El Centro Loyola es una obra de la Compañía de Jesús con sede en Las Palmas de Gran Canaria. Aquí tenemos una explicación sobre su sentido y actividades enviada por Pedro Cambreleng sj, actual director del Centro.
"El CENTRO LOYOLA es una obra apostólica de la Compañía de Jesús que, por una parte, abre sus puertas a todos aquellos que buscan un espacio de encuentro, trabajo, reflexión, oración, celebración... Por otra, el Centro forma parte de la red de Centros para el diálogo cultural desde la fe que promueve la Compañía de Jesús en Andalucía y Canarias. No todas las organizaciones que se integran en el Centro se identifican con la Compañía de Jesús y sus fines apostólicos de promover la fe y la justicia que ello conlleva. Pero sí respetan y comparten algunos de esos fines y las normas de funcionamiento del Centro previstas por la Compañía de Jesús".
Esta es la definición que el Centro Loyola hace de sí mismo en el tríptico elaborado para su presentación, intentando identificarse así ante la sociedad canaria. Hoy es muy importante saber y poder identificarse en un mundo de ofertas tan plurales y de nebulosas desidentificantes...
Pero, antes de esto, podríamos preguntarnos cuál es el origen de esta obra apostólica de la Compañía de Jesús en Canarias. Y comenzamos por lo más externo: el ‘locus’... El Centro está situado en el corazón del histórico barrio de Vegueta, en Las Palmas de Gran Canaria, en la calle Doctor Chil, junto a otros históricos edificios como el templo de San Francisco de Borja y el primer Colegio de la Compañía de Jesús en Las Palmas, convertido después en el conocido viejo Seminario de la Diócesis de Canarias. El edificio del actual Centro Loyola fue la vivienda de la Comunidad o Residencia de los Jesuitas que atendían al templo de San Francisco de Borja, al Seminario y a múltiples apostolados en la ciudad. Los ministerios propios de toda Residencia de Jesuitas.
Hace ya muchos años que la Residencia dejó de existir como tal, y los jesuitas que tenían allí su vivienda pasaron a integrarse en la Comunidad de jesuitas que ‘residía’ en el Colegio de San Ignacio de Loyola. El edificio, pues, quedó prácticamente vacío y durmiéndose entre sus paredes, escaleras y patios que constituyen un espacio muy amplio y, desde entonces, prácticamente desocupado... No sé exactamente cuánto tiempo después, pero de pronto el edificio despertó con las voces infantiles y juveniles de la tropa Scout Tamarán-Loyola que con su algarabía y entusiasmo propio comenzaron a llenar de vida aquellos vetustos espacios, testigos de agotadores trabajos de sus antiguos ‘pobladores’... Junto a los scouts, otros grupos juveniles fueron llenando tantos metros cuadrados desaprovechados (el edificio consta de tres plantas y dos patios, uno interno y otro externo) e hicieron del lugar su nido de reuniones y celebraciones de fe: los grupos cristianos integrados por alumnos del Colegio. Éstos, en parte, evolucionaron más tarde hacia la actual Comunidad de Vida Cristiana (CVX), que sigue habitando el espacio, junto con los Scouts. Diríamos que, unos y otros, fueron los que contribuyeron a mantener en pie los muros del caduco edificio e hicieron posible que, hoy, tras determinadas obras de restauración y acondicionamiento del inmueble, pueda seguir vivo y prolongarse en el denominado Centro Loyola.
Esto es lo que, resumidamente, podemos decir sobre la historia de esta vivienda, su antes y después hasta llegar a nuestros días. Nos queda, ahora, decir algo sobre el Centro Loyola actualmente.
En la presentación-definición adelantada al comienzo de estas líneas prácticamente encontramos el sentido y la finalidad del Centro. La Compañía de Jesús en Andalucía y Canarias está haciendo un ímprobo esfuerzo por poner en marcha plataformas donde la fe dialogue con la cultura en todos sus frentes, buscando la luz que nos permita caminar hacia la justicia y la verdad que nos humanice a todos y nos permita crecer como personas y, los que lo deseen y busquen, crecer como creyentes en medio de nuestro mundo actual.
‘Tratamos de lograr que lo más característico de esa fe entre en diálogo con las religiones y las culturas de nuestro mundo contemporáneo’. No podemos olvidar lo que escribió el Papa Pablo VI: "la ruptura entre el Evangelio y la cultura es, sin duda alguna, el drama de nuestro tiempo”.
Son ya unos cuantos los Centro que la Compañía de Jesús tiene con este carácter en su territorio andaluz y canario. Nuestro Centro Loyola desea ser, con sencillez y humildad, una plataforma más en Canarias para ese diálogo, organizando conferencias, debates, forums de cine y otras actividades conducentes a lo mismo.
Esto, sobre todo, es urgente en nuestro ambiente por que vivimos rodeados de ‘culturas en las que es difícil el diálogo con los que consideran que para ellos ya está superado el cristianismo y cualquier compromiso religioso. Hemos de prestar atención especial a estas culturas por su influjo en todo el mundo. Algunas culturas tienden a arrinconar la creencia religiosa en el mundo de lo privado y de lo personal, incluso la considera como algo extraño y excéntrico, hasta tal punto que es difícil que el Evangelio 'anime, dirija y unifique' la cultura secular contemporánea. Hemos de reconocer que para muchos contemporáneos nuestros, ni la fe cristiana, ni cualquier otra creencia religiosa, es buena para la humanidad.’...
Todo ello ha llevado a que el Centro Loyola, además de las actividades que persiguen instaurar ese diálogo de la fe y las culturas, abra sus puertas a aquellas organizaciones que, desde distintos ángulos, buscan una promoción de la persona en todas sus dimensiones, tanto humanas como culturales y, por supuesto, religiosas. Aunque, como también se decía al comienzo, no todas las organizaciones integradas en el Centro ahora mismo participen de esa fe y de la misión de la Compañía, aunque la respetan y comparten con ella algunos de sus aspectos. ‘El único punto de partida válido es intentar trabajar sinceramente desde dentro de la experiencia compartida de cristianos e increyentes en una cultura secular y crítica, haciendo crecer esta experiencia sobre la base del respeto y la amistad.