El buen pastor
Por José Antonio Morillas sj.
En tiempo todavía de Pascua, José Escudero nos propone este artículo histórico sobre la práctica palmera de elaborar un pequeño altar para el día de resurrección.
¿Qué le pedimos al Papa?
En unos tiempos eclesiales en que parece que salimos del sueño de una noche larga de invierno, con pareceres diferentes, según miremos hacia adentro o hacia fuera de la Iglesia centenaria, habría que poner el acento en considerar no la edad física de sus próceres sino el espíritu que los anima en su difícil gestión. Por ello, tras repasar tantos escritos hemerográficos, incluídos los del extranjero, recordamos la actitud del Papa Bueno Juan XXIII. Y desearíamos que Benedicto, con prismáticos o con internet, se asomara a las ventanas del mundo pensando en la gente feliz y en la que sufre; en ancianos marginados y en jóvenes alegres. También en gente que vive con AMOR y ESPERANZA y en tantos anónimos ciudadanos para los que la VIDA y el MENSAJE de Jesús de Nazaret, aún resuena en sus corazones y les da aliento y les sirve de guía para recorrer el áspero y complicado trecho de esta existencia. Es por lo que ofrecemos esta “lucecita” a modo de libro de consulta para la mesita de noche del obispo de Roma y hermano de otros tantos pastores de la Barca de la FE:
- Difícilmente que sea joven, pues la media de edad de los cardenales es de 73 años. Igualmente con el tema de la salud, aunque decía el cardenal arzobispo de Bombay: “a pesar de tener diabetes puedo viajar y hacer vida normal”, como pidiendo que no exigieran certificado de salud a los reunidos en el conclave.
- Buena cultura, no solo libresca o de saber muchos idiomas, sino capacidad de reconocer la diversidad de culturas e iglesias a través de los 5 continentes.
- Capacidad de comunicación
- Dotes de liderazgo: confirmar a sus hermanos en la FE y que no lo manipulen en la Curia vaticana (Mientras estaba preso del rey Herodes “la comunidad rezaba a Dios por él insistentemente, hasta que se le cayeron las cadenas de las manos”, Hch 12,5.7)
- Profunda espiritualidad: hombre de oración, hombre de Dios
- Abierto al ecumenismo, sin talante arrogante ni de supremacía (“ruego para que todos sean uno”, Jn 17). Ahora debe dedicar especial atención a las relaciones con el Islam y las religiones asiáticas
- Portador de un mensaje religioso no inmovilista ni rígido en lo moral (leer los signos de los tiempos) como son la sexualidad, los anticonceptivos, las células-madre
- Que siga la “brújula” del evangelio: libertad(“donde está el Espíritu del Señor, allí está la libertad”, 2Cor 3,17); misericordia, bondad. Sin tener el monopolio de la verdad
- Que sea obispo en sintonía con los demás prelados: colegialidad, pues el poder de “atar y desatar” se le dio al grupo de los apóstoles, Mt 18, 18)
- Bien dispuesto hacia la mujer para que no sea “miembro de 2ªclase” en la Iglesia. Y capaz de afrontar el tema de los sacerdotes casados.
- Según el juramento petrino:SERVICIO, no Jefe de Estado, ya que Xto “se despojó de su rango”. Es como mostrar una vida entregada: Amar más y seguir más a Jesús (Jn 21,21).
- Un hombre HUMILDE: a Cornelio, el capitán judío le dice Pedro –nada menos que el primer Papa!- “levántate que yo soy también un pobre hombre” Hch 10, 26).
