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Revista digital de reflexión y diálogo. Del 16 al 22 de Enero
Teilhard de Chardin: hombre de ciencia, hombre de fe (II).
Por Leandro Sequeiros.

Leandro Sequeiros es profesor de la Facultad de Teología de Granada y Director del Grupo Local del Instituto METANEXUS para la Ciencia y la Religión. Estuvo en Las Palmas para tener la conferencia que hoy presentamos en la segunta parte.

3) La experiencia radical de la guerra europea (1914-1916)

Vayamos un poco hacia atrás en el tiempo. Habíamos dejado a Teilhard en París formándose con Boule y Breuil en Geología y paleontología humanas. En 1914 estalla la guerra europea. Teilhard es movilizado y destinado como camillero en el 21 regimiento mixto de zuavos y tiradores en los frentes franceses. Su servicio militar se prolonga entre 1915 y 1918. La atmósfera de las trincheras significan para él un “bautismo de lo Real” (según sus biógrafos). Según éstos, el contacto con la crueldad de la guerra hizo que desde 1916 (con 35 años) se produjera el llamado “despertar del genio teilhardiano”. Sus vivencias están reflejadas magistralmente en su Diario (que no está traducido al castellano). Los primeros meses, narra los acontecimientos de la guerra. Pero a partir de enero de 1916, su Diario toma un nuevo sesgo: ya no le interesan tanto sus avatares como camillero en la guerra, sino que se extiende en temas filosóficos y teológicos: la materia divina, el sacrificio, la energía apasionada, la unión con el todo, la divinización y la acción creadora de Dios.. Este texto es muy expresivo:

“El mundo no será jamás suficientemente vasto, Ni la humanidad suficientemente fuerte, Para ser dignos de Aquél que los ha creado y se ha encarnado. Es preciso ir al cielo con todo el gusto de la Tierra” (Frente del Marne, 1917)

4) La experiencia de sumergirse en China

Ya hemos citado que Teilhard comienza a trabajar en el Instituto Católico de París en 1922 como ayudante. Pero su trabajo en Europa se va a ver interrumpido muy pronto. Este mismo año de 1922, otro jesuita, el padre Émile Licent (1876-1952) pone la primera piedra en la ciudad china de Tientsin del edificio destinado a ser el museo Hoang-ho-Paiho. Licent, al entrar en la Compañía de Jesús acariciaba la idea de fundar en tierra de infieles un centro de irradiación científica y cristiana. Licent llegó a China en 1914 y comenzó su tarea con medios muy escasos. El estudio de los fósiles de mamíferos de Chukutien (una cueva a medio camino entre Tientsin y Pekín)era tentador para Licent. Para poder estudiar mejor estos restos fósiles, se puso en contacto con Marcellin Boule. Éste le puso en contacto con Teilhard. El Museo de París financiaría la campaña y Teilhard se podría incorporar al proyecto en China.

El día 6 de abril de 1923, Teilhard se embarca en Marsella y el 23 llega a Tientsin. Se inicia así lo que Cuénot (1967) denomina La experiencia China”. China, ese continente 19 veces España. Son los años de la exploración de los Ordos en Mongolia en 1923, del desierto de Gobi en 1924, de Chuchutien, y la etapa de las grandes expediciones internacionales (como la del Crucero Amarillo) entre 1926 y 1936. Teilhard, pronto se introduce en los “medios seculares chinos” (lo que motiva enfrentamientos con Licent que lo quería era gente para trabajar en “su” museo. En 1928, Teilhard es nombrado consejero del Servicio Geológico de China. También se inicia como Colaborador en las excavaciones paleontológicas humanas de Chukoutien, cerca de Pekín como asesor de geología. Sobre la actividad científica de Teilhard en China, el que les habla publicará próximamente un largo estudio en la revista Pensamiento (Universidad Comillas, Madrid)

Los años de China fueron muy fecundos desde el punto de vista científico y espiritual. Es la época de El Medio Divino, El Fenómeno Humano, El grupo Zoológico Humano y tantos otros escritos que no pudo publicar. Se fragua más y más una visión cósmica y cristocéntrica de un mundo en evolución. Los últimos años son frenéticos entre China, Francia, Roma y Nueva York. El 10 de abril de 1955, Teilhard muere repentinamente de infarto en Nueva York. Era el domingo de Resurrección. Su pensamiento quedaba interrumpido.

2) La “Génesis de un pensamiento”

El pensamiento filosófico, religioso, místico y científico de Teilhard de Chardin fue fruto de un “largo camino”, de un lento y a veces dura marcha por terrenos inexplorados, no solo desde el punto de vista geológico.El pensamiento de Teilhard parte de la convicción de que vivimos en un universo que cambia de forma irreversible. Habla más de transformismo que de evolución.

