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Revista digital de reflexión y diálogo. Del 21 al 27 de Noviembre
Encuentro de la Red Ignaciana: conclusiones provisionales.
Por la Red Ignaciana de Canarias.

En Las Palmas de Gran Canaria, los días 19 y 20, se reunieron un grupo de personas de la Red Ignaciana. Aquí hay un primer resumen provisional de conclusiones.

En torno a una serie de palabras clave, agrupamos lo que se vivió estos dos días en el III Encuentro de la RAI en Las Palmas de Gran Canaria. Conviene recordar que el tema de reflexión era este: ¿Cómo ser Iglesia local desde la espiritualidad ignaciana? Elegimos algunas palabras grandes, en torno a las que se encuentran otras. A continuación presentaremos tanto las reflexiones que se explicitaron en el encuentro como las posibles y modestas pistas de actuación.

Palabras clave

En torno a la palabra COMUNIÓN aparecen otras que amplían el campo semántico: diálogo, comunicación, fidelidad crítica, fidelidad creativa, cuerpo apostólico, corresponsabilidad, red de redes y, por supuesto, la expresión ignaciana sobre el “sentido verdadero que en la Iglesia militante debemos tener”.

En torno a la palabra CAPACITACIÓN se hace referencia a formación, humildad y realismo, participación en los espacios que ya existen, coraje evangélico, espacios sociopolíticos, espiritualidad inculturada.

Otras palabras que aparecen con fuerza nos recuerdan transversales fuertes de nuestra espiritualidad ignaciana: universalidad, discernimiento, acompañamiento, etc.

Algunas observaciones que vienen al caso

Con frecuencia, por los motivos que sea, tenemos la sensación de que falta de diálogo dentro de la Iglesia. Del mismo modo, se instala entre nosotros la impresión de que tampoco somos capaces de tender puentes de diálogo hacia fuera de la Iglesia.

Del mismo modo, no pocas veces nos comportamos como si estuviéramos instalados en esta idea equivocada: estamos solos y solas en la Iglesia. Parece que desconocemos que hay gente con ansia de conocer el amor de Dios y no termina de saber cuál es su sitio en una Iglesia que les parece demasiado cerrada.

Si hay un centro de todo diálogo dentro de la Iglesia y de esta con la sociedad, es el que marca la lectura de hoy, Mateo 25: los que tienen hambre, los que están desnudos, los que están en la cárcel. O aquella otra cita del evangelio: la buena noticia es anunciada a los pobres.

Una idea muy importante a tener en cuenta: nadie tiene autoridad moral para proponer nada a las demás comunidades e instancias de la Iglesia, si está participando en lo que ésta está ya haciendo. Por eso, debemos estar en los ámbitos que ya existen y que muestran que hay mucha gente con la misma sensibilidad.

La formación, la capacitación, es tarea decisiva. Muchas veces, hemos tenido una historia eclesial que nos ha llevado en una dirección extraña, como lo que sucede con la relación entre papado y obispado, o entre los carismas más personales y la Iglesia objetivadora que los hace eclesiales. La antigua visión de un papa superpoderoso que anulaba los obispos no se ha visto sustituida por un modo más colegial de entender el obispado, sino que, probablemente, se ha dado un paso hacia un cierto “papismo” de cada obispo. Tenemos que capacitarnos para un nuevo modo de ser Iglesia, con una relación diferente entre pastores y laicos, entre vida religiosa e iglesia local. Ya estamos en ello. Pero no acabó la tarea de capacitación.

Qué podemos hacer cada uno y cada una

Sin duda, los EE.EE. de San Ignacio son una herramienta que debemos usar. Las reglas para el sentido verdadero que en la Iglesia militante debemos tener, situadas al final de la experiencia de los ejercicios, son un camino que debemos personalizar y trabajar. Adolfo Chércoles tiene muy trabajado el tema.

Por otro lado, no deberíamos empeñarnos en eludir nuestra responsabilidad personal en la situación eclesial actual. Demasiado fácil resulta atribuir a la jerarquía o a las instituciones nuestros problemas. Está en nuestra mano dar signos: fomentar el diálogo que demandamos a otros, mostrar nuestra pertenencia a la Iglesia como fuente de alegría, de esperanza; reconocer en humildad que no somos los dueños de la verdad y que somos sólo un grupo más, un carisma más, entre otros muchos.

La formación personal, la lectura, es una buena pista de trabajo.

Qué podemos pedir a la CAL como dinamizadora de nuestra red

En primer lugar, que la propia CAL se componga de miembros que escuchen las diferentes sensibilidades de nuestra red ignaciana. Para eso, la propia CAL debe estudiar su modo de actuar, sus funciones, su operatividad.

En segundo lugar, la CAL podría facilitar medios de formación en este tema. Sin duda, es un tema que debe estudiarse: proponer diferentes modos para abordar el tema. Parece conveniente recopilar lo que está escrito y también seleccionar lo más importante. La divulgación de los mismos a través de la web de redanchieta.org sería un buen instrumento. Otra posibilidad sería la de encargar a diferentes personas la elaboración de artículos concretos sobre diferentes temas de esta vivencia eclesial de nuestra misión.

Una tercera propuesta es algo más ambiciosa: deberíamos aprovechar la dinámica que vivimos de encuentro necesario entre diferentes instancias de la Iglesia local para buscar el modo en que podamos propiciar o fomentar la ampliación de este tipo de reflexión y encuentro. Se le pide a la CAL que proponga fórmulas para la creación de espacios no tan formales de encuentro y reflexión entre personas laicas, religiosas y presbíteros diocesanos.

En cuarto lugar, la CAL debe estudiar estos otros puntos: a) las formas en que los EE.EE. de san Ignacio pueden ofrecerse a instancias cada vez más amplias; b) el significado de nuestra propia red y de sus encuentros y la participación en los mismos; c) el ritmo de dos momentos de red a lo largo del año: el encuentro en Gran Canaria y el retiro en Tenerife.

Algunas otras sugerencias

Las personas que participamos en el encuentro de la Red Ignaciana sabemos que cada institución tiene su propia autonomía organizativa y que la RAI no es una instancia ejecutiva. Sin embargo, sin pretender otra cosa que compartir nuestras sugerencias y preocupaciones, formulamos las siguientes observaciones:

Que preocupa la participación ignaciana en el accionariado de la COPE, que no es comprensible para todos y todas. Quizás sería bueno dedicar nuestra reflexión anual al tema de la presencia cristiana ante y en los medios de comunicación.

Que sería muy bueno que las CVX reflexionaran sobre su presencia en las actividades y organismos de la Iglesia local.

Que sería deseable que las instancias diocesanas de animación pastoral animasen a la militancia desde la pluralidad de presencias en la Iglesia y en la sociedad en la que buscamos el Espíritu de Dios. No sería mala cosa que los avisos parroquiales animaran y alentaran a la participación en cosas como la campaña pobreza cero.

Que sería bueno que alguna instancia o institución ignaciana animara a una reflexión profunda sobre la postura de la Iglesia en el tema de la educación aquí en Canarias. El debate sobre la LOE y las posiciones contra la misma de muchas instituciones y personas no es fácil de comprender incluso para muchos miembros de nuestra red que están profesionalmente en el mundo de la educación.

Que el Centro Loyola estudie la posibilidad de establecer una sede en Tenerife; al igual que sería muy importante que la planificación de actividades se haga tras el diálogo con otros centros o instancias que tienen una presencia FE Y CULTURA similar.

Anchieta. Red Ignaciana de Canarias. Revista digital de reflexión y dialogo.