Para muchos canarios y canarias, sobre todo para la gente de la Laguna, la figura de ANCHIETA es muy importante. Da nombre a un barrio lagunero, a un centro de enseñanza, a una parroquia, a múltiples asociaciones culturales y al grupo universitario Anchieta.
El 9 de junio de 1597 - el pasado jueves hizo cuatrocientos ocho años -, fallecía en Reritiba, Brasil, un lagunero de sesenta y tres años.
Su historia es una historia llena de emociones y misterios. Es probable que, si George Lucas la hubiera conocido, hoy podríamos visionar una fantástica película de aventuras que superase a las de Indiana Jones. José de Anchieta es el fundador de la actual ciudad de Sao Paulo, el gigante de Brasil. Recorrió caminos, sufrió ataques y amenazas, actuó como médico curandero y sacerdote, participó en misiones de paz y mediación, se mostró como un brillante literato y un no menos brillante naturalista.
Su figura preside hoy la entrada de su ciudad natal, San Cristóbal de La Laguna, donde su padre se estableciera apenas acabada la conquista de la isla por la corona de Castilla. La imagen de José de Anchieta es la de un caminante, con los pies especialmente grandes. Sus manos son también desproporcionadamente grandes. Con una, bendice. Con la otra, se agarra a la vara que le sirve de apoyo. Su cabeza se ladea con la mirada atenta a cuanto a su alrededor acontece.
Al recordar hoy a este hombre, uno de los más insignes hijos de nuestras islas, debemos subrayar lo que su figura nos hermana con América Latina, incluso con esa América Latina que habla portugués, que levanta sueños de esperanza mientras vive sumida en conflictos dolorosos.
La figura de Anchieta nos habla también de los pueblos indígenas, los grandes perdedores de todo el proceso de colonización y genocidio llevado a cabo por los europeos. No podemos hoy olvidar que esos pueblos, los auténticos y legítimos dueños de las tierras en que habitan, son machacados, expulsados, pisoteados en sus costumbres y sueños, por los intereses bastardos de muchas empresas que nos venden sus servicios.
Pero la figura de Anchieta es también un ejemplo para nosotros y nosotras, los habitantes de las islas a inicios de este tercer milenio. Es la propuesta de que vivir consiste en caminar, con los pies grandes, que vivir significa bendecir con las manos grandes, que vivir significa llevar la mirada atenta a una realidad que nos circunda y en la que tenemos que ser portadores de bendición.
De esa manera, si vivimos así, tendremos muchos motivos para sentirnos orgullosos de que en nuestras islas naciera este jesuita, apóstol de Brasil, que se llamó José de Anchieta.
Fernando López sj, miembro del Equipo Itinerante del Amazonia, trasladó su centro de operaciones hace ya casi un año a la región del alto río Solimóes. Comparte su reflexión sobre la misión de quienes colaboran en aquella zona, en concreto, en el Vicariato Apostólico de San José del Amazonas, en Perú. Esta es una primera entrega.
Una misión a favor de los pueblos del Amazonia (I).
Por Fernanado López Pérez sj.
En Perú, en el Vicariato Apostólico de San José del Amazonas, me encuentro con una experiencia que, mi fe, me hace leer como regalo del Señor. Las personas que participan de la vida y misión de este vicariato muestran una entrega grande y una generosidad clara en su servicio a los pueblos amazónicos. No se trata sólo de religiosos y religiosas. Un gran número de personas laicas se implican en todas las instancias de deliberación y de toma de decisiones.
Reproducimos este artículo de Alex Contreras, aparecido en el medio digital ALAI, con la intención de poner a disposición de quienes nos lean una visión un tanto diferente a la que vemos en la prensa nacional sobre lo que está pasando en Bolivia. La velocidad de los acontecimientos hace antiguo este artículo antes de que lo colguemos en la web, pero, sin embargo, nos da otra perspectiva. En la fotografía, el presidente del tribunal supremo, que convocó elecciones como salida a la crisis.
Después de 18 meses de desgobierno, el presidente Carlos Mesa, en las últimas horas, anunció el plan de reactivación "Bolivia Productiva y Solidaria" que se pondría en vigencia a través de 50 normas entre decretos, resoluciones y leyes; los movimientos sociales que se encuentran movilizados en las calles y las carreteras ya no creen en promesas y radicalizaron su posición buscando soluciones estructurales para el país.

Lucas López nos cuenta una historia privilegiada de cierto retorno a Canarias por parte de una familia originaria de Mirca, en Santa Cruz de La Palma, y emigrada años atrás a Venezuela.
Desde donde jugaba, Jully Nieves podía ver, a través de la ventana que daba al jardín, a un hombre que, vestido con un uniforme militar, hablaba a través de la televisión. “Ya no podemos aguantar más”, oyó que decía su padre, sentado en su butaca, frente al aparato. Amado Rodríguez era hijo de canarios.