Noe y Miguel están en Brasil. Los dos son de Tenerife. Miembros de CVX y, desde hace ya más de un año, están al otro lado del Atlántico haciendo su tarea. Mandan un saludo y nos informan.
Hola y un fuerte abrazo:
Hacía tiempo que no escribíamos. Pero todo tiene su por qué. Estábamos de mudanza. Y es que esta carta la hemos escrito sentados en la huerta que tenemos en nuestra nueva casa, en Campo Mayor, donde todavía tenemos muy poquita cosa.
El día 5 de abril nos vinimos a vivir aquí, a esta ciudad del interior. Es una ciudad que tiene 40 mil habitantes, pero muy distinta a la gran capital, Teresina, donde vivíamos antes. Aquí está la sede de nuestra nueva Diócesis. La verdad es que está muy bien, porque tiene todos los servicios básicos, nos permite estar más cerca de las comunidades y además estamos a sólo dos horas de Teresina, donde siempre es necesario ir para cuestión de audiencias y papeleo.
Nuestra casa es grande. Está dividida en tres partes: por un lado, en el extremo izquierdo, está nuestra vivienda, con sus dos cuartos, cocina, baño y sala. En el medio está la zona de trabajo con la oficina de la CPT (que todavía está por montar), una sala para reuniones o encuentros, otra sala de la pastoral de la infancia y tres baños. Y por otro, en el otro extremo de la casa, está un cuarto pequeño que hace de sacristía y una capilla. En la parte de atrás de la casa, en donde estamos ahora escribiendo, tenemos un terreno donde en el futuro queremos montar un pequeño proyecto de huerta comunitaria para familias humildes.
Para que se hagan una idea más clara, ahí va el plano de nuestra casa (sede de la CPT en la Diócesis). Está en portugués, pero se entiende.

Ya pueden imaginar el cambio, acostumbrados a nuestra casita en Teresina, que no llegaba a los 40 m2. Este primer mes nos hemos dedicado a arreglar la casa y comprar algunas cosas (una cama, sillas...). La parte nuestra ya estaba arreglada por la Diócesis, y la capilla se había mantenido gracias a la comunidad, pero toda la zona de trabajo estaba hecha un desastre (huecos en las paredes, baños tupidos, el agua saliéndose de unos de los bidones, un montón de bichos con sus respectivas depósitos (entre ellos más de cinco docenas de murciélagos viviendo en el tejado), además de no poder ver el muro que rodea el terreno por culpa de los arbustos y una pequeña montaña de escombros. Así que nos pusimos manos a la obra. El segundo día de estar aquí llegó nuestro ángel de la guarda, Paulo, un vecino manitas que saber hacer de todo, entre otras cosas hacerse querer. Llegó para trabajar una semana y ya lleva más de un mes. Él ha sido el maestro de obras y nosotros sus peones. Bajo su dirección hemos hecho desaparecer la montaña de escombros, limpiado e pintado los baños, arreglamos el bidón del agua, colocamos diesel en el tejado para ver si echábamos a los murciélagos, aprendimos a tapar huecos con cemento, etc. Ha sido toda una clase teórica y práctica de mantenimiento de una casa. Ahora nos queda montar el despacho de la CPT y darle vida a la casa. Estamos intentando abrirla para los distintos grupos del barrio y de la parroquia.
Ah, por cierto, por fin tenemos teléfono en casa. Les dejamos la nueva dirección y el número de teléfono:
Dirección: Conjunto José de Almeida. Quadra G, Casa 6. CEP: 64200-000. Bairro São Luis. Campo Maior. Piauí. Brasil.
Teléfono: 0055.86.2524307
El trabajo de la CPT no se ha parado por la casa. Hemos seguido yendo para el interior, acompañando los conflictos de tierra. Quizás lo más destacado de estos dos meses es que comienza a tomar una nueva dirección nuestro trabajo en algunos municipios. Hasta ahora nuestro trabajo era más con directamente las comunidades. Pero ahora, además de visitar la comunidad, se empieza a trabajar en conjunto con sindicatos de trabajadores rurales, parroquias, concejales comprometidos con la lucha del pueblo... Empiezan a hacerse realidad espacios de coordinación a nivel municipal, donde podemos juntarnos los que estamos apoyando la lucha del hombre y la mujer del campo. Son espacios donde, además de por tierra, podemos luchar por políticas públicas justas. Todo esto está ocurriendo en cuatro municipios especialmente: Porto, Nossa Senhora dos Remedios, Barras y Sigefredo Pacheco. Todavía son espacios poco estructurados, pero son toda una esperanza.
Y hablando de futuro, decir que sentimos son muchos los retos que nos quedan por delante. Por un lado, continuar dando a conocer qué es la CPT en otros municipios de la Diócesis, que sabemos que tienen conflictos, pero donde todavía no trabajamos. Y por otro lado, continuar animando la formación de los agentes de la CPT en la diócesis, para que cada día más sean ellos y ellas los que estén coordinando este proyecto de CPT.
Lo importante es que seguimos caminando con pequeños pasos hacia los objetivos que nos presentó la CPT cuando llegamos aquí: fortalecer la CPT en la diócesis, de manera que sea capaz de responder con autonomía a los muchos conflictos que tiene por tierra, agua y derechos de los campesinos y campesinas.
En cuanto a nosotros, sería mentira decir que no nos ha costado este nuevo cambio. Pero también es preciso decir que cada día nos ilusiona más este trabajo y nos sentimos más unidos a estas comunidades sin tierra. Siguen siendo ellos y ellas, con sus testimonios de vida, los que nos sorprenden, nos evangelizan y nos descubren la necesidad de hacer justicia.
Decirles que nos han alegrado mucho algunas noticias que nos llegan desde ahí. Especialmente el embarazo de Leti y Pedro. De todo corazón, felicidades. Y que también nos sentimos cerca de aquellos que están pasando por un momento difícil. Un fuerte abrazo para Ali Aller y su madre. Y en general, muchas gracias a todos y todas los que están apoyando de una forma o otra la venta de las rifas que Gabino ha tenido la buena idea de hacer. Les aseguramos que cada euro que venga para acá es necesario y que lo vamos a aplicar con todo el rigor y el cariño del mundo. Pero se recaude lo que se recaude, que sepan que para nosotros ya es una inmensa alegría ver a tantas personas envueltas con este tema. No deja de ser un signo para nosotros que esas rifas se estén vendiendo en seis de las siete islas.
Una vez más la carta se ha hecho inmensa. Pero es por las ganas de contarles lo que estamos viviendo. Que Dios, que es padre y madre, nos bendiga a todos y todas!
Un fuerte abrazo, Noe y Miguel.