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Revista digital de reflexión y diálogo. Semana del 4 al 10 de Julio
¿Quién dijo que se acabaron los sueños? (I).
Por Oscar Martín López sj.
Foto Oscar Martín López sj

Oscar Martín López, jesuita palmero de Los Sauces, acaba de publicar, en la Revista ACCIÓN, el siguiente artículo. Oscar es el director general de Fe y Alegría Paraguay. Aquí nos presenta una visión de la figura de José María Velaz, el fundador de Fe y Alegría.

1. Una semilla en constante crecimiento

“Los grandes árboles nacen de pequeñas semillas”. (José María Vélaz)

Fe y Alegría está de enhorabuena. Hace 50 años, el 7 de marzo de 1955, nacía este Movimiento de Educación Popular de inspiración cristiana, con vocación de servicio a los excluidos de América Latina.

Nacía sin mobiliario, con dos maestras voluntarias en un barrio pobre de Caracas. En este momento en que celebramos como Federación internacional el cincuenta aniversario de su fundación, de esta minúscula semilla brotó un frondoso árbol. Un árbol que hoy cobija, en 15países de América Latina, una red de más de 1.000 colegios, con más de 30.000 educadores presentes en unos 2.100 puntos geográficos de nuestro continente. El Movimiento cuenta con 67 emisoras de radio, 906 centros de educación a distancia , 775 de educación alternativa y de servicios y atiende en total a más de 1.300.000 destinatarios.

En Paraguay Fe y Alegría inició su caminar en 1992. El punto de partida fueron algunas escuelas en zonas pobres del interior del país y también de nuestra capital. Actualmente el Movimiento cuenta con más de 18.400 alumnos, 75 centros educativos y está presente en 11 departamentos del país. Educación Escolar Básica, Bachillerato, Formación técnica, Educación de adultos por radio, Educación no formal, son algunas de las ofertas más importantes que ofrece.

Pero la realidad profunda de Fe y Alegría no se halla en las grandes cifras o en la extensión o diversidad de su trabajo. Tampoco en determinados logros o reconocimientos hechos a su labor educativa y de promoción social. Su secreto lo encontramos en la vocación de servicio de un hombre: el P. José María Vélaz; en el corazón generoso de este jesuita que, con su entrega a Jesús, su amor a los pobres y su dinamismo capaz de entusiasmar a otros muchos, puso en movimiento una idea, un sueño que se ha convertido en una de las realizaciones más fecundas y notables de nuestro continente.

El P. José María Vélaz buscó apasionada y creativamente la transformación social a través de una educación integral, evangelizadora y liberadora, de los más pobres y marginados de nuestro continente. Para él no es posible hablar de justicia social, de sociedad diferente para los más desfavorecidos sin antes luchar por la justicia educativa. Y a esto consagró toda su energía, su creatividad y toda su existencia.

Pero, ¿cómo era la personalidad del P. Vélaz?, ¿cuál fue su dinamismo interior que hizo posible entusiasmar a tantos hombres y mujeres, jóvenes y adultos en esta “loca” empresa de soñar un mundo nuevo?, ¿qué nos puede decir a nosotros, jóvenes y adultos del siglo XXI, en esta realidad concreta de nuestro Paraguay? A responder a estas preguntas nos dedicamos a continuación.

2. La familiaridad con Dios

Los que lo conocieron y trataron de cerca lo describieron como un hombre de fe viva, alguien que buscaba al Señor “con la fidelidad de discípulo y la confianza del creyente”; lo veían como un enamorado y un servidor de Jesús pobre, a quien reconocía especialmente presente en los más desposeídos, a los que sentía verdaderos hermanos. En muchas ocasiones y en los más variados ambientes, se le escuchaba decir que “Fe y Alegría siempre debiera oler a barrio...”.

Esta experiencia de Dios Padre y de la fraternidad universal de todos los hombres le hacía una persona alegre y llena de esperanza, con gran capacidad para descubrir las capacidades de servicio y de entrega generosa de las personas. Le permitía también creer incondicionalmente en el hombre y en la educación como fuerza renovadora y transformadora de la sociedad. Educar era para él forjar la posibilidad siempre abierta de sacar de adentro aquello que de mejor tiene la persona, de hacer aflorar el ser único y genuino que todos llevamos dentro. Educación como la tarea de liberación, de vivir la vida con responsabilidad social, con autenticidad, con sentido de proyecto.

Y a esta misión se dedicó con constancia, sin desfallecer, empleando toda su energía vital y su creatividad, siempre tratando de atrapar al futuro y hacerlo actual, presente. ¿Qué cuál era su metodología? sus sueños realizadores.

Anchieta. Red Ignaciana de Canarias. Revista digital de reflexión y dialogo.