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Revista digital de reflexión y diálogo. Del 6 al 16 de Octubre
Hacer camino.
Por José Antonio Morillas sj.
Foto de José Antonio Morillas

José Antonio Morillas sj nos regala con un relato interior del Camino de Santiago. Muy recomendable.

Animado por el tesón y la ilusión de hacer en bici el Camino de Santiago, es ahora, en reposo forzoso y en el silencio de la tarde cuando comunico esta sencilla pero honda experiencia de un verano muy seco.

Y no sólo me fijo en el significado "físico" de la palabra, sino también en su dimensión espiritual, de diálogo con uno mismo, con la naturaleza urbana y rural y con otras gentes que por diversos medios también tienen como meta arribar a la ciudad del "campo de la estrella" (campus stellae).

Ya Ignacio de Loyola nos recuerda que además del ejercicio físico hay otro espiritual, un ponerse en camino, coger la mochila con lo imprescindible y abandonar la comodidad de la casa, de la cargante TV, de ir de compras superfluas, de pedir parking en la playa o en la piscina, de las prisas, del consumo, de estar agobiado porque nos falta tiempo o nos sobra tanto que caemos en un soporífero aburrimiento. Pero no sólo apreciamos el esfuerzo muscular, metódico, sino ese dejarse llevar por el AIRE (pneuma) para descubrir personalmente que hay una meta en la vida, jalonada de pruebas, renuncias, sacrificios, y al final, el gozo de la obra cumplida. Y en el horizonte, encontrarse uno con Alguien que da valor y sentido a este CAMINO. Y en esos largos 500 kms, desde la fría y secular Salamanca, fusionados con la "montura", contemplar a tantas personas de diferentes razas, lugares, culturas y edades que avanzan con pies doloridos o sedientos y acalorados, pero nunca olvidan levantar la vista y DAR el saludo animoso: "buen camino". Como si quisieran decirnos a los tres grancanarios, jesuita, laico profesor y antiguo alumno abogado: "no van ustedes solos, volveremos a encontrarnos", que en canario sería "que te vaya bienísimo, que te vaya bonito".

Aunque cada uno vayamos sumidos en nuestros pensamientos y preocupaciones del viaje, en sacar rendimiento a la máquina, en evitar percances, en buscar una sombra a la vera del camino, yo a veces pienso en el "Dios-con-nosotros", como una presencia de lo divino en esta pequeña gesta que queremos realizar tres camaradas, uno con intención de promesa para pedir por la salud de una hermana, otro recordando la esquizofrenia de una sobrina y el tercero, simplemente como verificación de estar en forma y de disfrutar de una experiencia singular.

 Aquí viene a colación aquel deseo del Salmo: "feliz quien no se entretiene en el camino ..." o con sabor islámico, "ojalá mis caminos sean firmes en la observancia de tus normas". Pero ¿qué normas va a tener un ciclista deambulando por los caminos de la Vía de la Plata? Pues ser austero en comidas y bebidas, administrar bien el descanso, ser solidario con los que se quedan rezagados, olvidando querer llegar el primero, y tener paciencia y fortaleza pues no todo es avanzar ("Zamora no se tomó en una hora"), ni se consigue la compostela al momento pues hay que ir sellando la credencial día a día, recorriendo cada etapa como si fuera la penúltima. Pero también hay un principio enriquecedor a tope: sentirse LIBRE, rodeado del viento -a veces enemigo- y del sol que acaricia el rostro, de ir a tumba abierta ("frenar es de cobardes", decía el profesor charro que nos alquiló las bicis) bajando las pocas pendientes de descenso, como premio a los puertos de montaña superados. Siendo "indiferentes" -término tan ignaciano- a las sorpresas, a los obstáculos al salir de una curva. Porque así también es la vida: subidas interminables, llanos, bajadas peligrosas por curvas tan cerradas y algún alto en el camino de la vida, para reponer fuerzas y compartir cada uno sus vivencias y contingencias. Parece que vamos solos, pero somos "grupo" y hay apoyo y espontaneidad vital para decirnos unos a otros: "hay que seguir, no quedarse tirado en la cuneta, luchar".

Y al final la alegría de contemplar desde "Monte do Gozo" la ciudad gallega. Abrazo al apóstol y ponerse en cola para recoger el documento "en latín y en acusativo" que acredita el esfuerzo realizado con los veinticinco sellos y firmas, Certificación de Paso", desde Astorga hasta Bando, ya en el término municipal de Santiago de Compostela. El día 9 de julio de 2005, veíamos cumplida esa ilusión que Jesús Navarro con tanta meticulosidad había trazado a lo largo del año en Las Palmas.
Anchieta. Red Ignaciana de Canarias. Revista digital de reflexión y dialogo.