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Revista digital de reflexión y diálogo. Del 3 al 11 de Diciembre
Desafío a nuestro estar en la iglesia (la espiritualidad ignaciana).
Por Diego Molina sj.
Foto de Diego Molina

Diego Molina sj, es profesor de la Facultad de Teología de Granada, donde enseña el Tratado sobre La Iglesia. Le pedimos que nos aportara algunas pistas sobre las perspectivas eclesiales de la espiritualidad ignaciana.

1. Los presupuestos:

Para empezar

Una disculpa: Dificultad para hablar de “eclesiología ignaciana” ¿Dónde está formulada?

Una dificultad: ¿Qué es espiritualidad ignaciana? El modo de proceder en la vida espiritual con una “lógica ignaciana”, pero…

Un engorro: Las reglas de la Iglesia. Obligación de interpretarlas

El acercamiento:

Los escritos de Ignacio

La actuación de Ignacio

La importancia de la situación histórica

2. Unas líneas rectoras para el estar en la Iglesia.

Enmarque global: La problemática de la Iglesia para nosotros, los creyentes, es una problemática universal (el de la unión del “yo” y del “nosotros”).

Algunas líneas de la espiritualidad ignaciana en general.

  • Tema del deseo y de los afectos.
    • Los afectos tienen que ver con nuestras necesidades.
    • Los afectos tienen que ver con nuestra sensibilidad.
    • Los afectos nos movilizan en una dirección determinada.
  • Discernimiento de las propias mociones para así poder deliberar las decisiones a tomar en comunidad (¿existen “mociones grupales”?, ¿son estas los “signos de los tiempos”?)

Algunas líneas de la espiritualidad ignaciana que atañen más en concreto a la iglesia.

  • Necesidad de “deponer todo juicio” y de “obedecer en todo” – Regla 1ª de las reglas de la Iglesia, EE 353- (à “Modo de gobierno de San Ignacio” según Ribadeneyra: desnudarse – pedir ayuda – pensar – concurrir a Dios).
  • Necesidad de instancias objetivadoras (Regla 13 de las reglas de la Iglesia, EE 365).
  • Capacitar, hacer capaces.

3. A nivel práctico

  • Nos situamos en un nuevo contexto: el concilio Vaticano II y la importancia dada a la “iglesia local”. Muchas de las cosas que la espiritualidad ignaciana subrayó con respecto a la “Iglesia”, hoy se deben concretar en la “Iglesia local”. à ¡Ojo! El Vaticano II intentó resituar al Papado en el colegio episcopal (frente a la reflexión del Vaticano I que lo reflexionó únicamente sobre el lugar que ocupaba el papado); el concilio Vaticano II no quiso convertir a los obispos en una especie de “señores absolutos”. Problemática actual: en muchas situaciones la única acción eclesial que se vivencia como tal es la que depende jurídicamente del obispado.
  • Desde dónde/en dónde: creación de una nueva sensibilidad (cfr. EE 238-248, especialmente 248). Nuestro estar en la Iglesia no es un estar sufriente, que aguanta la mediación inevitable que es la Iglesia. En la Iglesia local, pero sin perder de vista la universalidad.
  • Cómo:
    • Alabar (Reglas 2-9 y 11, EE 354-361. 363).
    • Crítica constructiva (Regla 10, EE 362).
  • Para qué: “servir a las ánimas”.

Para el trabajo en grupos:

  • Ante la situación actual de la Iglesia (que es difícil de determinar): ¿Qué mociones tenemos? ¿cuáles vienen del espíritu, cuáles no?
  • Antes que servir a la Iglesia, Ignacio quise servirse de ella. ¿Creemos que la Iglesia nos puede ayudar? ¿a qué?
  • La Iglesia fue para Ignacio el elemento objetivador primordial? ¿Qué significa esto para nosotros hoy?
  • Todo en Ignacio está al servicio de la misión. El ayudar a las ánimas es la única constante a lo largo de toda la vida. La Iglesia concreta, la local, debe ser capacitada para ello. ¿Cómo hacerlo?
Anchieta. Red Ignaciana de Canarias. Revista digital de reflexión y dialogo.