Tal vez, los filósofos que más influyeron en su pensamiento son Henri Bergson (1859-1941) , Maurice Blondel (1861-1949) y Wilhelm Dilthey (1833-1911) con su concepción de las ciencias del espíritu. También pudieron influirle la filosofía de signo naturalista de Ostwald Spengler (1880-1936) y Ludwig Klages (1872-1956)

Se puede decir que el pensamiento unificador de Teilhard en el que se incluye la biología y la paleontología, la prehistoria y la paleoantropología, la filosofía de Bergson, San Pablo, la mística y la poesía va emergiendo dentro de él desde muy pronto. Y, como un árbol, va creciendo en sus ramas, haciéndose corpulento, dando frutos y sufriendo el hacha de sus detractores. Ahora bien: ¿Cómose fueron contruyendo las ideas Teilhardianas?En un trabajo clásico, E. Rideau (El pensamiento de T. de Chardin, editado en París en 1964) ha seguido la evolución del pensamiento teilhardiano.De acuerdo con Rideau y recogiendo los datos de la relación citada, se pueden diferenciar seis etapas en el crecimiento de las ideas de Teilhard:

1) La primera etapa de la génesis de su pensamiento discurre entre 1908-1912 (cuando Teilhard tiene entre 27 y 31 años de edad). Es la época de sus años de estudios de Teología en Hasting. En estos años, como él mismo reconoce, emerge en él “la conciencia de una deriva profunda, ontológica, total del universo, no como una noción abstracta sino como una presencia” en torno suyo (El corazón de la Materia). Es el descubrimiento de que el mundo en el que vivimos está “en estado de evolución dirigida, es decir, de génesis” (El corazón de la Materia). Hay una intuición mística no científica que es el inicio de su búsqueda.

2) La segunda etapa se extiende entre1915 y 1918 (en estos años Teilhard tiene entre 34 y 37 años). Es la etapa de la Guerra Europea, cuando Teilhard trabaja como camillero- sanitario en los frentes franceses. La atmósfera de las trincheras significan para él un “bautismo de lo Real” (citado por Claude Aragonnés (su prima, Margarita Teilhard- Chambon). Este pensamiento está en su Diario (Journal); también en su ensayo La Guerre 1914-1919 (incluida en Génesis de un pensamiento. Cartas, 1914-1919 [(1961) Taurus, 1963, p. 36]. Teilhard concibe entonces la humanidad como “la envoltura pensante de la Tierra” (El corazón de la Materia, 2002, 29-30). A la vez, su visión interior de Cristo se engrandece a la medida del mundo en movimiento. En El Cristo en la Materia (escrito en el frente de Verdún en 1916, Escritos del tiempo de la guerra, 119-141)

3) Tercera etapa: entre 1922 y 1927 (Teilhard tiene entre 41 y 46 años). Son los primeros años en China. En su pensamiento se construye el sentido crístico y el sentidocósmico. Asia le revela la inmensidad de la Tierra y de lo humano. Es una época de gran actividad científica, acompañada de una intensa vida interior. Teilhard se interesa por el lugar que el trabajo y la adoración, la entrega y el distanciamiento, ocupan en la vida cristiana. Aquí están dos de sus textos más clásicos: La Misa sobre el Mundo (1923) y El Medio Divino (1926-1927) que describen su itinerario interior.

4) Cuarta etapa de la génesis de su pensamiento: se prolonga entre 1928 y 1934. Es la época de las grandes expediciones por el centro de Asia, y la expedición Chapman Andrews y más tarde del Crucero Amarillo. En estos años, Teilhard cobra clara conciencia de la importancia del ser humano dentro del fenómeno evolutivo. Son también los años de investigaciones en Chukutien, donde estudia lo que llamaron Sinanthropus, los homínidos emparentados con el Pithecátropo faber de Java. Poco después describe la llamada ley de complejidad-conciencia. En 1934 publica una primera versión de Cómo yo creo: a petición de Mgr Bruno de Solages (editada en el tomo X de sus obras: Como yo creo, 1970, p. 105-145)

5) La quinta etapa se inicia en 1935 y llega hasta 1945. Teilhard está en Pekín en el proyecto de Geobiología. El pensamiento de Teilhard, centrado definitivamente en el porvenir, se preocupa de los fenómenos de socialización y de la colectivización. La obra maestra de Teilhard, El fenómeno humano, se concluye en 1940 y los contrasta en el capítulo final, titulado El fenómeno cristiano, con su anterior visión pancrística. Por otra parte, el lanzamiento de la revista Geobiología implica la construcción de un gran paradigma científico globalizador de los procesos geobiológicos. Destacamos aquí, por su significado, el texto Esquema de un Universo personal (escrito en 1936) [editado en el tomo VI: La Energía humana] y El lugar del hombre en el Universo (escrito en 1941) [editado en el tomo III, La Visión del pasado]..

6) El último decenio de la vida de Teilhard, entre 1945 y 1955, entre los 64 y los 74 años. Son los años de la repatriación a Francia y la estancia americana hasta su muerte. Está dominado por la visión de un ultra-humano colectivo como término de la historia temporal, hacia la que converge, coherentemente, la visión cristiana de la historia como preparación de la parusía de Cristo y espacio de la incorporación de la humanidad redimida en el Cuerpo Místico. Son los años de la preocupación por la Antropogénesis…

Anchieta. Red Ignaciana de Canarias. Revista digital de reflexión y dialogo.