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Revista digital de reflexión y diálogo. Semana del 13 al 19 de Junio
Una misión a favor de los pueblos del Amazonia (I).
Por Fernando López Pérez sj.
Foto Elias López sj

Fernando López sj, miembro del Equipo Itinerante del Amazonia, trasladó su centro de operaciones hace ya casi un año a la región del alto río Solimóes. Comparte su reflexión sobre la misión de quienes colaboran en aquella zona, en concreto, en el Vicariato Apostólico de San José del Amazonas, en Perú. Esta es una primera entrega.

En Perú, en el Vicariato Apostólico de San José del Amazonas, me encuentro con una experiencia que, mi fe, me hace leer como regalo del Señor. Las personas que participan de la vida y misión de este vicariato muestran una entrega grande y una generosidad clara en su servicio a los pueblos amazónicos. No se trata sólo de religiosos y religiosas. Un gran número de personas laicas se implican en todas las instancias de deliberación y de toma de decisiones. Lo valoro particularmente porque sé muy bien que no es un dato común a todas las otras iglesias de la región amazónica. Esto sucede en una comunidad cristiana presidida por un obispo cercano, fraterno, dialogante. No sé si estarán de acuerdo conmigo en que no todos nuestros obispos reúnen siempre estas características.

La frontera

En esta región vivimos en la frontera. No sólo porque, efectivamente, contamos con tres fronteras políticas oficiales (Brasil, Colombia y Ecuador), sino, sobre todo, por estar situados en una frontera simbólica y compleja como es hoy la Amazonía.

Si acudimos a la experiencia cristiana, sabemos que la frontera es un lugar especial para el encuentro con Dios. Es en los márgenes y no en los centros donde se da la encarnación divina. Es en estos márgenes en los que vivimos donde podemos abordar tareas de inculturación, diálogo interreligioso e intercultural. Nos toca, por tanto, incorporar esas actitudes básicas que hacen a una persona capaz para el diálogo, para salir al encuentro de otros y otras. Insisto en que eso no es ajeno a la visión cristiana de la realidad: el Dios de Jesús ya está en esas otras personas y habita en sus contextos de vida.

Quizás podamos sentirnos reflejados en la experiencia de Saulo, aquel judío que descubre a Jesús y sale de sus contexto judío para encontrarse con las personas “diferentes”, paganas o gentiles. En la cultura griega, entre sus gentes, Pablo descubre a Dios, ese “Dios desconocido” al que la ciudadanía griega rendía culto. En su salida hacia ese mundo diferente, no faltarán los problemas. Entabla una discusión con otros dirigentes cristiano-judíos: la circuncisión, obligatoria para un judío, no está presente en el mundo pagano y tampoco debe estar presente entre los cristianos que provienen de ese mundo. Pablo enfrenta con firmeza a los judaizantes que querían imponer la circuncisión a los neocristianos de origen no judío.

El pastor que sale del redil y va al encuentro de la “oveja perdida” es también una invitación constante del Señor (Lc 15,1-7). En los márgenes y en la periferia, donde se encuentran las personas excluidas, muchas veces se nos presentan problemas de conciencia, que no siempre fáciles de solucionar. Muchas veces tenemos que salir de “nuestros esquemas” y abrirnos a nuevas respuestas a partir del clamor de los hombres y mujeres “diferentes”. Así también le ocurrió al propio Jesús en su encuentro con la cananea: “También los cachorrillos tienen derecho a comer de las migajas de la mesa de los señores” (Mc 7,24-30). Y otras veces fue el propio Jesús quien llevó la iniciativa de romper y abrir los esquemas de su tiempo: La mujer samaritana (Jn 4,4-42); parábola del buen samaritano (Lc 10,25-37), etc. Jesús, a los que con interés le preguntan ¿maestro, donde vives?, le responde con claridad: “Vengan y vean”. Hay que salir, hay que ir al encuentro y ver a las personas en su realidad concreta y dejarnos interpelar, aprender, convertir.

La Amazonía es hoy una realidad conflictiva. Muchos son los intereses en juego (nacionales e internacionales): concesiones forestales y petroleras, narcotráfico, guerrilla, para-militares y militarización de la región, biopirateria, sobre-explotación de los recursos naturales, etc. El conflicto al que son sometidos los pueblos, culturas y comunidades del Vicariato Apostólico de San José del Amazonas son nuestros conflictos. No podemos huir de ellos ni quedar al margen. “Vine para que tengan vida y vida en abundancia” (Jn 10,10). A Él, a Jesús,ese compromiso le costó la vida. Sabemos dónde estamos y cuál puede ser el precio a pagar.

Anchieta. Red Ignaciana de Canarias. Revista digital de reflexión y dialogo.