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Revista digital de reflexión y diálogo. Semana del 9 al 15 de Mayo
La experiencia de las religiones en el foro social mundial.
Por Esteban Velázquez sj.

Esta es la última entrega de Esteban Velásquez sobre el FORO SOCIAL MUNDIAL. Aborda el tema de la presencia de las religiones. Muy interesante.

Era el tema que más me interesaba y al que más conferencias asistí. Con interés similar había asistido al Parlamento de las Religiones en el Forum de las Culturas del pasado verano en Barcelona. En Barcelona constaté un excesivo espiritualismo en el planteamiento de la mayoría de las sesiones que asistí, a la hora de plantear el papel de las religiones en la lucha por la paz y la justicia mundial. En ese sentido me decepcionó.

En el Foro ciertamente no fue igual. En la mayoría de las sesiones o “turnos” note mucha mas sensibilidad por estas cuestiones y con mucha mas conexión con la lucha de los movimientos sociales. Sin embargo seguí constatando, desde mi punto de vista, algunos vacíos para mi fundamentales: a) Las religiones y tradiciones ético-espirituales del mundo siguen adoleciendo de una relación mutua suficientemente organizada como acción común consensuada por la paz y la justicia. Las plataformas existentes, al menos las que he llegado a conocer, son muy locales o, si son a nivel mundial, no tienen una acción común que incida realmente en las decisiones mundiales, aunque alguna o varias e ellas por separado tenga alguna o mucha incidencia (por ejemplo me llamó la atención “La estrategias cristianas contre el Alca. Alianzas de vida y muerte en el continente latinoamericano”. O bien la campaña por los Objetivos del Milenio impulsada desde organizaciones de solidaridad de signo cristiano agrupadas en el Cidse).. En cierto sentido a las religiones les pasa lo mismo de lo que algunos le señalan al Foro: no hay una suficiente estrategia común de acción (sea fuera o dentro del Foro). b) Hay sensibilidad, mucha, pero no hay urgencia. Ni plataforma ni urgencia. Las religiones vamos con una lentitud, para mi, desesperante. Tenemos debates y celebraciones vibrantes e interesantes pero no una lucha común sistemática, permanente e interpelante. Somos como un club de selectos que se emocionan, entusiasman y comparten, en su cómodo y “estético” (nosotros diríamos “místico”, incluso “profético”) local social, pero después cada uno se va a su casa sin reparar que en el edificio colindante hay un incendio majestuoso y permanente en el que perecen muchos millones de personas al año. En el Foro se vibró y nos acercamos mucho más al mundo de los excluidos y sufrientes que en el Parlamento de las Religiones. Pero volvimos a nuestras casas de la misma manera. Sin aparentes signos de preocupación por la inexistencia de una lucha común permanente. No basta que, de forma admirable, Küng y otros, estén luchando a brazo partido por encontrar una Ética Común Universal. No podemos esperar a que exista un acuerdo pleno para implementar una lucha mucho mas “sanamente agresiva” y común del “factor Dios”, como diría Saramago, a favor de la paz y la justicia del planeta. Tampoco, a mi juicio, basta con la campaña por los Objetivos del Milenio, aunque esta puede ser un magnifico precedente de lo que estoy sugiriendo. Hace falta alguna plataforma de acción más inclusiva de todas las religiones, mas sistemática en su lucha y mucho mas interpelante.

No obstante tuve fuertes satisfacciones parciales en las sesiones en las que participé. Enumero algunas: “La reconciliación ¿condición de la paz?” de Caritas Internacional (una exposición de la labor de la Iglesia por la paz y la reconciliación en diferente conflictos: Sierra Leona, Sudáfrica, Colombia…con enfoques a veces muy diferentes, me gustó por su integralidad, el de Colombia), “Mística de la Paz” (consideraciones sobre la mística que requiere la situación internacional que vivimos, de personas cualificadas: Boff, Pérez Esquivel, y personas de diferente colectivos y países en Angola, Brasil etc), “Teologías Liberadoras y Movimientos sociales” (interesante reflexión de movimientos cristianos de base sobre el aporte de la Teología de la liberación. Comprobé que se situaban desde cierta distancia critica ante los teólogos de la liberación y su peligro de academicismo, abandono del acompañamiento del pueblo y cierto victimismo), una mesa redonda amplia sobre dos temas: “Religiones y democracias” y “Como construir un Nuevo orden respetando el pluralismo de culturas y religiones” (Interesante pero muy lejos, a mi juicio, de aportes nuevos o sugerentes), el encuentro de las comunidades eclesiales de base de Brasil sobre “La espiritualidad que exige el Otro Mundo Posible” (Rico, vital aunque con evidente constatación del poco apoyo oficiales y con cierta “endogamia” de preocupación por temas intracristianos o eclesiales o internos de la política brasileña de este momento y no tanto de lucha por las “grandes causas mundiales”), “Del empoderamiento de las bases a la incidencia política” (otra mesa redonda de Cáritas sobre diferentes experiencias de su trabajo en el mundo por lograr una mayor participación de las bases. También noté un desligamiento de la participación a nivel local con la lucha por la participación en los niveles globales que condicionan todo lo local, por ejemplo casi no hubo una palabra por lograr participación en los grandes organismos mundiales económicos y mundiales. Lo hice notar en el dialogo y fue bien recibido por los mismos ponentes. Hay receptividad, pero no perspectiva de lucha global en lo que tiene de más estructural o inevitablemente política). Por ultimo, participé en una alegre y motivadora celebración interreligiosa convocada por la Coalición interreligiosa de Porto Alegre, cuyo sugerente lema era la “Responsabilidad Universal”. Precioso encuadre de las luchas desde la ética y las religiones…si se tomaran con más “responsabilidad histórica y teológica”.

Acabo. Evidente que debo hacerlo, si no quiero convertir esta artículo en una tesis doctoral. Muchas cosas se habrán quedado en el tintero. Es lógico. Seria pretencioso pretender abarcar en unas consideraciones personales un evento tan rico desde tantos puntos de vista. Pero quiero acabar con algunos párrafos de la preciosa letra del canto entonado en la comunión de la Eucaristía que celebramos, convocados por Cáritas Internacional, gran parte del sector católico presente en el Foro. Estas líneas expresan con la originalidad y vitalidad brasileña parte del espíritu con que los creyentes de todo signo, a mi juicio, debemos afrontar nuestra lucha por un Mundo Mejor y Posible. Que Dios nos bendiga en esta lucha sin cuartel.

“Si callaran la voz de los profetas, las piedras hablarían.

Se cerrarán unos pocos caminos,

mil veredas nacerán.

(…)

Es Jesús, ese pan de igualdad.

que venimos a comulgar

con la lucha sufrida del pueblo

que quiere tener voz, tener vez, tener lugar.

Comulgar se convierte en un peligro,

venimos para incomodar,

con la fe y la unión de nuestros pasos

un día va a llegar

(…)

El espíritu es viento incesante

que nada ha de perder.

El sopla hasta en el absurdo

que la gente no quiere ver

(…)

El poder tiene raíces de arena

el tiempo las harácaer.

La unión es la roca

que el pueblo usó para construir”

Anchieta. Red Ignaciana de Canarias. Revista digital de reflexión y dialogo.