducido a cenizas. Casi nueve lustros después, la misma ciudad asiste consternada al nuevo incendio de otro de sus inmuebles emblemáticos: el Obispado. Todo él era una obra de arte y un importante referente histórico para el Archipiélago. Es lamentable cómo en cuestión de horas, un riquísimo legado patrimonial como aquél se desvanece, después de varios siglos de orgullosa existencia. Nada se pudo hacer por San Agustín y Santa Mónica, que ahora sí fueron destruidos por el fuego. Una triste historia.

¿Pero no es también triste lo que sucede en La Palma con sus riquezas y su patrimonio sacro? ¿Acaso todavía alguien duda de que Santa Cruz de La Palma, por ejemplo, es más valiosa por dentro que por fuera? En sus ermitas y templos, cerrados o casi , donde se custodia la mayor parte de la riqueza artística e histórica de la Isla, reinan los insectos xilófagos, las humedades, la oscuridad, el abandono…Es muy grande el desconocimiento popular que existe sobre lo que allí se atesora. La desidia, la ignorancia y el olvido son también sus peores enemigos. En un lamentable estado se halla la mayoría de los órganos de las iglesias palmeras. Afortunadamente el organillo procesional más antiguo de Canarias, el de La Encarnación, está siendo restaurado. En Santo Domingo, abierto tan sólo unas horas los sábados para la misa, se conserva un impresionante catálogo de lienzos flamencos del siglo XVI, lo mejorcito del continente y su retablo, el mejor exponente del barroco de nuestras Islas, sin contar con el exvoto pictórico marinero más antiguo de España, en la Capilla del Rosario, etc., todo ello está escondido como si de un secreto se tratase…¿lo sabías? Afortunadamente en el Santuario de Nuestra Señora de Las Nieves, la imagen mariana más antigua de las Islas y la que más riquezas atesora, todo está perfectamente catalogado, custodiado.

Pero también en otras sacristías y salones se guardan ornamentos litúrgicos que constituyen el conjunto de platería americana más importante de estas latitudes; un catálogo de efigies y tallas flamencas del siglo XVI únicas en Europa, al igual que otras barrocas, neoclásicas, etc.; fabulosas casullas de oro y seda, de plata y de brocados, muchas de ellas en mal estado; el terno de la Conquista, el tejido litúrgico más antiguo de la región, que, afortunadamente, ha sido expuesto y se sabe que está bien, como el palio de oro y seda de Lión o la custodia platino, oro y piedras preciosas de Caracas, ambos los más ricos de Canarias; pero no está así el Guión de plata y seda del Santísimo, también de El Salvador; o los retablos neoclásicos de la misma iglesia atacados por la carcoma y a punto del desplome; o su magnífico órgano, el instrumento musical más grande de la isla cuyo espectacular sonido es recordado con nostalgia por nuestros mayores o una de las techumbres mudéjares más importantes del país, iluminada con poco acierto y que ya ha perdido muchos de sus colores originales; el bellísimo coro rococó repleto de suciedad donde ya ni se ven en sus urnas dos importantes tallas, una flamenca y otra barroca. Incluso hay ya alguien que dice que no existen; su espléndida sillería también picada; los gigantescos cuadros de San Miguel y de San Cristóbal, cuyos marcos están carcomidos por el bicho; las solemnes campanas ya ni suenan como antes, posiblemente porque el mecanismo está estropeado; y así un largo etcétera. Esto es muy lamentable. Y estamos hablando de lo que podemos ver u oír, encima en el primer templo de La Palma, pero ¿cómo estará lo que no se ve?

Todos estos ejemplos constituyen tan sólo la punta del iceberg. Me consta que se ha hecho mucho desde el taller de restauración del Cabildo y que el Obispado, la Vicaría, las autoridades, etc. estudian, afortunadamente, acometer nuevas obras… pero creo que no es suficiente. Es todo excesivamente lento. Se debe catalogar con urgencia todo este tesoro, del que ya cada vez queda menos. Hay que darlo a conocer para que no se pierda del todo y para que se mime más. No se puede querer algo que no se conoce. Hay que potenciar los museos de arte sacro, como el de Las Nieves. Abrir las iglesias para que se ventilen y que todo el mundo aprecie este legado artístico, cultural, religioso que nuestros antepasados con grandes penurias, pero con gran exquisitez y sabiduría han heredado de sus ancestros. Nuestros descendientes también tienen que disfrutar de todo ello. Es un insulto para un pueblo orgulloso como el palmero. Ésta es una de las cosas que nos hace ser únicos. Hemos sido unos mentecatos por permitir que esta situación haya llegado tan lejos. De nada servirá llorar y rasgarnos las vestiduras cuando, Dios no lo quiera, todo esto sea pasto de las llamas en algún lamentable y terrible incendio y venga entonces el arrepentimiento. ¿Sería cuando sí sabríamos apreciar lo que teníamos y ya no tenemos? Aún estamos a tiempo.
Anchieta. Red Ignaciana de Canarias. Revista digital de reflexión y dialogo.