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Revista digital de reflexión y diálogo. Semana del 27 de Junio al 3 de Julio
La Iglesia y el trabajo por la justicia (II).
Por Esteban Velázquez sj.
Foto Estaban Velázquez sj

El Centro Loyola de Las Palmas ha organizado una serie de conferencias bajo el título: presente y futuro de la Iglesia. Esteban Velázquez sj habló sobre el trabajo por la justicia en la Iglesia. En esta segunda entrega, luces y sombras de la doctrina y práctica social de la Iglesia, y también algunas tendencias que hacen hoy más difícil este trabajo por la justicia.

4. LUCES Y SOMBRAS DE LA DOCTRINA Y LA PRÁCTICA SOCIAL DE LA IGLESIA.

Luces:

  • Continua actualización a partir de 1891 (Rerum Novarum)
  • Abundante orientación y bastante válida para el trabajo por la justicia
  • Punto de inflexión que supuso un enriquecimiento cualitativo a partir de Juan XXIII hasta hoy.
  • Haber mantenido la relativización o hipoteca de la propiedad privada, al menos teóricamente, a pesar del dominio fundamental del capitalismo en el mundo Occidental.
  • Haber mantenido su oposición tajante a las carencia de libertad de los sistemas del socialismo real aún en momentos de que gozaban de gran atracción en una parte importante del mundo cristiano.
  • El trabajo por la paz constante, aunque con diferente grado de coherencia en unos y otros papados.
  • Como documento en relación con la Justicia, destacaría el del Sínodo Episcopal de 1971, expresamente sobre la justicia, por ser quizás el más autocrítico con la misma Iglesia y de talante fuertemente profético.

Sombras:

  • En ocasiones hemos llegado tarde a abordar los problemas sociales planteados por al sociedad. La R.N., por ejemplo, salió a la luz mucho después del manifiesto comunista. Menos en la actualidad, pero también, Los hechos de las comunidades cristianas comprometidas han ido por delante de la declaración de la doctrina, aunque esto tiene algo de inevitabilidad.
  • La postura frecuentemente defensiva y condenatoria ante las diferentes revoluciones sociales le ha impedido una mayor profundidad y coherencia de su doctrina y le ha hecho caer en errores e injusticias históricas importantes. Por ejemplo el rechazo a las revoluciones liberales, mantuvo a la Iglesia en una actitud premoderna que aún hoy “colea”. No se aceptaron con facilidad los derechos y libertades nacidos de una concepción ilustrada y revolucionaria del sujeto humano, cuya dignidad intrínseca le convierte en referente obligados para los poderes públicos. Hasta Juan XXIII los derechos humanos no comenzaron a tener una adecuada recepción en la doctrina católica. Es sintomática en este sentido afirmaciones como la de la Congregación para la educación Católica en tiempos no tan lejanos, hablando de los fundamentos del apoyo de la Iglesia los derechos humanos (1988). “Lo ha hecho (el apoyo eclesial) no en el contexto de una oposición revolucionaria de los derechos de la persona humana contra las autoridades tradicionales, sino de la perspectiva del Derecho escrito por el creador en la naturaleza humana”. ¿Qué autoridad? ¿Qué derecho? ¿Qué revolución?.
  • La Iglesia ha sido más proclive a la autocomplacencia que al reconocimiento humilde de sus errores. A veces se presenta como teniendo el monopolio de la verdad social , de su ortodoxia y su ortopraxis. Leer, p.ej, textos de Leo XIII y J.Pablo II.
  • En este sentido, se ha empeñado en no admitir errores ni solución de continuidad en su enseñanza cuando claramente hay cambiosy erroressustanciales en ella. Por ejemplo la negación de la libertad religiosa en Leo XIII no era solo cuestiónhistórica sino doctrinal. Y no solo por ser alternativa al estado confesional. Recordemos que condeno explícitamente la Constitución liberal de U.SA. La Iglesia debe reconocer la discontinuidad de su enseñanza para ser fiel a la realidad y para ser creible ante la gente de buena voluntad.
  • Hasta la actualidad la Iglesia no se ha liberado del todo de una influencia excesiva del tomismo filosófico en su concepción del sujeto humano.
  • Incoherencia en predicar los derechos humanos a todo el mundo y no cumplirlos en su interior, con justificaciones indefendibles tanto desde los derechos humanos como desde el Evangelio. Una palabra a favor de tantas victimas eclesiales (mujeres, laicos, excuras, teólogos, agentes de pastoral de a pie..)
  • Pero, además la Iglesia como estado es de los que menos documentos sobre derechos humanos ha firmado en la ONU.
  • Falta de transparencia en sus finanzas. Es muy significativo lo dicho por Loretta Napoleón a propósito de su libro “Como se financia el terrorismo mundial en la nueva economía” en relación de las finanzas del Instituto de las Obras de la Religión (IOR): fue el único banco del que no pudo informarse.
  • Desde la Muerte de Pablo VI se ha producido o intensificado un giro conservador en la Iglesia especialmente en cuanto surge un celo excesivo por sus propios derechos y un “eclesiocentrismo” también excesivo en su relación con el mundo. Algunos autorescomo Stafe Hellemans, hablan de “Ultramontanismo eclesial de masas” para referirse a la forma de incardinarse la Iglesia en la sociedad. Se da un especial paralelismo, en este sentido, entre la figura de León XIII y la de Juan Pablo II. Describamos estas coincidencias, muchas de ellas encuadrables en el término dicho (Ultramontanismo…):
    1. Enorme centralismo eclesialypapal. El Papa referencia de casi todo. Se da un autentico culto al papado.
    2. Afán de dar doctrina de todo desde Roma. Leon XIII y J.P. II fueron papas de lo social y de casi todo. Leon XIII escribió 86 encíclicas en sus 26 años de pontificado.
    3. Proyecto de “control cultural del mundo”. El “Instaurare Omnia in Cristo” de León XIII y la Nueva evangelización de J. Pablo II tienen bastante de pretensión de dar el sello cristiano a todas las realidades seculares. Es un proyecto de recristianización. La “cuestión social” no tiene solución para ellos sin la doctrina social de la iglesia.
    4. Auge de organizaciones católicasque buscan una relación simbiótica de la sociedad y la Iglesia. Sin aceptar plenamente la autonomía de lo espiritual que va más allá dela autonomía de lo temporal.
    5. Encíclicas a la luz de la perenne tradición tomista. “Aeterni Patris” de Leo XIII y  « Fides et Ratio » de J.P. II.
    6. Talante mesiánico pero ambiguo. La evangelización desde el poder.

