Hace unos meses, tocó en Tenerife. Don Bernardo, un hijo de tierra canaria, fue nombrado obispo de la Iglesia católica en las islas occidentales.
Ahora toca en Las Palmas. Don Francisco es el nuevo pastor de la diócesis canariense. Llega de otras tierras y, seguro, con buen ánimo. Estamos convencidos de que, como sucede con casi todas las personas que se vienen a nuestras islas, se irá enamorando de ellas.
Ha habido cierta polémica. Algunas personas defienden que el obispo de Canarias debe ser, él mismo, canario. Es algo que vemos en otras partes y que, por tanto, no es extraño que pase por aquí.
Sin embargo, quien tiene hoy por hoy la autoridad de nombrarlo, por los motivos que sea, entendió que Don Francisco tenía las cualidades necesarias para ejercer esta función de servicio a la gente de nuestras islas. Podemos ponernos a protestar o a discutir; pero no parece que venga a cuento.
Más bien, me parece, lo que conviene es aprovechar esta ocasión para sentirnos miembros de una Iglesia que es más grande que nuestras preocupaciones locales. No son pocos los cristianos y cristianas, nacidos en Canarias, que desempeñan una función de servicio a la Iglesia en otros lugares del mundo. No digo ningún nombre pero, me sospecho, que casi con cerrar los ojos, a quien lea estas letras, se le ocurrirá alguno.
Es más que probable que Jesús fuera de etnia judía. También podemos sospechar que no debía ser muy pura su sangre, puesto que provenía de Galilea, de donde, según decía Natanael, “nada bueno podía venir”. Los cristianos y cristianas creemos que el Cristo está hoy en cada corazón humano. Sospechamos que Él nos invita a la solidaridad fuerte y a la fraternidad entre todas las personas, no solo las que habitan a nuestro lado o hablan con nuestro acento.
Canario, valenciano, ruso, judío, griego, catalán, iraquí, palestino o aimara, como el nuevo presidente de Bolivia, ¿qué más da? Don Francisco es, como decía Agustín, un cristiano con quienes aquí vivimos y un obispo para todas y todos los que nos sentimos parte de este Iglesia. Ni más ni menos: en Las Palmas, nuestro obispo.
Diego Molina, jesuita granadino, nos hace la semblanza de Héctor Domínguez, también jesuita, canario, que falleció recientemente.
Hector Domínguez.
Por
Diego Molina sj.
Héctor Domínguez nació en Las Palmas de Gran Canaria. Isleño, por tanto, por nacimiento, su vida no estuvo atada a la tierra en que nació, sino que transcurrió en muy variados lugares; esta circunstancia ayuda a “explicar la independencia que alguna vez le han reprochado frente a unos y otros”.
Sergio Rosa Caballero nos cuenta su encuentro con Antonio Pascual en Marruecos.
Acordándome de Antonio Pascual.
Por Sergio Rosa Caballero.
El 16 de enero cumplí 21 años. No es una edad especialmente señalada; fue un día con tarta para merendar, con muchas llamadas de felicitación, bastantes regalos y una especial efervescencia en mi móvil que no paraba de recibir sms… Sobre las 21:00 Juan Ramón me llamaba para felicitarme y para contarme del fallecimiento de Antonio Pascual. Me quedé bastante afectado, pues la mañana que me despedí de él frente a la Iglesia en Midelt sentía que volvería a verlo allí mismo.
Pedro Crespo nos relata su experiencia del encuentro de guías de CVX en Madrid.
CVX, encuestro de guías.
Por Pedro Crespo.
Los pasados 20, 21 y 22 de enero se celebró en Madrid un encuentro nacional de guías de las comunidades de vida cristiana (CVX). Se trataba de compartir experiencias todos aquellos miembros de CVX que acompañamos a los diferentes grupos que constituyen las comunidades en cada lugar. Nos reunimos unos 40 miembros de CVX de prácticamente todas las comunidades de España, éramos 2 o 3 por comunidad de origen.