ihs
Revista digital de reflexión y diálogo. Semana del 23 al 29 de Mayo
Algunas reflexiones sobre el campo de trabajo.
Por Manolo García.

Iniciamos una serie de pequeños comentarios sobre lo que el Campo de Trabajo de GUA, organizado durante quince años, ha significado para algunas personas. Empezamos con la experiencia que nos cuenta Manolo.

1.- Llegar de visita a casa de unos vecinos, acompañados del "tonto del pueblo", y que nos ofrecieran café a los chicos del campo trabajo y no a él. El hecho de nosotros cederle nuestro café a nuestro acompañante, hace mucho, aunque sea poco, en favor de la integración.

2.- Ir a visitar a un ganadero a su granja, alguien que vive solo, que padece alcoholemia y que esta rechazado en el pueblo. El hecho de tomar leche cruda en la granja, (a pesar de nuestro estómago, y de las cabras y moscas revoloteando), pero es una muestra de agradecimiento hacia alguien que sólo necesita sentirse persona, que los demás lo consideren uno más. Aceptamos lo que nos ofrecía, y nos ofrecía lo mejor que tenía, el producto que obtiene de sus cabras para su subsistencia.

3.- Levantarnos por la mañana y encontrar una bolsa de comida y refrescos en la puerta. Enterarnos después que nos la habían dejado para que recibiésemos bien a los chicos del otro pueblo (del otro campo trabajo) que venían a compartir con nosotros el día. Todo un gesto de integración y aceptación en el pueblo, y símbolo de la generosidad y confianza adquiridas.

4.- Sentarnos a la mesa a celebrar la reunión de comunidad. Tener un momento para compartir con los demás miembros del turno nuestro día, nuestra experiencia, las inquietudes, los sentimientos, plantear y programar el día, escuchar a los demás, y sentirnos escuchados. Algo tan complicado en nuestra vida diaria.

5.- Sentarnos con los jóvenes del pueblo, a veces en el colegio y otras en el bar tomando una cerveza (por qué no) y escuchar como reflexionan en voz alta acerca de sus inquietudes personales y profesionales. Y sobre todo sentir cómo les preocupa el futuro de su pueblo, la pérdida de valores y tradiciones, el envejecimiento poblacional, etc.

6.- Compartir un vía crucis con los vecinos del pueblo, y ver como estaban realmente preocupados por la celebración, quizás más que nosotros, que éramos quienes lo llevábamos. A cada momento decían, chicos tenemos que parar aquí para la siguiente estación, porque quedan muchas y estamos ya llegando al pueblo. Se nota como son más capaces de hacer cosas de lo que pensamos, solo necesitan un ligero empujón.

7.- Quedarnos los campestres hasta altas horas de la madrugada, sacrificando tiempo de descanso, tratando de reflexionar y compartir criterios, y establecer objetivos en el campo de trabajo. Se nota que es un proyecto abierto, flexible, donde todos tenemos voz y voto, donde nuestra experiencia cuenta, donde somos fulanito o menganito, y no un mero numero.

8.- Recibir en casa la invitación de boda de unos campestres que curiosamente hayan empezado su relación en un turno del campo de trabajo. El enriquecimiento mutuo es más importante de lo que creemos. No solo se benefician los vecinos, sino también los campestres. El Campo de trabajo ha cambiado la vida a mucha gente, generalmente para bien. Muchos han sido los que han descubierto cómo seguir al Señor, muchos han sentido una llamada especial. Aunque otros no, pero es que cada uno tiene su momento.

9.- Esperar a un campestre para poder comer todos juntos. Se trata de compartir no sólo la comida, sino también el mantel. Se trata de la experiencia de vivir en comunidad, de compartirlo todo. De pensar en nosotros y no en mi. Algo que ni siquiera en nuestra familia hacemos habitualmente, cada uno come cuando llegue, o frente a la tele.

10.- Tener reuniones con los vecinos del pueblo, notar cómo acude mucha gente, sacrificando su tiempo libre, preocupados por plantear actuaciones de cara al verano y a la continuidad. Haciendo partícipes a todo el vecindario, compartiendo tareas, enseñando y aprendiendo a hablar y a escuchar. Sentirnos todos, y digo todos, con voz y voto.

11.- Y algo muy importante es cuando te encuentras con un vecino de los pueblos, pasado el tiempo, y no recuerda tu nombre, pero te identifica como "tú eres de los del campo de trabajo" "¿cómo están los chicos?", ¿"Fulanito se casó?"... Es decir no somos personas con nombre y apellidos, en general, sino que somos un grupo. Somos los CHICOS DEL CAMPO DE TRABAJO.

Logo GUA

Anchieta. Red Ignaciana de Canarias. Revista digital de reflexión y dialogo.