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Revista digital de reflexión y diálogo. Del 3 al 11 de Diciembre
MAGIS.
Por Alicia Aller.

Alicia Aller, junto con un grupo de jóvenes de Tenerife, participó, el pasado verano, en la experiencia MAGIS organizada por los jesuitas a propósito de la jornada de la juventud en Colonia. Esta es su experiencia.

Me gustaría compartir con ustedes la experiencia que he vivido este verano con 3000 jóvenes de todo el mundo. Su nombre es: [´magis] en latín significa más, y remite a un principio dinámico de nuestra Espiritualidad ignaciana: la fe la entendemos como un camino con Cristo, como un proceso de crecimiento y liberación hacia una cada vez mayor unión con Dios. “Vivir más con Dios”

[´magis] es el pre-programa ignaciano para la Jornada Mundial de la Juventud 2005 de Colonia; con el objetivo de ser un camino de peregrinación, en el que cada una y cada uno puede aportar lo que es y descubrir nuevamente la llamada de Dios en la propia vida.

Nos engancha la propuesta y sin pensarlo demasiado nos apuntamos… Meses después comienza nuestro viaje. El 6 de Agosto; ilusionados, e inquietos nos reunimos los seis canarios (Mayte, Laly, María, Samuel, Raúl y yo) en el aeropuerto norte, dispuestos a dejarnos sorprender por el Señor. Esa misma noche, nos acogen en Barcelona más de 300 jóvenes españoles con Javier Ruiz – Seiquer a la cabeza, con todo dispuesto para convivir un día entero antes de partir hacia Alemania. Nos mezclamos unos con otros, en lo que llamamos grupos de experimento, y empezamos a conocernos, a silenciarnos, a escucharle…

Foto de una pulsera recuerdo del encuentro

Junto a tres madrileñas y dos extremeñas, Samuel y yo viajamos a Landau para desarrollar el experimento de “Pantomima”. El trayecto es muy largo, 23 horas en guagua, casi sin pegar ojo, que sin embargo, se hacen llevaderas por los bellos paisajes que nos regalan Francia y Alemania.

Por fin en Landau, nos alojan en un acogedor colegio religioso llevado por laicos “Maria Ward Schule”. Y allí volvemos a mezclarnos, esta vez con alemanes, franceses e italianos. Por suerte, dos o tres de cada grupo lingüístico habla y traduce bien dos idiomas a parte del propio, lo que favoreció una comunicación excelente entre todos.

En una preciosa eucaristía presidida por el Obispo en la Catedral, somos enviados a la peregrinación a través de los experimentos ignacianos.

“Vivir más con Dios” ha sido el gran empeño de S. Ignacio de Loyola. En [´magis] 2005 se nos proponía experimentar que esta herencia espiritual puede ayudar también al hombre moderno. La convivencia y los experimentos espirituales comunitarios nos podían ayudar a crecer personalmente en la fe y a colaborar en la construcción de una civilización del amor. Los experimentos ignacianos son nuestra peregrinación en común para el encuentro de la juventud. Peregrinar es una actitud espiritual muy antigua; consiste en ponerse en camino y buscar.

La expresión experimento espiritual proviene de la formación de los Jesuitas y otras órdenes ignacianas. A través de estos experimentos, deben tratar de conocerse mejor a sí mismos y su vocación, enfrentándose a diversas situaciones: atendiendo enfermos en hospitales, como visitadores en prisiones o como mendicantes en un camino de peregrinación.

De esta forma, en la medida en que se van desenvolviendo en situaciones desconocidas para ellos, que antes no han vivido, se amplía su horizonte: aprenden de las formas de vida de otras personas y pueden encontrarse consigo mismos y con Dios de una forma más profunda.

Andrea toma las riendas del experimento, convirtiéndose en nuestra directora de Teatro, nos propone lanzarnos al escenario, y comunicar sin palabras, expresar con nuestro cuerpo, nuestros gestos, dejando abajo miedos, complejos y sentido del ridículo. Nos lo pone fácil para comenzar; sugiere que cada grupo lingüístico se reúna y prepare una representación en mimo, de un cuento popular propio, para disfrutarla con los demás. Así los italianos escenifican “Rómulo y Remo”, los franceses “Los tres cerditos”, los alemanes “La Bella durmiente”, y nosotros “La leyenda de Gara y Jonay”. Una genial idea para romper el hielo, divertidísimo.