      Se denuncia la situación de los pobres y excluidos pero se desautoriza con una dureza no imparcial a los proyectos sociopolíticos mas relevante s y sus justificaciones teológicas. Hay una especie de “Indecisión mesiánica”: por un lado se relativiza toda revolución difiriendo sin cesar el cumplimiento de la Promesa pero, por otro lado, cuando vive un conflicto con el mundo secular da paso a un eclesiocentrismo que le lleva identificarse a ella misma con La Promesa.

      La Iglesia comparte denuncia e indignación ante el malestar que produce la cuestión social, pero no e capaz de transformar esta indignación en motor de cambio porque la suma de un mensaje demasiado absoluto y un interés institucional demasiado petrificado, la llevan a fallar en las citas históricas que para la interpretación de su esperanza podrían ser significativas.

      Un menor interés por si misma le llevaría a percibir mejor lo que se juega en las diferentes revoluciones más que indignarse por lo que allí se reclama.

      El no relativizar sus propios interese institucionales, el sacralizarlos, le lleva a esa indecisión mesiánica que le impide a la Iglesia ser fiel al Dios que libera a los pobres. Es aquí donde esta el punto de confluencia esencial entre “Misión evangelizadora y cambio intraeclesial, entre trabajo por la Justicia y reforma de la Iglesia. Es la falta de una reforma decidida de la Iglesia una de sus principales rémoras a la hora de tomar una <postura mas consecuente en el trabajopor la Justicia. “Solo el pobre es libre” nos decía Casaldáliga y solo los libres pueden trabajar por la justicia con la radicalidad que exige Jesús de Nazaret. La Iglesia no es libre, está demasiado preocupada de si misma y sus mas que discutibles intereses, por eso su doctrina y sobre todo su practica por la justicia adolece de coherencia y no le permite la defensa consecuente de los pueblos crucificados de la tierra. Es lo que podíamos denominar una “evangelización desde el poder” que le ata los mecanismos de poder de toda institución “de los poderosos de este mundo” de los que Cristo dijo que no fuera igual entre nosotros.

      Pero además, estamos viviendo un momento difícil para los proyectos de transformación social profunda. Estos son hostilizados y ridiculizados por un pensamiento único neoconservador. La Iglesia, en este contexto, debería aprender de la Histórica y no caer de nuevo en el “síndrome antiluces”. Pasar de ser “tribunal de los sueños de los mejores hijos de la tierra” a compañera humilde de camino en la construcción de un futuro distinto. Una Iglesia “sal y fermento” mas preocupada por el avance real de las transformaciones que del lugar preferente que ha de ocupar en cada una de ellas. Describiremos más ampliamente esta tareamás adelante.

5. TENDENCIAS RELIGIOSAS E IDEOLÓGICAS ACTUALES QUE OBSTACULIZAN EL COMPROMISO POR LA JUSTICIA.

No me da tiempo aquí para exponer el magnifico trabajo de José Maria Mardones sobre este tema. El describe el momento actual, en cuanto obstaculizador para el trabajo por la justicia en cuatro apartados:

  1. Un clima fundamentalista en que se utilizan tanto las religiones como la famosa tesis del Choque de civilizaciones como justificación ideológico-religiosa que tratan de desplazar los conflictos del orden económico - político al cultural-religioso
  2. La caída del muro de Berlín que ha supuesto no solo la caída del muro de Berlín y la mayoría de los socialismo reales sino lo que es mas grave la caída de la “pasión política”del que, incluso, Levinás anuncia su fin.
  3. La guerra moral como mecanismo encubridor. El que votaran a Bush el centro rural mas pobre y menos educado puede ser un síntoma de que los problemas morales, culturales que afectan a la diversidad han logrado desplazar a los problemas sociales y económicos que, sin embargo continúan estando en el origen de la conflictividad de la realidad.
  4. “La industria cultural” del capitalismo neoliberal ha logrado a través de la “macdonalización de la cultura” que se produzca un tipo de sociedad que evade las cuestiones fundamentales de la vida (la muerte, el dolor, y también la injusticia social) a través del consumo de sensaciones. Es la sociedad de lo efímero.
Anchieta. Red Ignaciana de Canarias. Revista digital de reflexión y dialogo.