Fernando López sj, miembro del Equipo Itinerante del Amazonia, trasladó su centro de operaciones hace ya casi un año a la región del alto río Solimóes. Comparte su reflexión sobre la misión de quienes colaboran en aquella zona, en concreto, en el Vicariato Apostólico de San José del Amazonas, en Perú. Esta es la segunda entrega.
“La Palabra se hizo carne y armó su tienda en medio de nosotros” (Jn 1,14 a). Este fue el texto que iluminó a los obispos de la amazonía brasileña, reunidos en Manaus en 1997. El documento que salió fue titulado: “La Iglesia se hace carne y planta su tienda en la Amazonía”.
Al imaginario de la “tienda” están asociadas las ideas de: leve, frágil, simple, provisorio, móvil, ágil, adaptable, etc. Y se opone a las ideas de: pesado, estático, rígido, etc. Fue esa la inspiración que tuvieron los obispos: En la amazonía la iglesia debe ser comprendida como una tienda ágil y encarnada al servicio de los pueblos que en ella moran.

La tienda de la Iglesia se arma con tres soportes: Magisterio, Tradición y Palabra. Si falta alguno de ellos la tienda no se sustenta, se cae y no puede acoger a nadie.
1. MAGISTERIO: tiene por función mantener la unidad de la iglesia. Unidad en la diversidad y no en la uniformidad, para poder acoger a los “diferentes” con las diferencias con las que el propio Dios los creo. Es la unidad en la diversidad de la que habla Pablo a los Corintios (1Cor 12): distintos dones pero un mismo Espíritu; miembros de un mismo cuerpo que tiene a Cristo por cabeza, y donde los miembros más frágiles hay que atenderlos con mayores cuidados. De alguna manera, podemos decir que cuanto más diverso, más divino.
2. TRADICIÓN: tiene por función la continuidad de la Iglesia. En la Tradición se encierra la “tradición eclesial” como también las tradiciones de los pueblos donde las Semillas del Verbo ya están presentes desde el inicio.
3. PALABRA: tiene por función “hacer nueva todas las cosas”. A lo largo de la historia, frente a diferentes circunstancias la Palabra de Dios siempre inspiró nuevas respuestas. Es el Espíritu de Dios actuante y presente en su Palabra el que constantemente nos fecunda (Is 55,10-11) y no deja que la Iglesia pierda su frescor y juventud, quede encerrada en si misma, anquilosada y desactualizada frente a los nuevos desafíos.
Realidad, unión y sana tensión. Para que la tienda de la Iglesia se mantenga en pie esos tres varales tienen que estar apoyados sobre el suelo de la realidad, ligados entre ellos y en sana tensión. Si no están profundamente enterrados (encarnados) y fuertemente entrelazados cualquier viento derriba la tienda y se la lleva…
Para que la tienda de la Iglesia pueda avanzar, ampliar su cobertura y responder a las nuevas necesidades que la realidad amazónica le presenta tiene que constantemente mantener la dinámica de analizar la realidad en la que está, iluminarla desde la fe y actuar en consecuencia. Esos tres momentos son fundamentales para no perderse dentro de la compleja realidad mundial en la que vivimos y de modo particular aquí en la amazonía.
1. Analizar la realidad (VER): Analizar la realidad amazónica desde la lógica y los proyectos de vida de los pueblos amazónicos y también desde las otras lógicas, desde donde los otros nos piensan. Este análisis de la realidad exige profesionales que nos puedan ayudar…
2. Iluminar la realidad (JUZGAR): Como personas creyentes tenemos el desafío de iluminar la realidad desde nuestra fe, para descubrir el sentido de Dios escondido en ella y discernir como continuar construyendo el proyecto del Reino y su Justicia, de Vida Abundante (cf. Jn 10,10).
3. Mudar la realidad (ACTUAR): Desde la comprensión profunda de la realidad y a partir de la iluminación teológica y de fe nuestro compromiso es, con la ayuda del Señor, hacer que Su Reino se haga más presente cada día, especialmente entre sus pequeños. En eso gastamos con alegría nuestra vida.