En la parte espiritual del experimento, tenemos a Eckhard s.j. como guía, quien se pone a nuestro servicio desde el principio, y cada día nos acerca más a Dios. Por las mañanas comenzamos con una oración común. Un “impulso” que nos ayuda a orientar nuestra atención al tema del día: El foco para la atención. Un ejemplo de esto sería la oración preparatoria con la que comienzan las mediaciones personales en los Ejercicios ignacianos. Todos los días celebramos juntos la eucaristía, en distintos lugares y cada noche llevamos a cabo el examen del día (la oración principal para San Ignacio), dividiéndolo en dos momentos; un examen individual y otro en los grupos lingüísticos. No faltaron momentos para la oración personal, el sacramento de la reconciliación o el silencio.

La particularidad de un experimento - [´magis] consiste en convivir durante cinco días en un grupo internacional y trabajar en un proyecto común.Nuestro proyecto consiste en llevar Romeo y Julieta a las calles de Landau. Para esto, tras ver la película, desarrollamos nuestra creatividad improvisando gestos sobre un esquemático guión. Un día antes hacemos el reparto de papeles y el ensayo general, buscando en cada descanso, atrezo y disfraces en el vestuario del teatro, muertos de risa con las ocurrencias de unos y otros.

La pantomima no sólo nos acompañó en Romeo y Julieta, también estuvo presente en el “Biblio – drama”. Guiados por Eckhard, cada tarde experimentábamos la oración contemplativa de un modo nuevo (al menos para mí), consistía en elegir un personaje dentro de una escena bíblica, tras leerla en los cuatro idiomas, y durante un momento meterte en ese papel (ya fuera el viñador, la viña o la misma tierra), dejarse llevar, gustar y sentir… para luego compartir lo vivido con el resto de los personajes y observadores. Era como haber estado allí de algún modo.

El entusiasmo que provoca el buen feeling en la convivencia, compartiendo comidas típicas, canciones, coreografías, confidencias, en los ratos libres, iba en aumento y acabó invadiéndolo todo.

Culmina nuestro experimento con la representación final de la obra en una plaza de Landau, que, modestia a parte, salió de maravilla, sin tener en cuenta alguna que otra metedura de pata, que sin quererlo se convirtieron en el toque humorístico que la obra necesitaba. Festejamos el exitazo y los días vividos esa misma noche a pesar de tener que madrugar al día siguiente.

En Loreley, fin de un trayecto lleno de canciones y bailes en los trenes alemanes, nos esperaba nuestra gran fiesta común. Acampamos en lo alto de la colina, los 3000 jóvenes participantes de los distintos experimentos, provinientes de más de 50 países. Nos reencontramos con nuestros compañeros de origen en un gran abrazo, y nos cuentan, y les contamos, todo lo vivido, nos falta tiempo, nos faltan palabras. En este último encuentro compartimos, mesa, fiesta y eucaristía, y mucha, muchísima lluvia.

Nos, despedimos de los grandes amigos que han entrado en nuestras vidas, sin lágrimas… Nada nos separará del amor de Dios.

Termina así [´magis], nos vamos en barco a Colonia, y queremos seguirle más, vivir más con Dios.

Me despido con la oración [´magis]

Dios nuestro padre,

Tú estás siempre cerca de nosotros:

en el silencio y en el ajetreo,

en la soledad y en el encuentro,

en lo familiar y en lo desconocido.

Haznos descubrir más y más:

que estás presente por y para nosotros

y que te podemos buscar y encontrar en todas las cosas.

Como signo de tu cercanía nos has enviado a Jesús, tu Hijo.

Haznos conocerlo con más y más profundidad:

Para que miremos al mundo como Él lo mira,

Juzguemos como Él juzga,

Actuemos como Él actúa.

Llénanos con tu Espíritu Santo,

para que amemos a Jesús más y más

y le sigamos más y más.

Amén.

Para que [´magis] se pudiera realizar, colaboraron 500 voluntarias y voluntarios de más de 20 instituciones y comunidades ignacianas. Muchos patrocinadores y donantes apoyaron también el proyecto. Gracias Señor por salir una vez más a mi encuentro, gracias por todos los que lo han hecho posible.

Ali Aller (GUA).

Anchieta. Red Ignaciana de Canarias. Revista digital de reflexión y dialogo.